¿A que volvemos con otra cara?

Jugadores del Córdoba sonríen durante un entrenamiento en El Arcángel | ÁLEX GALLEGOS

Dos días de descanso después de dos victorias consecutivas. Dos sesiones de trabajo para hoy. En otros momentos de la temporada, eso fue motivo de miradas torvas y cuchicheos por las esquinas. Pero en el fútbol hay una medicina que lo cura todo. Ahora nadie se queja en el Córdoba, que vive seguramente sus días más felices del presente curso. No había sido capaz de enlazar dos triunfos y lo ha hecho en el momento en que le resultaba imprescindible. No para eludir los problemas, que siguen ahí, sino para tener una opción razonable de resolverlos. Este miércoles, la plantilla de Sandoval se ejercitará a las 10:30 y a las 17:00 horas en sesiones a puerta abierta en la Ciudad Deportiva. Después, las prácticas serán en régimen de clausura en jornadas matinales en El Arcángel (jueves, viernes y sábado). Y luego llegará la batalla del domingo.

Para la próxima cita ante el Lugo seguirá sin estar disponible José Manuel Fernández, que se recupera de la lesión que le provocó la entrada del pucelano Luismi en la última cita casera. En Alcorcón, Sandoval tiró de Loureiro y el gallego respondió. Aythami y Álex Quintanilla se están llevando bien en el centro, mientras que por la izquierda el abanico puede abrirse de nuevo. Es el puesto más concurrido en lo que va de año. Por lo demás, no se prevén demasiados cambios. El equipo tiene a su goleador, Sergi Guardiola, como argumento intimidante. “Tenemos ahí lo que los demás equipos que van a abajo no tienen: el gol”, dijo a propósito del delantero jumillano el secretario técnico blanquiverde, Dani López Ramos, en los micrófonos de Canal Sur.

La mayor inquietud para el entrenador madrileño del Córdoba la genera la evolución física de Sasa Jovanovic, que sufre una lesión en el tibial de la pierna derecha y es duda para el domingo. El extremo zurdo serbio es uno de los puntales en el once desde hace meses. Su ausencia frente al Lugo es una posibilidad que atemoriza, aunque la escuadra blanquiverde ya se ha visto ante circunstancias adversas y se ha repuesto. Y en estas últimas semanas, con el viento de los resultados a favor, todo se ve con aire positivo.

Mientras los jugadores corren, los aficionados hacen cola en las taquillas para sacar entradas. De hecho, lo llevan haciendo desde el lunes. Llueva o truene, están ahí. Más de dos mil se vendieron el primer día de la semana y el ritmo creció ayer. Se agotó el papel. Habrá llenazo el domingo y esta vez parece que será de verdad. La victoria en Alcorcón ha resultado un reconstituyente prodigioso, que puede hacer que los abonados que se vienen quedando habitualmente en casa -que son bastantes- cambien de opinión o, al menos, permitan al club activar su asiento para que lo ocupe otro hincha. Se habla de veinte mil almas ante el Lugo y suena creíble cuando se palpa el ambiente. Después de romper una racha de seis meses sin ganar fuera de casa, el Córdoba regresa a su hogar para buscar tres puntos que le permitan prolongar su racha de victorias y acercarse al Nástic de Tarragona, que marca ahora el límite de la permanencia -a ocho-... y al que los blanquiverdes visitarán la semana siguiente. Pero ero será otra historia.

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