Una nueva vida para el Deportivo Córdoba

Formación del Deportivo Córdoba antes del partido frente al Hispania en Vista Alegre | TONI BLANCO

El Cajasur Deportivo Córdoba arrancó el mes de noviembre igual que concluyó octubre, ganando. Ya son tres las victorias consecutivas (Loja, Hispania y El Ejido) que ha sumado el cuadro cordobés, algo que no conseguía desde febrero de 2017. Además, esta racha ha permitido que el equipo dirigido por Salva Chía pase del duodécimo al cuarto lugar de la clasificación en el Grupo III de Segunda División, situándose a tan sólo un punto del liderato que ostenta el Futsal Alcantarilla.

Sueños ambiciosos para un equipo que no ha dejado de sufrir desde su regreso a la categoría de plata, añorando cada vez más los tiempos en los que era el gran dominador del panorama nacional. Los cambios institucionales en el club, pero sobre todo los problemas de jugadoras, han lastrado a una plantilla que no hace mucho se erigía como el rival a batir del fútbol sala estatal en categoría femenina. De hecho, aún sigue siendo la entidad más laureada de la capital, pues desde la fundación de la sección femenina en 1996 el crecimiento fue imparable hasta lograr dos ligas consecutivas en la División de Honor -actual Primera División- en las temporadas 2008-09 y 2009-10. Además, sus vitrinas también pueden presumir de contar con una Supercopa de España y una Copa Ibérica.

Años dorados que anhelan recuperar o, al menos, volver a la élite. La dinámica actual ha permitido acabar con los fantasmas del descenso, para meterse de lleno en el reto codicioso de la zona alta. Apenas dos puntos separan al líder del quinto clasificado, estando el Deportivo Córdoba de por medio con 12 puntos, tras acumular una estadística de cuatro victorias y una sola derrota en este arranque de competición. Asimismo, Marixu colidera la tabla de goleadoras del grupo con 9 dianas, empatada con Marina (CD El Ejido). Una producción sobresaliente, teniendo en cuenta que la totalidad de la plantilla acumula 16 tantos.

Otra de las protagonistas del último triunfo cajista fue Esther Gil, que arrancó el choque con la desafortunada acción de un autogol, pero que contribuyó de manera decisiva a la remontada anotando el tanto que suponía el empate. La cierre cree que “lo que me pasó a mí a nivel individual puede servir para resumir el partido: la primera parte mal, para luego en la segunda mitad resurgir de nuestras cenizas y remontar un encuentro muy difícil y muy importante. ¿Mi gol? Quien marca los goles es el equipo, da igual quien tenga oportunidades, porque lo importante es el trabajo de todas, que es lo que se vio en la pista, y lo que nos dio el fruto final”.

Esther considera que “el nivel actual que estamos teniendo es alto, aunque tras los parones del comienzo de temporada, ahora que estamos cogiendo ritmo, seguro que vamos a llegar a más”. La jugadora cordobesa hace un llamamiento a los aficionados, que “confiamos sepan valorar lo que estamos haciendo y vengan a vernos este sábado (16:00) a Vista Alegre ante un rival como el Torcal (quinto clasificado), que tenemos a sólo un punto por detrás y esperemos seguir prolongando esta racha de victorias”.

En esta nueva etapa que vive el Cajasur Deportivo Córdoba tras el cambio de entrenador, la jugadora asegura que “con Salva Chía se nota mucho la pizarra y el análisis del rival, como por ejemplo a la hora de defender, ya que hemos conseguido reducir mucho las ocasiones y los goles que nos generan en los saques de esquina; y con los marcadores tan ajustados que estamos teniendo, cualquier detalle es importante. Y si además vemos que obtenemos buenos resultados, eso ayuda también a la hora de ir a entrenar con otra alegría y con otras ganas”.

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