Seis días más y carta de ajuste

Jugadores del Córdoba, en un entrenamiento | MADERO CUBERO

De un tiempo a esta parte, el apartado extradeportivo ocupa la primera plana. Tanto es así que en ocasiones pareciera que el balón ya no rueda. Lánguido por su descenso a falta de cuatro jornadas para el final, el Córdoba todavía tiene que cerrar una campaña que la mayoría quiere ya olvidar. Lo hace en seis días, que es el tiempo que le resta al equipo de Rafa Navarro para decir definitivamente adiós. El cuadro califal encara la última semana de la temporada con un reto complejo: dar la campanada en Riazor y no acabar como colista de Segunda A. Tienen clara la idea los blanquiverdes, pero el objetivo es difícil de alcanzar. Su rival lucha por acceder al play off y no está dispuesto a dejarse sorprender en su propio feudo. Es necesario preparar ese duelo final con el Deportivo, algo que sin embargo no va a suceder hasta el martes.

Seis días más y carta de ajuste. Ésta es la realidad de un equipo que, en el vestuario, quizá afronta las jornadas venideras como un alivio. Termina un curso complicado, con números históricos por negativos y excesivo temporal fuera del campo. Al mismo van a regresar los jugadores el martes después de disfrutar de dos mañanas de descanso tras la derrota del pasado viernes ante el Osasuna (2-3). Un resultado aquel que dejó mal sabor de boca a un Córdoba que cayó de nuevo a lo más hondo de la tabla con el triunfo del Nàstic en Alcorcón (0-1) el sábado. La intención ahora, también tras sufrir el varapalo del fallecimiento de Reyes, uno de los héroes de la permanencia de la 2017-18, es tratar de evitar el farolillo rojo.

Es precisamente cuando el Córdoba retoma el trabajo, con un primer entrenamiento a las 19:00 en la Ciudad Deportiva. La sesión va a ser a puerta abierta, igual que el de la matinal del miércoles (10:30). Ya el jueves, con idéntico horario al de un día antes, el conjunto blanquiverde se va a ejercitar a puerta cerrada, al igual que el viernes en el estadio -con inicio por confirmar-. Son las últimas cuatro sesiones de cara a un partido, y muy probablemente de la temporada, de una escuadra pendiente de una profunda reestructuración. Sobre el papel, muy pocos van a continuar en la entidad. De entrada, es posible que Rafa Navarro ejerza por última vez como entrenador. También son más de una decena, como mínimo, los jugadores que pueden decir adiós. Entre cesiones y contratos hasta el 30 de junio, Riazor se presenta como punto de reinicio.

En tierras coruñesas va a aguardar un Deportivo que espera estar en play off desde antes. Todo depende de lo que suceda el martes, para cuando está aplazada gran parte de la jornada de la categoría tras la muerte de Reyes. El caso es que, salvo giro de los acontecimientos, el cuadro gallego va a llegar al sábado, día de la cita (20:30), con las plazas de promoción en mente. Tarea complicada por tanto para el conjunto blanquiverde, que va a recuperar a Miguel Loureiro tras cumplir sanción y quizá a De las Cuevas, lesionado ante el Osasuna. Por el momento, no va a acumular más bajas de las que ya certificó el propio Rafa Navarro el pasado viernes: Blati Touré y Carrillo ya dijeron adiós. Ellos no van a estar, es lo único seguro hoy por hoy, cuando en la pantalla sólo queden los colores y la música de la carta de ajuste.

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