De una superioridad notoria a la herida abierta

Alfaro, en la visita del Granada la pasada campaña | MADERO CUBRO

Son dos perfectos conocidos. El uno sabe muy bien del otro, y viceversa. Es lo que da tanto trayecto compartido como tienen. El Córdoba tiene a otro enemigo íntimo, como lo fuera el Tenerife, en el Granada, al que recibe el viernes (21:00). El nazarí es uno de los rivales a los que más veces se ha enfrentado el conjunto blanquiverde a lo largo de su historia en competición oficial. En lo que se refiere a los duelos en El Arcángel, hasta en 23 ocasiones se han visto las caras los dos equipos en Liga. Como añadido aparecen en el historial común de los dos clubes otros cuatro choques de Copa. Casi una treintena de partidos en la que el cuadro califal ha impuesto un claro dominio con 11 victorias en curso regular y otras dos en el torneo del KO. De hecho, los rojiblancos sólo han ganado en cuatro de sus comparecencias a orillas del Guadalquivir. Pero no todo es color vivo para los locales, basta con recordar lo ocurrido el pasado curso…

Más de seis décadas de recorrido tiene la contienda del viernes. Porque la primera vez en que el Córdoba recibió al Granada fue en la campaña 1956-57, con apenas un par de años de existencia. Entonces, ambos equipos se midieron en El Arcángel original, el que se levantaba donde ahora el centro comercial con idéntico nombre. El choque que marcó el inicio de la historia común acabó con victoria blanquiverde gracias a un gol de Paz (1-0). Pepe Juncosa se sentaba en el banquillo local. Otro nombre mítico para el club califal, quizá el mayor, repitió aparición providencial para otorgar un nuevo triunfo ante los nazaríes en la 1961-62. Juanín hizo el 1-0 en esa temporada que cerró la entidad cordobesista con su primer ascenso a la élite, con Roque Olsen al frente.

Ambos partidos fueron el mejor prólogo posible a un buen libro para el Córdoba, que mantuvo una clara superioridad en los encuentros ante el Granada hasta la década de los noventa. Tras aquellos dos encuentros, el conjunto blanquiverde acumuló otros 11 de Liga en los que jamás perdió. Acumuló siete victorias -entre ellas, las dos citadas- y cedió seis empates. Fue en la campaña 1993-94 cuando los nazaríes consiguieron al fin imponerse a sus vecinos. En ese momento los dos equipos militaban en Segunda B, categoría en la que más habitualmente se midieron. Álvaro Pérez dirigía al cuadro califal, que se adelantó con un gol de Cuxart. Sin embargo, Armando y un tal Pepe Mel dieron la vuelta al marcador. Del tropiezo se rehicieron los locales los dos siguientes campeonatos, en los que vencieron por 2-0. Curiosamente, Crispi era el técnico de los cordobesistas en el 1994-95 y de los rojiblancos en el posterior.

Pero el encuentro de la campaña 1993-94 sentó un precedente para el Granada, que volvió a ganar en las 1996-97 y 1997-98. Los dos equipos seguían encerrados en un Grupo IV de Segunda B de altura y fue el nazarí el que se llevó el triunfo en esas dos ocasiones. Lo hizo por 0-3 y por 1-2, con Lucas Alcaraz como su entrenador en uno y otro partido. El Córdoba retomó después su dominio, si bien primero tuvo que ceder un empate a uno en la 1998-99. Ocurrió en un choque marcado por la polémica que dejó a Perico Campos en la cuerda floja. Jornadas después fue destituido y Pepe Escalante le relevó. El curso concluyó con el memorable retorno a Segunda A en Cartagena. Tras el salto de categoría, los califales no recibieron de nuevo al conjunto rojiblanco hasta la 2006-07. Fue en Segunda B, otra vez. Entonces ganaron por 2-0. En el banco estaba, en efecto, el propio Escalante.

Los nazaríes regresaron a El Arcángel una vez consiguieron salir del pozo. Sucedió en la temporada 2010-11, con Lucas Alcaraz presente. Aunque el granadino dirigía en esa ocasión al Córdoba, que empató a uno. Más grato fue el recuerdo que deparó la contienda entre ambos en Primera, donde no se medían desde comienzos de los setenta. En la 2014-15, los blanquiverdes se llevaron los tres puntos al superar por 2-0 -otra vez ese tanteador- al cuadro nazarí. Los goles fueron de Ghilas y Florin y el cordobesismo asistió, sin saberlo, al único triunfo como local de su equipo ese curso de penoso caminar por la élite. Pero lo peor, en lo que a los duelos con los rojiblancos se refiere, estaba por llegar. La pasada campaña el cuadro califal quedó al borde del colapso precisamente tras recibir al conjunto de Los Cármenes. Con José Luis Oltra en su banquillo -poco antes de ser despedido-, el Granada amargó el debut de José Ramón Sandoval como entrenador local. Machís y Kunde remontaron en el tramo final del partido un tanto de Alfaro y dejaban a su rival tan lejos de la permanencia que ésta parecía imposible. Todo cambió después.

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