Luso Delgado, el motor silencioso del Córdoba de Villa

Luso acabó el partido con molestias FOTO: MADERO CUBERO
El zaragozano pasa por ser una pieza clave en el conjunto blanquiverde, algo que se demuestra con su condición de segundo jugador de campo con más minutos sumados en Liga

Qué sería del caballero si no contara con la compañía y el apoyo de su escudero. La aventura se haría mucho más complicada sin sus servicios, por mucho que su trabajo pase desapercibido casi siempre. Es algo que sucede también en el fútbol, donde no basta con generar juego cuando se tiene el balón. Tanto o más importante es guardar el orden del equipo en la zona donde la batalla suele resultar más decisiva, el centro del campo. El dominio de esa parcela del centro del campo convierte en cuestión más sencilla la consecución del triunfo, al igual que si no se controla es más fácil claudicar ante el rival. En definitiva, es necesario el equilibrio entre la creación y la contención del contendiente, labor que en el Córdoba realiza a la perfección esta temporada Luso Delgado. El zaragozano, en este sentido, pasa por ser una pieza clave en el conjunto blanquiverde.

Pablo Villa lo tiene claro y apuesta por su participación de manera continuada. El técnico tiene en el futbolista aragonés el complemento perfecto para Abel Gómez en el doble pivote y para Carlos Caballero, el cerebro del equipo. Resulta mucho más fácil pensar con alguien que aporta tiempo para ello. Ése es el trabajo de Luso, dar oxígeno a quien debe construir. Su labor en la medular permite que el cuadro califal cuente con una garantía de que el rival no halla de manera sencilla el camino hacia la portería que defiende Saizar. Es un cometido muchas veces desagradecido, pues no tiene carácter vistoso y se realiza desde la sombra, pero no deja de ser esencial para el correcto funcionamiento de un equipo. Se trata del fundamento básico de la preparación del terreno para edificar la victoria.

Así las cosas, Luso es el motor silencioso del Córdoba. Es la máquina que posibilita movimiento sin que se escuche el más mínimo ruido y que acaba con el temor de que el vehículo se quede parado. Quizá por ese motivo sea, tras seis jornadas disputadas, el segundo jugador de campo que más minutos suma en el conjunto blanquiverde en competición liguera. Su presencia sobre el césped sólo se ve superada por la de Fran Cruz, que ha jugado la totalidad del tiempo tanto en Liga como en Copa, y lógicamente por Saizar. Por medio de esa estadística se descubre que, efectivamente, el papel del zaragozano sea de protagonista. Ocupa el lugar que antes fue para hombres como Juan Navarro o López Garai, con un trabajo sordo pero más que necesario. Al fin y al cabo, si se perdiera la batalla en la medular no se podría controlar y menos aún llevar peligro a la meta contraria.

En el caso de Luso, además, la compenetración con su compañero es inmejorable. Abel Gómez, que se encuentra en un estado mucho mejor que la pasada campaña, es el otro escudero de Carlos Caballero y tiene en el aragonés el apoyo perfecto para romper al rival y dar inicio al juego de ataque de un Córdoba que tiene en el equilibrio entre defensa y ataque su seña de identidad. La condición de equipo menos goleado de Segunda y de todo el fútbol profesional español -ha recibido tantos goles como la Real Sociedad, aunque los donostiarras tienen un partido menos- se comienza a lograr precisamente desde la posición del centrocampista que este próximo domingo, por cierto, se enfrenta a su más reciente antiguo equipo, un Girona que ha de probar de la medicina que disfrutó la pasada campaña.

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