Navarro da un tesoro al Córdoba

José Luis Navarro, junto a los consejeros Zulategui y Garrido | CCF

Un balón, una camiseta y unas botas. Tres instrumentos de trabajo para un futbolista que pueden convertirse en objetos de culto si con ellos se protagoniza una hazaña. Y no hay mayor gesta en el Córdoba que un ascenso a Primera División. El primero fue en 1962. En Huelva. Un inapelable 0-4 para un hito inolvidable. Allí estuvo José Luis Navarro como protagonista directo en el estadio Colombino, al lado de unos compañeros que son leyenda.

Benegas, Simonet, Martínez Oliva, Navarro, Martínez, Costa, Riaji, Juanín, Miralles, Paz y Homar. Un once cuya mención hace que se humedezcan los ojos de los aficionados más veteranos. Este mediodía, Navarro entregó en El Arcángel su uniforme de aquella tarde del 1 de abril de 1962 y el balón con el que se firmó el billete de entrada en la élite para la entidad blanquiverde. Los consejeros Joaquín Zulategui y Manolo Garrido recibieron el valioso material, que formará parte del Museo del Córdoba CF. El club está recopilando material -que se añadirá al arsenal de objetos para el recuerdo que dejó en legado el mítico Litri- para crear un espacio propio dentro del estadio, visitable por los aficionados.

José Luis Navarro (Aranjuez, 1936) es el futbolista que en más ocasiones ha defendido el escudo del Córdoba CF. Lo hizo en Tercera, Segunda y Primera División desde 1954 hasta 1970. El club le rindió homenaje la semana pasada con la entrega de un carné de oro y un lugar personalizado en el palco, dentro de una iniciativa que pretende dar un testimonio de gratitud a cuantos contribuyeron a la historia blanquiverde. En agosto de 1955, con 19 años, Navarro llegó a Córdoba después de que el entrenador, Juncosa, le reclutara después de verle jugar en los juveniles del club de su pueblo. Nunca había pisado esta tierra. Cuando se enfundó la blanquiverde se quedó hasta el final: no defendió ningún otro escudo en una trayectoria fútbolística en la que experimentó en carne propia el carrusel sentimental que conlleva ser cordobesista. De la sima a la cima y viceversa.

La indumentaria de Navarro quedará como testimonio de uno de los episodios más importantes en los 64 años de vída del Córdoba CF. El central madrileño abrazó tres veces a Miralles -que hizo un hat-trick, aunque en aquellos años esa expresión no existía- y una más a Homar ante el Recreativo. José Salinas -padre de José Miguel Salinas, que estuvo al frente del Córdoba entre 2009 y 2011- era el presidente de un club cuyo técnico fue el argentino Roque Olsen, que se había retirado poco antes como futbolista. A sus 82 años, Navarro es el guardián de una memoria que a partir de ahora tendrá su templo en El Arcángel.

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