Obejo, el pueblo que tres veces al año danza con espadas

Tres veces al año, la localidad cordobesa de Obejo se viste de gala y recrea la Danza de las Espadas, un baile tradicional, símbolo de este municipio en el corazón de Sierra Morena, que tiene sus primeros antecedentes en el siglo XIII y que va a ser declarado Bien de Interés Cultural.

Coincidiendo con el domingo más próximo al 17 de enero -en honor a San Antón -patrón de la parroquia del pueblo-, luego el domingo más cercano al 21 de marzo -día del fallecimiento de San Benito Abad-, y finalmente el sábado en torno al 11 de julio, día de San Benito, Obejo se engalana y la Danza de las Espadas cobra su sentido en este ritual histórico.

A través de documentos históricos, se tienen las primeras noticias de que los pobladores de la zona hacían un baile ya en el siglo XIII y XIV. De toda su historia da fe un libro publicado por el cronista oficial de Obejo, Antonio J. Alcaide, sobre los 50 años de la Hermandad de San Benito Abad, su historia y su danza, que se cree tiene raíces en los guerreros celtas.

Pero fue a partir de 1962 cuando se refunda esta hermandad y la Danza de las Espadas toma el impulso definitivo para protagonizar sin interrupción las festividades de la localidad. Solo la pandemia de la Covid hizo que en 2020 y 2021 no se pudiera danzar, pero en este año 2022 se ha retomado con energías renovadas la tradición más vistosa del pueblo.

Un total de 32 miembros de la Hermandad de San Benito Abad son los protagonistas de la Danza de las Espadas, donde la figura del maestro cobra especial relevancia. A primera hora de la mañana se citan en la plaza de la parroquia de Obejo, ya vestidos con los tradicionales trajes, botas, fajines y espadas. Un baile inicial allí es el preludio de la jornada festiva, haciendo un pasacalles desde la parroquia hasta la salida del pueblo en dirección a la ermita de San Benito.

Ofrendas colocando billetes en el manto del santo

Una misa para los hermanos precede al también tradicional reparto de buñuelos y a las ofrendas que los vecinos realizan a la imagen de San Benito dentro de la ermita, colocando billetes en el manto del santo, siguiendo la tradición que antiguamente se hacía ofreciendo animales. Una misa romera pone el punto y seguido a la celebración que, así, da el pistoletazo de salida a la procesión de la imagen alrededor de la cual se celebra la Danza de las Espadas.

La danza acompaña a la procesión de San Benito lleno de billetes y el momento más esperado es conocido como 'el patatú', en el que los danzantes simulan ahorcar al maestro de danza utilizando para ello sus espadas de hierro, dispuestas unas contra otras, quedando la cabeza del maestro apresada entre todas ellas.

El baile no finaliza hasta que la imagen de San Benito Abad vuelve a su ermita. Allí, el pisar firme de los danzantes retumba entre los muros de la ermita y sirve de despedida a la celebración que Obejo vive con la Danza de las Espadas.

Los vecinos y visitantes disfrutan en ese día de esta particular festividad, que ya ha sido admitida para iniciar el procedimiento que la nombre Bien de Interés Cultural (BIC) de Andalucía. Y es que constituye un ritual festivo, un modo de expresión y un patrimonio cultural en sí mismo, como símbolo de la historia y las tradiciones de Obejo que tiene en la Danza de las Espadas su seña de identidad comunitaria principal.

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