Juan Carlos y su bautismo en Primera: fuerza y honor

Juan Carlos aplaude a los aficionados al final del partido | MADERO CUBERO
El portero disputó su primer partido en la máxima categoría en el Bernabéu | “El Madrid tiene un potencial brutal”, dice | Lo importante viene ahora: “Vamos a por el Celta”

Es una realidad que no se puede esconder. Cuando cualquier equipo comparece como visitante en el Santiago Bernabéu, los focos se concentran sobre la figura del portero. Lo dice la historia: en ese escenario, la derrota del forastero es el resultado habitual. Y la goleada, un episodio que se repite con frecuencia. Resulta inevitable ante la visión de la nómina de estrellas blancas. Cristiano, Benzema, Modrid, Kroos, James... Ante el Córdoba no faltó ni uno. “Tienen un potencial brutal”, resalta el hombre al que le tocó defender la meta blanquiverde en el estreno liguero en Madrid. Juan Carlos Martín (Guadalajara, 1988) tuvo un singular bautismo en la máxima categoría del fútbol español, en la que irrumpió con una actuación más que notable ante el vigente campeón de Europa. Encajó dos tantos -uno, en un testarazo imparable de Benzema; el otro, en el último suspiro, salió de la bota de Cristiano Ronaldo- y eso le amargó el sabor del estreno, aunque en su 'tour' por la zona mixta exhibió una sonrisa satisfecha y orgullosa. Después del bombardeo de preguntas hubo quien le felicitó sinceramente, más allá de las cámaras y grabadoras. Su desempeño en uno de los recintos más intimidantes del mundo fue emocionante, en el mismo tono que el de toda la escuadra de Albert Ferrer. Cuarenta y dos años después de su último partido en Primera, el Córdoba volvió sin desentonar en absoluto. Le jugó con la cabeza alzada al Real Madrid, provocó que en el graderío se escucharan murmullos de desaprobación hacia el juego de los de Ancelotti y hasta tuvo sus ocasiones.

“No es fácil jugar en este estadio contra un equipo de un potencial brutal y mantener el partido abierto hasta el último momento. Al final los partidos son 11 contra 11 y hay que jugarlos, aunque enfrente estén los mejores jugadores del mundo”, relató Juan Carlos tras la primera cita del campeonato. Llegó con un bagaje de sólo 31 partidos como profesional, todos en Segunda División. En el Córdoba, al que llegó procedente del Hércules, se hizo con un puesto en el tramo final de la pasada campaña. Mikel Saizar se lesionó en Sabadell y al alcarreño le tocó guardar el marco a falta de 11 jornadas. Por entonces, el equipo andaba más cerca de los puestos de descenso que de los de 'play off'. Lo que ocurrió en la última decena de citas y en los cuatro partidos de las eliminatorias finales ya es historia. Juan Carlos no dejó nunca la titularidad. En el Bernabéu vio cumplido un sueño infantil. “Soy una persona a la que le gusta pensar siempre en positivo. No conseguimos ningún punto, que es lo que finalmente cuenta, y por eso no podemos irnos del todo contentos, pero sí nos sabe el orgullo de que competimos muy bien”, explicó el meta.

Rentabilizar esas sensaciones que se recogieron en el Bernabéu es una tarea en la que se han enfrascado todos en el Córdoba. En la tarde del martes hay regreso a los entrenamientos y todos los esfuerzos se centran en la jornada 2. Será en El Arcángel (sábado, 19:00 horas) ante el Celta. Un equipo de “su liga”. Y ahí ve Juan Carlos el comienzo de la verdadera aventura blanquiverde en este curso 14-15. “Ya no sirve de nada pensar en lo que podíamos haber conseguido en Madrid sino en lo que podemos lograr a partir de ahora”, apunta Juan Carlos, quien advierte que el duelo ante los vigueses “será complicado”. “Sabemos que la salvación pasa por hacernos fuertes en casa y por apretar todo lo que podamos con nuestra gente. Eso es lo que vamos a intentar y vamos a por el Celta”, señaló el portero cordobesista, que sintió muy dentro el fervor de los seguidores que se desplazaron a Madrid para respaldar al equipo. “Respondieron de manera maravillosa. Estamos orgullosos del apoyo que nos dieron y espero que ellos también lo estén de la imagen que dimos”, dijo Juan Carlos después de su estreno en Primera División. Entró al Bernabéu como un novato y salió con un certificado de calidad homologado. Es una de las piezas clave de un Córdoba sin complejos.

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