Rafa Moreno, el vértice común de una doble hazaña

Rafa Moreno, en un tiempo muerto de un partido del Adesal | ÁLEX GALLEGOS

Un doble sueño en un mismo mes. Sin duda, el de mayo quedará para siempre grabado en la historia del Balonmano Adesal, pues en dicho mes se han producido los dos acontecimientos más importantes de la historia de la entidad. Ambos de formas distintas, aunque con un sendero similar, que no es otro que el ascenso a la máxima categoría nacional. En efecto, el conjunto de La Fuensanta confirmó el pasado 4 de mayo su promoción a la Liga Guerreras Iberdrola, después de la Real Federación Española de Balonmano decidiera dar por finalizada la campaña, otorgando la promoción a los conjuntos más destacados. Y el cordobés lideraba, antes del aplazamiento del torneo, el Grupo D. Lo cierto es que dicho salto ya se intuía desde días atrás, aunque no fue hasta entonces cuando el ascenso podía considerarse como oficial.

Rafa Moreno conseguía así cumplir con el objetivo marcado por el club a comienzos de año. De hecho, tras conocerse la noticia, el propio técnico aseguraba que "el parón nos dejó con la miel en los labios", pero este final "nos llena de satisfacción y orgullo". Y es que el preparador cordobés decidió a finales de verano volver a situarse al frente del Adesal, recogiendo el testigo de un Paco Bustos que puso rumbo al Ángel Ximénez de Asobal, después de varias temporadas quedándose a las puertas de la promoción. Y la dirección ha sido la adecuada, pues Moreno ha sabido prolongar y seguir construyendo a partir del trabajo realizado por su predecesor, alcanzando finalmente el propósito soñado.

Eso sí, dicha satisfacción no es nueva para él, pues, al mismo tiempo, lo edificado a su llegada se había levantado sobre unos cimientos en los que él mismo contribuyó. En efecto, Rafa Moreno es el vértice en común de las dos grandes gestas históricas del conjunto cordobés. Así, el de 2020 es el segundo ascenso del Adesal a la División de Honor, pues el primero se produjo hace casi una década, concretamente, en 2013. Y fue también durante un mes de mayo y con el mencionado entrenador en el banquillo.

El fruto de un esfuerzo prolongado durante años, y que tiene además en la cantera otro de sus pilares fundamentales. "Más de siete (jugadoras) llevan desde alevín con este equipo y han llegado a la máxima categoría. Es un placer y un auténtico orgullo para nosotros", recordaba el propio Moreno. Una conexión entre dos ascensos que comparte además con la capitana Ángela Ruiz, la cual formaba parte del plantel que logró la primera hazaña en 2013, en aquel entonces en edad juvenil. Asimismo, en dicha plantilla militaban otras cordobesas como Alba Sánchez o Meriem Ezbida, quienes han contado posteriormente con cierto protagonismo en la élite. Un equipo cimentado en el talento de casa, el de un barrio que respira balonmano por sus cuatro costados y que ya cuenta los días para volver a batirse en la cancha con los mejores del país.

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