La pasión no entiende de kilómetros

Aficionados cordobesistas en uno de los autobuses camino de León | RAFA ÁVALOS

Caras de sueño presentan unos. Algo más despiertos parecen estar otros. Generalizada es una sonrisa que denota ilusión más allá del cansancio. Son las cinco de la madrugada y la temperatura invita al abrigo. Es a esta hora cuando poco a poco, con orden y calma a pesar de no haber quien lleve control de viajeros, un buen número de aficionados sube a los autocares. La aventura está a punto de comenzar. El destino es León, donde el Córdoba disputa este domingo un partido crucial en sus aspiraciones de permanencia. Para su rival, que lo es directo en la tabla, también tiene una especial relevancia el encuentro. “Hay que ganar sí o sí”, señala algún que otro seguidor blanquiverde antes de buscar su sitio. Tiene, como los demás, un largo trayecto por cubrir. Pero no importa, la pasión no entiende de kilómetros.

Tras la primera avanzadilla llegada en coche la noche del sábado a la ciudad que aguarda, en plena madrugada del domingo se lanzaron a la carretera más de 200 aficionados del Córdoba. Lo hicieron en los cuatro autocares que finalmente fletó el club. Más de medio centenar que debía llenar un quinto optó por realizar el viaje de manera particular. La sola decisión de apuntarse a la Caravana de valientes ya suponía un sacrificio si se tiene en cuenta que son más de 700 los kilómetros que separan Córdoba de León. El esfuerzo se dejaba notar conforme avanzó el tiempo, con la llegada de la mañana y entre cabezaditas y repostajes en forma de tostadas. Aun así, el ambiente predominaba.

El equipo de Sandoval tiene en sus manos abandonar la zona de descenso y dar un paso esencial hacia la salvación. Pero es tarea compleja, pues visita a una Cultural que no quiere meterse en problemas tras cobrar una ligera ventaja en la tabla. El choque es trascendental, bien lo sabía la hinchada califal. De ahí que, como acostumbra cuando se le requiere, respondiera con valor para no dejar solo al conjunto blanquiverde. El extenso camino se hizo más liviano gracias a los comentarios y las bromas, y al ánimo patente de sumar tres puntos en León. Lo dicho, la pasión no entiende de kilómetros.

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