Mirarlo todo como si fuera la primera vez

Uli, autor de tres goles en el 4-2 de la primera vuelta. FOTO: MADERO CUBERO
El Córdoba prepara con nueva perspectiva un delicado partido en un estadio, el del Hércules, donde suele pasarlo mal

Lo del “partido a partido” lo ha puesto de moda “Cholo” Simeone con su triunfante Atlético, pero la cuestión está ya muy vista. No deja de ser una filosofía de vida recurrente para quienes no quieren -o no pueden- plantearse desafíos a largo plazo, ya sea por modestia de medios o porque, para qué engañarse, resulta un añadido de presión innecesaria. El Córdoba se abonado a la táctica de los objetivos cercanos y no mira más allá de la siguiente jornada. Desde que empezó a circular esa consigna en el interior del club y en su entorno, la percepción de la realidad ha cambiado. Y también los resultados. Para mejor. Dos victorias -en Gijón por 1-2 y ante el Alcorcón por 3-1- han colocado a los blanquiverdes más cerca del play off de ascenso (4) que de la zona de descenso (6), pero esta vez a nadie se le ha calentado la boca más de la cuenta. “Lo primero es asegurar la permanencia”, dijo esta semana en la sala de prensa Raúl Bravo, uno de los pesos pesados del vestuario. Y ya no hay más que hablar.

En Alicante buscan la tercera seguida. Palabras mayores, ya que no encadenaban dos desde el mes de agosto. En el Rico Pérez van a encontrarse a un Hércules que desde que bajó de Primera hace dos años no encuentra el modo de volver. Su rendimiento va en una dramática proporción inversa al dinero que se gasta en confeccionar plantillas con nombres de lustre. El curso pasado flirteó con el descenso y en el actual va algo mejor, pero no mucho más. Su objetivo es salvarse y tendrá que hacerlo en casa: cinco de los ocho partidos que le quedan son en su hogar, donde llevan cuatro jornadas sin perder y sin recibir gol.

En sus visitas a Alicante, el Córdoba ha salido escaldado. Su última -y única victoria- la obtuvo hace más de cincuenta años, en la temporada 61-62- Allí, con el mítico Roque Olsen como técnico, venció por 1-3. Acabó subiendo a Primera División. Después, tropiezos enlazados: doce derrotas, cuatro empates y un solo triunfo. En la etapa más reciente la tendencia se mantuvo. En el curso 2009-10, con Lucas Alcaraz en el banquillo, el Córdoba cayó por 4-0. En las siguientes, derrota por 1-0 con Paco Jémez y Juan Esnáider como técnicos. Es Alicante un mal destino por tradición y estadística histórica, aunque este Córdoba se ha propuesto mirarlo todo como si fuera la primera vez. Si le funciona, bienvenido sea.

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