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“¿Córdoba? ¡So hot, so hot!”

Ambiente en la llegada de la Vuelta ciclista a España a Córdoba

Nacho Serrano

6 de septiembre de 2026 18:11 h

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“¡Con este calor nos vamos a desintegrar, papá!”. Eso es lo primero que se escucha cuando uno se adentra por la Avenida Vallellano en busca de la meta. Son las 15:45 horas y el mercurio está en su punto álgido. Más de 40º marca uno de los termómetros colocados en la zona, por lo que la afición desplazada a la zona para ver de cerca a los corredores opta por resguardarse bajo la sombra que ofrecen los árboles de los jardines. La mayoría con su botella de agua fría bien presente; otros tiran de mochila y abanico, pero, en cualquier caso, bien precavidos.

No es para menos, pues la Aemet había programado para la jornada de hoy aviso naranja en la Campiña y el Valle del Guadalquivir, lo que obligó a la organización a acortar en casi 80 kilómetros el recorrido previsto para la etapa que cubría Palma del Río y Córdoba. Septiembre, sin duda, se había guardado lo peor para el final, firmando la máxima de todo el verano el pasado jueves y la madrugada del sábado como la más calurosa de todo el año.

El térmometro marcando 42 grados en la llegada de la Vuelta a Córdoba

Sin embargo, en ese paseo inicial cuesta con dar con gente de la zona. Sí se ve a mucho aficionado extranjero. El primero Edward, un londinense afincado en Madrid que está con su familia después del viaje de novios. “Who do you think is going to win?”, pregunta mientras se lía el cigarro. “¿van Aert? Good point”, resume. A su lado, familiares a los que no les llega la camisa al cuerpo. Literal. “So hot, so hot”, aciertan a decir. No es para menos, el mercurio ya va por los 43º y solo son las 16:00 horas.

Durante el paseo conocimos la historia de una familia ecuatoriana con cinco años de residencia en Córdoba. “¡Le vamos a Richard (Carapaz), claro!”. Pero con ese pequeño corazoncito español que hace que se alegren igualmente por el desempeño de Enric Mas. Como Hugo Vargas, un venezolano-colombiano que lo apartó todo por emprender para seguir todas las grandes vueltas de este deporte. 16 años alrededor del mundo y vendiendo su artesanía, con pequeñas muestras de bicicletas hechas a mano con muelles y alambres que vende para poder sufragar parte de sus viajes. “La vida está para disfrutarla, hermano. Siempre hay que dar el paso y atreverse”.

Cordobeses esperando la llegada de la Vuelta ciclista a España

Cerca de las 17:00, la avenida de Vallellano concentra ya a miles de fieles que esperan la llegada de la caravana de La Vuelta, y después, al pelotón. Rafa, con su camiseta del Córdoba puesta, lamenta la retirada de Tadej Pogacar… aunque le saca el lado bueno. “A ver, es una pena, pero hay que reconocer que el ciclismo es más entretenido”. Y es que sin esa bestia en carrera se pierde aura, que se dice ahora, pero se gana en alternativa. Cuestión de gustos.

El que se hizo con la etapa, finalmente, fue Wout van Aert. El belga hizo las delicias de los aficionados que se congregaron en los metros finales de la Avenida de Vallellano, que celebraron con ganas su triunfo al sprint.cEn cualquier caso, y pese al calor (que se notó, y mucho), la afición al ciclismo en Córdoba volvió a concentrarse en diferentes puntos de la ciudad y de la provincia para vibrar con un deporte que, salvo sorpresa o desfallecimiento fatal de Enric Mas, volverá a ofrecer un campeón nacional.

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