¿Y aquí cuando llueve?

Dos turistas se protegen de la lluvia por la Judería | TONI BLANCO

Estamos a 28 de septiembre y esa es la pregunta que todo cordobés se hace estos días. Han pasado más de dos semanas desde que la ciudad viese caer las primeras gotas (bastante escasas), y desde entonces ningún frente otoñal se ha atrevido a dibujarnos las prometidas estampas de cielos nublados y días grises y frescos con que el otoño acostumbra a dejar su impronta.

Lo cierto es que lejos de los frescos otoñales, las temperaturas estos días han pasado por lo que en otros lugares de la Península llaman verano, máximas rondando los 35 ºC y jornadas de cielos despejados de principio a fin. Sin noticias del otoño vaya. El culpable, como casi siempre, el Anticiclón de las Azores, que lleva ejercitando su poderosa influencia sobre buena parte de la Península, haciendo las veces de muro insalvable para las borrascas atlánticas, dejando la suerte de la lluvia, como por fechas es habitual, para el levante peninsular y las típicas tormentas de finales de septiembre.

El de Azores ha vuelto a meter estos días viento de componente sur, acercándonos la dorsal sahariana hasta la Meseta y dejándonos las consabidas temperaturas que acompañan a nuestro vecino meteorológico. La buena noticia es que desde hoy mismo, la masa de aire que estos días ha dejado tormentas sobre el litoral mediterráneo, se aislará cerca del Mar de Alborán. y aunque no dejará intensas precipitaciones en el sur peninsular, sí que jugará un papel crucial de cara a aliviarnos en algo este veraniego comienzo de otoño.

Ese aislamiento que se dará a lo largo del día servirá de punto de unión para que entre desde el norte peninsular una débil vaguada que vendrá a bajar las temperaturas hasta el rango de los 28-30 ºC de máxima. Un descenso térmico que nos acompañará al menos hasta el próximo lunes, y que tendrá en el jueves, presumiblemente, la jornada más llevadera de este muy tímido episodio otoñal, que tendrá en las brumas y pequeños bancos de niebla durante el fin de semana, su máximo exponente estacional.

Y poco más. Desde entonces, según se atisba en los modelos meteorológicos, toca nuevo recrecimiento del de Azores, devolviendo para los primeros días de octubre temperaturas propias del verano, en un nuevo episodio que por el momento apunta a calor del bueno y que podría, quién sabe, batir la máxima histórica para el mes, los 36 ºC registrados el 2 de octubre de 2004. Pero eso está por ver, eso sí, la lluvia, por el momento, ni está, ni se le espera.

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