Macam Bak: el jugador sordo que huyó de la guerra y busca un sitio en Córdoba

Macam Bak en un reciente homenaje que recibió por parte del FC Barcelona | FCB

Tiene un físico privilegiado, se ha forjado en el baloncesto estadounidense y ha estado jugando hasta ahora en el CB Solsona, un modesto club catalán de categoría regional. También es sordo. Y esa peculiaridad ha marcado su carrera en el deporte de la canasta, donde Macam Bak pretende hacerse un sitio. Los sueños juveniles de alcanzar la NBA se han ido adaptando a desafíos más realistas. Desde este martes, este sudanés de 26 años con pasaporte estadounidense estará entrenando a las órdenes de Jesús Lázaro, técnico del Muser Auto Cordobasket. La Liga EBA supondría un salto de calidad para este pívot puro, intimidador y con buenos movimientos en posiciones cercanas al aro. Un hombre grande. Precisamente lo que viene echando de menos el equipo cordobés desde que hace unas semanas decidió cortar al americano Carlton Allen por cuestiones disciplinarias. “Queremos tener en nuestro equipo a buenos jugadores, pero sobre todo a buenas personas, y pensamos que él puede serlo”, asegura Ángel Lopera, presidente del club.

Lázaro tiene buenas referencias de Macam Bak, que durante las últimas semanas en Cataluña estuvo probando con el CB Tarragona, un equipo que dirige el exACB Berni Álvarez, que comparte con el cordobés presencia en el staff técnico de la Federación Española de Baloncesto (FEB) al frente de los combinados nacionales U17 y U18. El entrenador del Muser Auto ha buscado durante semanas una referencia para el juego interior que se ajuste a los parámetros del club, tanto en lo deportivo como en lo económico. Y ahí surgió la opción de Macam. De su trayectoria deportiva no hay excesiva información. Ha ido jugando donde las circunstancias familiares y personales le han permitido hacerlo. Nunca lo ha hecho a nivel profesional.

En los próximos días, la entidad evaluará las condiciones del pívot para incorporarle a una plantilla que, de momento, está ofreciendo unas prestaciones notables si se tienen en cuentas las dificultades para su confección, de modo muy especial en lo que atañe al reclutamiento del dúo foráneo. Lleva varias semanas contando solo con un americano, el escolta Kaison Randolph, aunque el tirador de New Jersey está multiplicándose en la cancha. El pasado fin de semana lideró con 36 puntos a su equipo en una clara victoria sobre el Cáceres Torta del Casar (89-56). Nadie lo pregona, pero las miras están en quedar dentro de los cinco primeros del grupo para solventar la permanencia y pelear en el grupo de ascenso. Están en camino y Macam Bak puede ser una ayuda definitiva.

Una historia de superación

Macam Bak huyó con su familia de la guerra de Sudán cuando era un niño. Pidieron refugio a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y les enviaron a Estados Unidos, donde el físico del chico le guió inevitablemente por el camino del baloncesto. No paraba de crecer. Pero, a los seis años, una meningitis le provocó sordera. A los once años empezó a destacar en las canchas y era considerado uno de los mejores jugadores del país en el ámbito escolar, aunque no llegó a progresar en instituto ni llegar a la universidad por no llegar a los requisitos académicos. Su problema de sordera y las dificultades de los cambios de residencia -vivieron en Los Ángeles y Boston- no favorecieron su adaptación.

Las aspiraciones de ingresar en la NCAA quedaron pronto sepultadas. Pero el basket sigue siendo su prioridad para labrarse un futuro. Tras residir en Kansas, Bak se encuentra buscando una oportunidad en España. En un equipo de categoría regional, completamente amateur, ha seguido manteniéndose en forma. En Solsona ha dejado marcados a todos por su personalidad y su determinación para hacer frente a las dificultades. En una de sus últimas actuaciones en la Euroliga, el FC Barcelona le rindió un homenaje por el ejemplo de superación que su historia representa. Macam Bak está ahora en Córdoba. Quizá este sea el sitio donde todo vuelva a empezar para él.

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