El secreto está en la trinchera

El Córdoba celebra un gol en Albacete | LOF

El Córdoba ha ganado dos partidos en Liga. Han sido los únicos en los que no encajó gol. Uno fue en el Carlos Belmonte de Albacete, en la segunda jornada del campeonato. Se resolvió con un inapelable 0-3 que sirvió para restañar las heridas sangrantes del paso del Cádiz por El Arcángel (1-2) en el debut. El otro, en casa ante el Tenerife. Un 2-0 que llevó a Carrión a calificar el duelo como “el mejor desde que yo estoy aquí”. Los dos terminaron con la portería imbatida. Nunca se volvió a repetir esa circunstancia y el Córdoba lo pagó caro. Perdió todos los demás en la Liga -en casa ante el Cádiz (1-2) y el Zaragoza (1-2); fuera ante el Barcelona B (4-0) y Granada (3-1)- y cayó eliminado en la Copa a manos del Tenerife (1-4). La excepción a la regla se produjo en el Francisco Artés Carrasco de Lorca, donde los blanquiverdes solventaron la primera eliminatoria copera ante el anfitrión por un 2-4 que dejó a Carrión enojado. El equipo encajó los dos tantos en los últimos cinco minutos, en los que mostró una imagen desmadejada que, por desgracia, se volvió a repetir en ocasiones posteriores y con funestas consecuencias.

Los componentes de la retaguardia fueron los mismos en ambos partidos. Fernández en el lateral derecho y Dani Pinillos en el izquierdo, con Josema y Joao Afonso en el centro. Hubo cambio en el portero: Igor Stefanovic defendió el marco en Albacete y Pawel Kieszek lo hizo en casa ante el Tenerife. Que se calque esa línea no es garantía absoluta -de hecho, en otros partidos ha habido sangría con los mismos protagonistas- y más bien parece que lo procedente es apretar las tuercas en asuntos como la concentración y la solidaridad a la hora de proteger la portería. Y eso no es solo labor de los cinco que están atrás.

Para el choque del sábado en Pucela existe una inquietud en torno a José Manuel Fernández, que esta semana se ejercitó con precaución por unas molestias físicas que, en principio, no deberían impedir su alineación, según informaron fuentes del club. La alternativa en las alas ofrece ciertas dudas. El gallego Miguel Loureiro, lateral derecho, ha sido uno de los fijos en los descartes en cada convocatoria; en el flanco izquierdo, Javi Noblejas sigue un plan de puesta a punto especial hasta que pueda competir al nivel del resto.

Los brotes de indolencia, de desánimo o de lo que quiera que sea eso que provoca que el equipo se convierta en un adversario extremadamente vulnerable, tienen a Carrión en vilo. En los cuatro partidos perdidos, el Córdoba siempre encajó goles antes de la primera media hora de partido. El debut liguero fue impactante. Después de una extraordinaria pretemporada con pleno de victorias llegó el Cádiz y marcó el 0-1 en el primer minuto de juego. El tanto de David Barral destrozó anímicamente al grupo, como a posteriori reconocieron algunos jugadores. Los amarillos terminaron ganando (1-2). También lo hizo el Zaragoza, que por mediación de Borja Iglesias anotó el 0-1 en minuto 19. El Córdoba empató, pero terminó cayendo derrotado (1-2). Contra el Barcelona B no hubo opción. A la media hora ya iban los de Carrión perdiendo 2-0 (Aleñá, 21' y Arnáiz, 27'). El resultado final en el Mini Estadi fue un inapelable 4-0. Contra el Granada, el sábado pasado, los blanquiverdes encajaron el 1-0 a los 9 minutos. Lo marcó Darwin Machís, que después apuntaló en la segunda parte un marcador que terminó con 3-1 en contra.

La Copa ofreció otra versión igualmente preocupante. En Lorca, pese a pasar la eliminatoria, el equipo encajó dos goles en un final sin tensión (2-4). En la siguiente ronda, contra el Tenerife, el Córdoba perdió por primera vez con Carrión un partido en el que se había adelantado en el marcador. Firmó el 1-0 Markovic al cuarto de hora, pero después los chicharreros pasaron por encima de los locales en El Arcángel para terminar endosándoles un 1-4. Una hemorragia de goles que el Córdoba necesita frenar de manera urgente para evitar su desplome no ya en la clasificación, sino en su crédito.

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