Una tenue luz desde la enfermería

Luis Muñoz, en un entrenamiento del Córdoba | ÁLEX GALLEGOS

Es propio de la competición. Aunque no es habitual que suceda de tal forma. Tanto las lesiones como las sanciones lastran desde hace tiempo a un equipo que, por si fuera poco, necesita al máximo cada uno de sus recursos. El Córdoba atraviesa un temporal demasiado largo y al que hacen arreciar precisamente las constantes ausencias. Una tras otra, y todas diferentes, dificultan aún más la situación del conjunto blanquiverde. El duelo del próximo domingo (20:30) con el Zaragoza no va a ser una excepción, no va a suponer el fin de la tormenta. Pero puede acarrear, con anterioridad, más de una noticia positiva. Al menos para Curro Torres, quien tras su llegada a la entidad apenas conoce otra información que no sea un parte médico. El técnico, que casi con absoluta seguridad no va a tener opción de contar con Jaime Romero y Fernández, recupera a dos efectivos. Estos son Luis Muñoz y Jovanovic, si bien resta por tener certeza.

Una tenue luz surge en la oscuridad y llega desde la enfermería. Desde semanas atrás las bajas se acumulan para el cuadro califal, tanto que en ocasiones resulta complejo recordar cuántas son. Ante tal panorama se enfrenta también el nuevo entrenador, que va a por su tercer partido de Liga -tras una derrota y un empate-. En el dique seco continúan Javi Lara y Álvaro Aguado, ambos con lesiones de cierta consideración. De los dos se comunicó un período de ausencia de al menos un mes, en el caso del joven jiennense de forma que se va a perder, a nivel competitivo, lo que falta de año. A ellos se suman otros. Ahora lo hacen Fernández y Jaime Romero, este último perseguido por las dolencias físicas.

La situación del cordobés es difícil, sobre todo porque en las últimas jornadas perdió su rol de titular. Hoy por hoy apunta a ser baja, como ocurrió en anteriores partidos, por unas molestias en los isquiotibiales. Una afección ésta que le dejó fuera de la lista para el duelo de vuelta de dieciseisavos de Copa ante el Getafe y que le hace no pisar el césped de la Ciudad Deportiva por el momento. Tampoco trabajó con el resto del grupo tras el choque en tierras madrileñas el manchego, en su caso después de haber sufrido un traumatismo craneoencefálico que le mantuvo en observación durante la noche del martes en un hospital al sur de la capital de España. Al igual que el lateral, el extremo pasa de ser duda a más que probable ausencia para la visita a Zaragoza.

Dentro de este gris, casi negro, escenario una doble novedad agradable tuvo Curro Torres en la jornada del miércoles. En la rápida vuelta al trabajo del equipo, tanto Luis Muñoz como Jovanovic intervinieron junto a sus demás compañeros. El malagueño, eso sí, no consiguió completar el entrenamiento. Una circunstancia diferente se dio este jueves, en la que el defensa y el extremo se ejercitaron con total normalidad y se mostraron, en cierto modo, dispuestos para volver a la batalla. Sus altas médicas, de confirmarse por completo, serían un alivio para el entrenador del Córdoba. Sobre todo en el caso del serbio, ya que hoy por hoy son las líneas de medios y de tres cuartos las que más necesidades necesitan cubrir. Toca esperar, pero por el momento parece haber una tenue luz desde la enfermería para el Córdoba.

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