Lo que pudo ser, lo que fue... y lo que será

Equipo juvenil del Córdoba, con Fede Vico y Bernardo Cruz, en el Trofeo Ciudad de los Califas,

El destino ha querido que el Córdoba afronte un episodio clave para su salvación ante un equipo que cuenta en sus filas con presencias conocidas. Con el Lugo vuelven a El Arcángel el único cordobés que militó en la plantilla del Córdoba en Primera División y también dos de los héroes del ascenso en Las Palmas. El primero es Fede Vico, abanderado de la cantera durante los primeros años de esta década; la tripleta la completan Bernardo Cruz, que formó un dúo impactante junto a su hermano Fran para dejar una huella imborrable entre los aficionados, y Juan Carlos, portero que defendió el marco en el legendario partido del Ciudad de Las Palmas. Todos ellos figuran como titulares en el equipo que entrena Francisco, un nombre que siempre sonó en las quinielas para dirigir al Córdoba y que ahora mantiene a los lucenses en una zona media-alta. No son los únicos rostros que tienen pasado blanquiverde. También andan por ahí Edu Campabadal -ascenso y temporada en Primera-, que no actuará por haber sufrido una grave lesión, y Jaime Romero, fichaje estelar en verano y cedido en enero a los del Anxo Carro, donde ha elevado el tono con respecto al que mostró de blanquiverde. No jugará ante el club que le contrató: se activó la cláusula del miedo. Otro ex, el medio Guille Donoso, dejó la entidad lucense en el pasado mercado.

Bernardo Cruz y Fede Vico forman parte del imaginario blanquiverde por ser miembros destacados de aquel grupo de canteranos, de la generación nacida entre el 93 y el 95, que deslumbraron en edad cadete y juvenil llegando a ser internacionales con España. Ambos dejaron su sello en el Córdoba, con el que vivieron momentos históricos con la primera plantilla. No se trata de dos miembros de relleno en el plantel del Lugo, que les tiene como elementos referenciales. Fede ha actuado en 26 partidos hasta ahora, con tres goles y tres asistencias; Bernardo es un fijo en la retaguardia con 25 presencias y un gol anotado.

“El jugador referente del Córdoba tiene que ser un cordobés”, dejó caer hace unos días en una intervención en la tertulia de Canal Sur el secretario técnico blanquiverde, Daniel López Ramos, en una aseveración que pretendía recalcar el interés que la nueva propiedad tiene en relanzar el producto canterano. “En mi época, los niños que destacaban querían jugar en el Córdoba; ahora no es así”, añadió el jerezano. De aquel juvenil del 2011 -que llegó a cuartos de final de la Copa del Rey eliminando al Valencia y cayendo ante el Espanyol- salieron futbolistas que cuajaron como profesionales. Algunos en el Córdoba... pero se fueron pronto.

Bernardo y Fede, consagrados en Lugo

Bernardo Cruz (Córdoba, 1993) siempre podrá contar que vivió al lado de su hermano Fran -que ahora juega en el Lorca, también en Segunda- el momento más memorable en el cordobesismo en los últimos 45 años: el ascenso a Primera División en Las Palmas en 2014. Después de aquella hazaña fue cedido al Racing de Santander y luego decidió desvincularse para fichar por el Sevilla Atlético, con el que estuvo dos temporadas y terminó como capitán. En el Lugo se ha consolidado.

Fede Vico (Córdoba, 1994) fue el chico maravilla de la cantera a principios de la última década. Lucas Alcaraz le hizo debutar en Segunda con 16 años y su nombre empezó a figurar en las principales agendas cuando comenzó a participar asiduamente con la selección española. Con Paco Jémez y Rafa Berges en el banquillo blanquiverde, Fede aceleró su formación disputando partidos como profesional antes de llegar a la mayoría de dad. El Córdoba lo vendió al Anderlecht belga por 1’5 millones de euros en verano de 2013, en lo que fue el traspaso más caro de la historia para un futbolista cordobés. Fede no triunfó en Bruselas. Después de una cesión al Oostende y ningún partido oficial con el legendario club belga, inició un vaivén de cesiones que le llevaron al Córdoba y al Albacete.

Con el equipo de su tierra vivió el año de Primera División, siendo el único local en una plantilla que terminó despeñándose en un duro descenso. Tras estar varios meses en el paro, el Lugo lo fichó en el invierno del 2016-17. Después firmó hasta el 30 de junio de 2018. De blanquirrojo, el extremo zurdo está encontrando la estabilidad que buscaba. De hecho, todo apunta a que dará el salto a un destino de mayor lustre al final de esta temporada. No ha querido saber nada de ofertas de renovación en el club rojiblanco. Ha recobrado el protagonismo que tuvo en sus inicios y, con 23 años, no quiere equivocarse a la hora de elegir un destino en el que poder elevar el vuelo en una carrera demasiado tiempo encallada.

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