La UCO alcanza la final del Europeo de balonmano

Un jugador cordobés celebra un gol ante los alemanes.
La selección de la Universidad de Córdoba destroza a los alemanes de Wiesbaden (18-26) y peleará por el oro en Braga contra Minho

Si la perfección es imposible, el equipo de balonmano de la Universidad de Córdoba demuestra que se puede llegar casi a rozarla. Esta mañana, en la cuarta jornada de competición del campeonato de Europa Universitario Braga 2015, ha sumado su cuarta victoria de cuatro intentos, contra un equipo alemán, Wiesbaden, que venía de derrotar al favorito, la Universidad de Minho, y que le superaba abusivamente en estatura. Pero el tamaño no importa, cuando se entra a la pista con la determinación y el coraje de los amarillos, que hoy vestían de azul legendario. Son estudiantes y deportistas que se han dejado parte de sus vacaciones, a punto de iniciar la pretemporada con sus respectivos clubes, para viajar a Braga y darlo todo en la pista por un sueño: ser campeones de Europa.

De momento ya se han clasificado para la finalísima, a falta de una jornada, la de mañana, que pasa a ser un trámite. Cuatro de cuatro: rumanos, portugueses, franceses y alemanes. Media Europa ya conoce a la UCO de balonmano. El mejor equipo masculino en la historia de la Universidad de Córdoba.

Los alemanes necesitaban ganar a la UCO para clasificarse y por eso salieron a por todas. Muy fuertes físicamente, incluso intentando avasallar a los nuestros. No hubo manera. Al primer encontronazo, los amarillos respondieron a una, como un gran equipo, como una familia. Los diez primeros minutos mantuvieron la igualdad, 5-4 para la UCO. Wiesbaden estaba aún fresco y los cordobeses afinaban una defensa que más tarde se volvería inexpugnable para los alemanes. A mitad del primer tiempo se abría la primera brecha de tres goles, 9-6, que con mucho esfuerzo y calidad lograban los cordobeses mantener hasta el descanso, 13-10. Todo estaba por resolver.

De nuevo lo hicieron. Cumplieron el sabio consejo: en el inicio de las segundas partes se ganan o se pierden los partidos. La UCO lo ganó con una defensa de masterclass. Manu Navarro se pasó media noche repasando los vídeos del rival, y sacó nuevamente su chistera la magia para anularlos: 20-14 en el ecuador del segundo acto. Tres goles cordobeses más dieron la puntilla a Wiesbaden, cuyo desesperado entrenador clamaba en un tiempo muerto ya demasiado tardío, con 23-14, minuto 50, y cuando los azules de la UCO acariciaban la final. Y la agarraron con todas sus fuerzas en los últimos diez minutos, con los alemanes, que ya es difícil de ver en deportes, rindiéndose ante la evidencia. La UCO les había dado una clase magistral en Braga, 26-18 sobre la bocina, y la alegría se desbordaba. El domingo a las 18 horas (19:00 en España) lucharán contra el triple campeón europeo universitario, la Universidad de Minho, el equipo que les privó del bronce en los Juegos Europeos de Córdoba, en su pabellón y ante su público. Justo lo que les gusta a estos chicos, el más difícil todavía.

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