Recuperar la categoría, capítulo uno

Fidel celebra el gol de la victoria ante el Valladolid | ÁLVARO CARMONA
El Córdoba despacha un estreno lleno de raza, oficio y corazón para noquear a un notable Valladolid en El Arcángel | Fidel sella el triunfo blanquiverde en un duelo tenso entre aspirantes

Lo de subir o no a Primera División se resolverá en mayo. Seguro que ya están hartos de escuchar ese tópico -basado en hechos reales- y esto no ha hecho más que empezar. El trayecto es como una selva vietnamita: nunca sabes de dónde te puede salir el peligro. Todos quieren ascender. Y lo más grandioso y gracioso de esto es que a día de hoy, jornada uno del campeonato, todos son candidatos. Lo de recuperar la categoría es otra cosa o, al menos, debería serlo por una cuestión de decencia deportiva y respeto a la afición. Y en eso andan enfrascados en El Arcángel. Más de quince mil benditos batieron en cuatro semanas el récord de abonados en la historia del Córdoba en Segunda, una división en la que no hay piedad para los llorones. Se trata de ser fuerte, o como mínimo hacerse el duro, para ir rascando puntos de aquí y de allá, casi de cualquier manera, porque aquí no suelen hacerse debates sobre el estilo o la filosofía del juego. Eso se deja para los ricos y los aburridos. Esto es Segunda. El Córdoba ha vuelto y tiene un plan a largo plazo. Para llegar a ese objetivo debe alcanzar antes unas cuantas metas. La primera, recobrar la fiabilidad en su casa. Ahí va un dato, como quien no quiere la cosa: en sus últimos 23 partidos oficiales en El Arcángel, el Córdoba sólo había ganado uno. Para llorar. Pero hemos quedado en que aquí no valen las lágrimas. Ni torturarse con el pasado. Para empezar una nueva vida, que es lo que pretende el Córdoba, lo mejor es hacer cosas distintas a las que hacía en la anterior. Ganar, por ejemplo.

La actuación resultó de lo más completo. No fue perfecta, pero sí competente. Oltra reveló un once en el que Razak Brimah, defenestrado hace un año, ocupaba la titularidad en la portería. Por lo demás, el clásico 4-4-2 del valenciano con pocas sorpresas. Héctor Rodas, después de una pretemporada irregular por lesiones, formó el eje de la retaguardia junto a Deivid, dejando al veterano Cisma y al joven Dalmau en los laterales. De medio campo para arriba, bastantes vestigios de un pasado que todos se esfuerzan en sepultar. Luso en el pivote, López Silva en la banda, Florin Andone como ídolo intocable y Xisco Jiménez, hace unos meses demonizado por el cordobesismo, con el brazalete de capitán y redimido como referencia en la delantera. No hay emoción futbolera parangonable a la que se vive en la jornada uno. El público llegó ansioso por recobrar sensaciones olvidadas y recuperó, sin que nadie tuviera que advertírselo, unos niveles de pasión conmovedores si se tiene en cuenta todo lo que ha pasado en los últimos tiempos.

El Córdoba empezó como es debido. Dominante y con posesión de la pelota. Siendo protagonista, como le gusta decir a Oltra, pero de una película plana. Entre la dedicación -obsesiva en algunas posiciones- por mantener la posición y las conocidas -y reconocidas- dificultades de los blanquiverdes para generar ocasiones, el partido transcurría con un pulso más tenso que vistoso. El Valladolid sabe el oficio en Segunda y se dedicó a esperar, buscando las contras con la velocidad de Rodri y de Juan Villar, que se trajo desde el Cádiz su discutible virtud de simular faltas. En la jornada inaugural se llevó su tarjetita por este motivo.

Los de Oltra despacharon una primera parte más que aceptable y seguramente se marcharon a la caseta preguntándose por qué no tenían ventaja. No es que acosaran de forma inmisericorde a los pucelanos, pero sí estuvieron más cerca de conseguir el gol. En el minuto 18, un centro de Cisma lo cabeceó Florin a bocajarro y de manera furiosa, llevándose por delante al meta Kepa. El árbitro pitó la falta. Un par de minutos después, Luso mandó al limbo en un trallazo desde fuera del área. El pivote aragonés la tuvo aún mejor en un centro de López Silva que llegó a cabecear, pero de manera deficiente. Protestó un empujón, pero Areces Franco no le hizo ni caso.

La última para los blanquiverdes estuvo en las botas de Xisco, que le pegó fatal tras una acción de manual del joven Nando García. El valenciano arrancó por su banda, dejó atrás a su marcador y puso la pelota con buen criterio para el hombre que llegaba en carrera. El final fue feo. El bufido de decepción se escuchó en todo el estadio, aunque de inmediato hubo aplausos para Xisco. Ya saben. El síndrome de la jornada uno, en la que todo se perdona. Con el público caliente, el Valladolid dio un susto descomunal en los estertores de la primera parte. Un centro al área saltaron varios jugadores a peinarlo y desconcertaron a Razak, que no vio la trayectoria y tras tocarla Marcelo Silva se encontró con la pelota en sus manos más por suerte que por acierto.

Nada más arrancar el segundo tiempo la tuvo López Silva, que se encontró un rechace inesperado al borde del área y disparó como mejor pudo. El balón salió pegado al palo. En el 55, Xisco entró como un tanque por el centro de la defensa y soltó un zapatazo que Kepa envió a córner. El Córdoba seguía mandando ante un Valladolid al que Garitano trató de revolucionar con la entrada de Guzmán Casaseca, que escuchó aplausos por su pasado cordobesista. Un detalle de cortesía que dejó paso a la pelea, cada vez más áspera, entre dos equipos alterados.

Razak lo pasó francamente mal en una acción en la que se hizo un lío para atrapar en la misma línea. El partido enfilaba su recta final. Y, en medio del ramalazo de miedo, llegó el éxtasis. Fidel, recién salido al campo, cazó la pelota y con un disparo colocado a la esquina batió a Kepa y puso El Arcángel como no se veía desde hace muchísimo tiempo. Con 1-0 en el marcador y pocos minutos para el final, el Córdoba le puso cabeza y se comportó como un perfecto equipo de Segunda. Defendió lo que tanto trabajo le costó conseguir. Y todos se fueron felices a casa.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA CF, 1: Razak, Dalmau, Deivid, Héctor Rodas, Domingo Cisma, Markovic, Luso, Nando (Fidel, 74’), López Silva (Pedro Ríos, 60’), Florin Andone y Xisco (Carlos Caballero, 87').

REAL VALLADOLID, 0: Kepa, Chica, Marcelo Silva, Hermoso, Juampe, Andre Leao, Timor, Juan Villar (Caye Quintana, 60’), Óscar, Mojica (Álvaro Rubio, 69’) y Rodri (Guzmán, 50’).

ÁRBITRO: Víctor Areces Franco (Comité Asturiano). Amonestó con tarjeta amarilla a Andre Leao, Óscar, Hermoso, Juan Villar y Caye Quintana por parte del Valladolid y a Héctor Rodas, Domingo Cisma y Markovic por el Córdoba.

GOL: 1-0 (78') Fidel.

INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la primera jornada del campeonato de Liga Adelante, disputado en el Estadio Municipal El Arcángel ante unos 12.000 espectadores.

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