“No sé si será el fin, pero hay que actuar en consecuencia”

Carrión, durante el partido ante el Nástic | MADERO CUBERO

"No sé si será el fin, pero hay que actuar en consecuencia, eso está claro". Ésa es la respuesta que ofreció Luis Miguel Carrión cuando fue cuestionado sobre si creía que el duelo con el Nàstic hubiera podido ser el último como técnico del Córdoba. El rostro del barcelonés lo decía absolutamente todo, hablaba por sí solo, cuando entró en la sala de prensa de El Arcángel. El conjunto blanquiverde había cedido por 1-5. "En lo emocional es un día difícil. Para mí y para todo el mundo. Es un día de tristeza. En lo futbolístico, hay poco que explicar. Encajamos dos goles en dos malas acciones nuestras, como todo el año. Hemos marcado y llevado el peso del partido, pero no hemos podido. Es una tristeza todo lo que se ha visto", explicó en relación al choque.

El fútbol quedó en un segundo plano en esta ocasión. Principalmente porque después de salvar una primera moción de confianza esta vez la cuerda puede romperse. ¿Comprendería como aficionado su continuidad? "Probablemente no, porque los resultados mandan. Tampoco soy una persona muy querida por la afición. Lo más lógico sería que no siga", contestó con total sinceridad. A pesar de todo, aseveró tener fuerzas aún. "Hundido nunca estaré, tocado puede ser. Espero que se saque, esté yo o no, un resultado bueno en Oviedo. Este equipo ha hecho buenos partidos y creo que necesita conseguir un resultado y ser fuerte, porque es momento para ser fuertes. Hundido no estaré porque hay cosas muchísimo peores en la vida", expresó el catalán.

"Que me demuestren que están conmigo o no, no importa. Lo que hay que hacer siempre es competir, sacar puntos. Éste es un deporte muy bonito, que es algo muy valioso cuando eres capaz de gozarlo como jugador. No puede ser que cuando recibas un varapalo te vengas abajo. Es como todo en la vida, nunca se puede agachar la cabeza por una cosa mala que te pase", expuso Carrión acerca del compromiso del vestuario para con él. En relación a los jugadores, precisamente, el barcelonés aclaró que "Sergi Guardiola ha pedido el cambio". "Si no, no lo hubiera cambiado en la vida, porque es de los mejores jugadores que tenemos y estábamos perdiendo", indicó sobre una sustitución que fue muy pitada por la grada.

Por otro lado, el catalán desveló que nadie de la propiedad acudió al vestuario al final del partido. "He estado en la puerta del vestuario, abrazando a todos, y no le he visto entrar", apuntó. Sobre el estado anímico de sus futbolistas, comentó que se hallaban mal: "Cómo van a estar, ellos y yo somos responsables de todo esto". En cuanto a los silbidos, que esta vez también fueron cánticos para pedir su dimisión, el barcelonés confesó vivirlo con dificultad. "Siempre me he tomado las cosas al mismo nivel, lo que pasa es que aquí hay más repercusión, porque hay más gente. Hoy es un día triste, está siendo duro todo esto, por el resultado pero más por todo lo que envuelve", afirmó.

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