Todos miran a Alberto González

Alberto González, en un entrenamiento | ÁLEX GALLEGOS

Trabaja con absoluta normalidad. Actúa como si nada sucediera a su alrededor. Hace lo que debe y cuando le corresponde. A las órdenes de Sebas Moyano -entrenador de porteros-, que conoce bien la situación por la que atraviesa estos días. Es normal después de que la viviera hace más de tres lustros. Entrena como siempre pero quizá más enérgico que nunca. Es lo lógico, todos le miran. Pero no atiende al foco. Se llama Alberto González y tiene ante sí la ocasión de debutar en Segunda A con el Córdoba. La oportunidad le llega, salvo sorpresa, en sólo unos días. Es el sábado (20:30) cuando en El Arcángel va a ser el guardián de la meta blanquiverde ante el Tenerife. Todo un desafío para el que procura estar en su máximo nivel de preparación.

En efecto, gran parte de la atención esta semana gira en torno al joven cancerbero. El motivo no es otro que su más que presumible titularidad en el próximo duelo liguero del cuadro califal. La opción la tiene debido a la imposibilidad de jugar de Carlos Abad. El canario es baja obligada debido a la cláusula del miedo impuesta por el club que le cedió al Córdoba. Exacto, el Tenerife. También porque el teórico recambio del portero titular por ahora está fuera de combate. Marcos Lavín se esmera para superar la lesión que sufrió el 29 de agosto, pero lo cierto es que le resta aún para conseguirlo. Y eso que la entidad aguardaba acontecimientos. Antes del regreso a los entrenamientos del equipo, en el conjunto blanquiverde esperaban a ver la evolución del madrileño. El martes se ejercitó fuera de la dinámica de los guardametas y aclaraba el panorama.

Protagonista a la fuerza en esta ocasión, Alberto González cumplió 22 años el pasado mes de julio. Entonces ni siquiera se planteaba la posibilidad que se le descubre estos días. Tampoco sonaba su nombre entre el común de los aficionados blanquiverdes. El Córdoba mantenía la finalmente frustrada aspiración de inscribir a Pawel Kieszek, el guardián titular de su portería, y confiaba en Igor Stefanovic. Pero el club no obtuvo el premiso de LaLiga para el polaco -que salió rumbo a Málaga- y de pronto decidió abrir la puerta al serbio. Aunque esto no fue tan repentino, sino que la medida se gestó a golpe de goles en contra. Tras las dos primeras jornadas la entidad ya no le veía como un relevo seguro para defender su portería y además necesitaba aliviar parte de su rebasado límite salarial para dar entrada a De las Cuevas. Entonces ya se conocía la lesión de Marcos Lavín, pero no preocupaba.

Alberto González Cespedosa (Córdoba, 1996) entró de lleno ese día en la actualidad del Córdoba, o más bien en el pensamiento colectivo de su entorno. A las puertas del final del mercado de fichajes, el director deportivo blanquiverde, Rafa Berges, afirmaba que existía plena confianza en él y ya se sabía que el próximo sábado sería su turno. Una llamada que recibe desde el trabajo y con humildad, posiblemente también con un ejercicio de concentración y, casi seguro, cierto nerviosismo. Ante el Tenerife puede dar un salto hacia delante en una trayectoria que inició en el Apademar. En sus años de formación también militó en el Don Bosco y el Figueroa, del que le reclutó después un Ciudad de Lucena con el que celebró un ascenso a Tercera. El cuadro califal se fijó en él y le sumó a la disciplina de un filial con el que el pasado curso disputó un total de ocho encuentros en Segunda B.

De repente se ve bajo los focos, que le apuntan debido a su próximo estreno. Aunque resta la confirmación, todos lo dan por hecho. De cumplirse, y así va a ser excepto giro de los acontecimientos, Alberto González se va a convertir en el tercer portero titular del Córdoba en apenas seis jornadas. Otro dato más significativo que curioso que deja el comienzo de la presente temporada en el conjunto blanquiverde. Porque de nuevo cabe recordar que el campeonato liguero lo arrancó bajo palos Stefanovic, a quien le sentenciaron los siete goles que encajó ante el Numancia (3-3) y el Oviedo. El ausente por obligación ante el Tenerife Carlos Abad tomó tras el adiós del serbio el rol principal en la meta. Tanto es así que Sandoval decidió incluso mantenerle en Copa. Fue para que conociera más y mejor a sus compañeros, según indicó. Y tras todo esto llega la hora de un joven cancerbero al que todos miran.

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