Lo que trajo el invierno

Reyes festeja la victoria ante el Valladolid | ÁLEX GALLEGOS

Desde que el 4 de febrero se jugara la jornada 25, primera después del cierre del mercado invernal, el Córdoba ha vivido una mutación acelerada. En esas ocho semanas certificó cambios en la propiedad, en la presidencia, en la dirección deportiva y en el banquillo, además de protagonizar una operación de carga y descarga de primer orden en la plantilla: siete bajas y nueve altas. ¿Cómo llegó el Córdoba al invierno? Deportivamente en estado cadavérico, sin soluciones después de tres entrenadores, con desbandada en las gradas y un clima irrespirable de puertas para adentro.

¿Y cómo está con la llegada de la primavera? Sigue en puesto de descenso, pero con opciones fundadas de pelear por la permanencia; en lo social, la revolución blanquiverde ha traído una explosión popular, con cinco llenos consecutivos en El Arcángel. Todo va mejor, aunque la situación sigue siendo realmente complicada para un Córdoba que tiene por delante un desafío muy suyo: lograr la salvación con la mayor remontada de puntos en toda su historia. ¿Qué papel han jugado los refuerzos?

Aythami, Reyes y Juanjo Narváez: efecto inmediato

Los tres futbolistas más cotizados. Los bombazos del mercado. Todos han intervenido en los ocho partidos desde la primera semana de enero. En los dos primeros, ante Barcelona B y Tenerife, aún estaba en el banquillo el joven Jorge Romero. Ambas citas se saldaron con derrotas. La cosechada en el Heliodoro Rodríguez (5-1) firmó la sentencia para el técnico canterano y abrió las puertas a José Ramón Sandoval.

El central canario, que llegaba de no contar en absoluto para Paco Jémez en la Unión Deportiva Las Palmas, aterrizó para ejercer como jefe de la retaguardia. En ocho partidos ha sumado 720 minutos y se ha mostrado determinante en las dos áreas. En la propia ha contribuido a frenar la sangría de goles encajados; en la ajena ha firmado tres goles que han valido puntos. Marcó en Alcorcón y Tarragona, donde el Córdoba logró vencer después de seis meses sin hacerlo en Liga lejos de casa. Su tanto frente al Oviedo salvó un empate. Manda, intimida, marca y tiene personalidad.

Pero para carisma, Reyes. El utrerano ha ido sumando minutos de juego desde que llegó a Córdoba aclamado por los hinchas desde que pisó El Arcángel para una multitudinaria presentación. El último fin de semana, ante el Oviedo, disputó su primer partido oficial completo desde hacía más de un año. Ha dado tres asistencias de gol (Alcorcón, Lugo y Nástic) y su simple presencia siembra el pánico en los adversarios. A balón parado es un maestro. Se ha puesto a punto y será un arma decisiva para el Córdoba.

Acoplándose a la banda izquierda y con mucho talento en sus botas está el joven Juanjo Narváez, que busca en Córdoba los minutos de juego y el protagonismo que le lleven de vuelta al Betis este verano. El colombiano ha participado en los ocho encuentros, aunque solamente en dos ocasiones ha estado sobre el campo los noventa minutos. Marcó gol en su debut (1-2 ante el Barça B) y firmó el empate en la victoria por 1-2 en Alcorcón.

Álex Quintanilla, un talismán en la defensa

Había jugado su último partido oficial en junio del año pasado con el Mirandés, viviendo un descenso a Segunda B, y a finales del verano el Almería -con el que hizo la pretemporada- le dejó en la estacada. Se quedó en el paro hasta que el Córdoba le rescató en el mes de enero. En la primera cita no fue convocado. Luego, dos presencias en el banquillo sin actuar. La lesión de Jesús Valentín le abrió las puertas. Entró como titular en el centro de la defensa al lado de Aythami. ¿Qué pasó desde entonces? Cuatro victorias consecutivas, cinco jornadas sin perder -dos con puerta a cero- y remontada en la tabla. Ha jugado los 90 minutos en todos esos encuentros mostrando un desempeño impecable. Bien arriba y al corte, sacando la pelota con criterio y aguantando la presión. Quintanilla es un muro.

Quim Araujo y Jesús Valentín, víctimas de lesiones

No han tenido suerte Araujo y Valentín, que han sufrido lesiones cuando empezaban a entrar en el equipo. El mediocentro catalán, de 30 años, llegó después de jugar unos cuantos ratos en el Albacete Balompié y con un currículo forjado en Segunda B. En El Arcángel está su oportunidad. Debutó ante el Barça B saliendo desde el banquillo, aún con Romero al mando. Sandoval le utilizó ante el Granada en el estreno del técnico de Humanes. Sufrió una lesión en el bíceps femoral y lleva cinco semanas fuera de las listas.

Por estar en la enfermería también desapareció del once Jesús Valentín. El canario intervino de forma esporádica con el Real Zaragoza esta misma temporada. Después de jugar un minuto contra el Córdoba en La Romareda estaba siete días después defendiendo la blanquiverde ante el Barcelona B. El central de Las Américas jugó los 90 minutos ante el Tenerife y el Granada. Después de cuatro semanas apartado de la competición, fue nuevamente convocado ante el Oviedo. Lo vio desde el banquillo. Ahora hay competencia para un puesto maldito en este curso.

Eneko Jauregi, para lo que haga falta

Ochenta minutos repartidos en cuatro partidos. Siempre al final. El joven delantero de Muxika, cedido por el Cádiz, está siendo utilizado en labores de percusión en escenarios complicados. Debutó en el desastre de Tenerife, donde nada pudo hacer. Después salió ante Valladolid, Lugo y Oviedo, los tres partidos en casa. Con él en el césped, el Córdoba logró anotar goles salvadores en todos esos encuentros: ganó los dos primeros y empató el más reciente.

Bambock y Montelongo, desde la grada

Llegaron el último día y, en el caso de Montelongo, hubo hasta presentación oficial. Sin embargo, el club no pudo cursarles ficha por haber rebasado el límite salarial según la normativa de la LFP. Tanto el camerunés como el uruguayo entrenan a las órdenes de Sandoval, aunque no pueden competir. El club les buscó, sin fruto, un destino.

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