Y en medio de la tormenta... Lucas

El granadino Lucas Alcaraz gesticula desde la banda.

El que faltaba. El sábado, el Córdoba se enfrentará al Almería de Lucas Alcaraz en un duelo crucial para arrojar luz -o añadir tinieblas- a la situación de los blanquiverdes en un campeonato de Liga en el que las cosas les han ido de mal en peor. Llevan cinco jornadas como colistas y diez partidos sin ganar... con tres entrenadores distintos. El destino ha querido que se sometan a prueba -con un nefasto récord de ausencia de victorias amenazando- ante un adversario directo y, principalmente, frente a un nombre que tiene un lugar en la historia del club. Alcaraz es el único en los 63 años de vida del club que se ha sentado en el banquillo durante dos temporadas consecutivas y completas sin que hubiera mediado un ascenso. Fueron las dos campañas que precedieron a la llegada de Carlos González a la entidad.

Es un clásico del fútbol español, con una marca propia. Lleva tres semanas allí, pero ya se habla del Almería de Lucas Alcaraz. Un entrenador atrapado en su papel, encasillado en una imagen que le resulta difícil desmentir. Algunos consideran el término “resultadista” casi como un insulto. Allá ellos. Lucas Alcaraz (Granada, 1966) ha hecho del pragmatismo el centro de su ideario. Se amolda al material que el club pone a su disposición, se fija unos objetivos y rara vez no llega a cumplirlos. De un modo o de otro, con o sin concesiones a la estética, al final del curso siempre termina aprobando. En el Córdoba lo saben bien.

Lucas estuvo dirigiendo al equipo en tiempos convulsos. Despachó dos temporadas decentes, la 09-10 y la 10-11, rematadas con salvaciones más o menos holgadas y una impronta de monótona eficacia en el equipo. Ése es el sello de Lucas, un técnico cumplidor y que tiene tantos recursos como gestos en la banda. En el Córdoba recibió -como todos: es marca de la casa- críticas por el estilo de juego, algo que se puede considerar como una señal de que en la clasificación todo marchaba bien. Cuando las cuentas cuadran, el debate se traslada a las formas. Miren ahora: se habla (y se implora) por sumar puntos de la manera que sea.

Alcaraz adiestró a los blanquiverdes en 92 partidos oficiales. En más de veinte años de carrera profesional no ha estado tantos encuentros al frente de ningún otro club, ni siquiera de su Granada, al que consiguió mantener en Primera la temporada 13-14 pero no en la 16-17. “Nunca perdonaría a un jugador que no tuviera en cuenta que lo primero es el colectivo”, dice Alcaraz, que se declara admirador del Milan de Arrigo Sacchi y es todo un especialista en las acciones de estrategia. Estuvo hasta hace unos meses al frente de la selección de Argelia y hace tres semanas le llamó el Almería -donde ya estuvo la Liga 11-12- para suplir a Luis Ramis. El balance: un empate en campo del Barcelona Atlético (1-1), una victoria ante el Tenerife (2-1) y una derrota, en el descuento, la semana pasada en Los Cármenes ante el Granada de Oltra (3-2).

El Almería está ahora con 19 puntos en el puesto 18, marcando el límite de la permanencia. Le saca seis de ventaja al Córdoba, que es colista. No hace falta hacer demasiadas cuentas para entender qué supondría para los blanquiverdes una derrota. A Lucas le sonríe la estadística. Se enfrentó como entrenador cuatro veces al Córdoba y nunca perdió: dos victorias y dos empates. La primera vez fue el 27 de agosto de 2011, precisamente con el Almería: 1-1. Era el primer partido oficial en El Arcángel del Córdoba con Carlos González en el palco. El último lo disputó el 28 de abril de 2015, en Primera División y en el estadio Ciutat de Valencia. Lucas llevaba las riendas del Levante, que se impuso por 1-0. Marcó David Barral. Sí, exactamente. El mismo que batió al Córdoba al medio minuto de la presente Liga con la camiseta del Cádiz y propinó a los blanquiverdes un puñetazo anímico del que no se han recuperado.

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