Javi Flores está de regreso: de plata con el Elche

Javi Flores, en un partido con el Elche | ELCHE CF

Está de regreso. Cinco años y un puñado de días después vuelve a ser de plata. Javi Flores está de enhorabuena tras celebrar el sábado el ascenso a Segunda A con la elástica del Elche. El atacante, el jugador más destacado de la cantera del Córdoba de la primera década del nuevo siglo, suma a su trayectoria un importante logro como uno de los miembros más relevantes de la entidad levantina. Apenas una temporada ha necesitado precisamente el cuadro franjiverde para retornar al fútbol profesional, éxito con el que pone punto final a un curso complejo en Segunda B. El bronce es pasado ya tanto para los alicantinos, que es el penúltimo rival que conoce el Córdoba para la próxima campaña, como para el propio media punta. Él no es el único cordobés, por cierto, que está de fiesta con motivo de la rápida recuperación de su rol del equipo del Martínez Valero.

Javi Flores cierra por todo lo alto la que ha sido difícil también en lo personal. En esta ocasión, la dureza era mayor si cabe en el Grupo III de Segunda B. Principalmente por la presencia de otro descendido de la división de plata, un Mallorca que se hizo dueño y señor de la competición. El Sabadell, el Hércules o el Villarreal B aparecían también entre los rivales del cuadro ilicitano, que vivió un ejercicio turbulento. Hasta cuatro entrenadores ocuparon su banquillo, si bien uno lo hizo de manera provisional. Éste fue el exblanquiverde Acciari, que después continuó en un cuerpo técnico que lideró Josico antes de que Pacheta llegara a poner orden. Fue precisamente con este último con el que el cordobés terminó de hacerse fuerte en el once. El canterano del conjunto califal pasó a ser pieza clave y disputó todos los encuentros del final de liga regular.

Su condición de indiscutible la mantuvo en un play off en el que brilló especialmente junto a otros futbolistas de renombre como Nino. El veterano delantero y el de Fátima ayudaron a que el Elche tuviera un paso fugaz por Segunda B tras acabar tercero en su complicado grupo. Y eso que de primeras le tocó enfrentarse a otro histórico, el Real Murcia. Superado el escollo grana, los franjiverdes se impusieron al Sporting B y acabaron con los sueños de otro filial, un Villarreal B del que sabían bien debido a que se enfrentaron en el campeonato liguero. Así, después de vencer por un claro 2-0 en el Martínez Valero en la eliminatoria definitiva por el ascenso, los alicantinos sellaron su salto de categoría en tierras castellonenses tras adelantarse en el tanteador y hacer más difícil si cabe la remontada amarilla. El 2-1 final aunque con sufrimiento permitió poner al equipo poner el broche a su ejercicio y volver a Segunda A de la mano de dos cordobeses.

Javi Flores (Córdoba, 1986) irrumpió en una Segunda B que ahora deja atrás cuando apenas tenía 19 años. Entonces llamó la atención de Quique Hernández, que dirigía al Córdoba -aunque no duró demasiado en el banquillo- en una categoría de bronce a la que regresaba tras el traumático descenso ante el Valladolid -aquel 3-4 de la 2004-05-. La última gran perla de la cantera se hizo poco a poco un hueco propio, y también un nombre, dentro del conjunto blanquiverde. Con el primer equipo celebró el ascenso a Segunda A logrado en El Alcoraz, ante el Huesca, en 2007 para después convertirse en un referente en la división de plata. Hasta 2011, cuando salió de El Arcángel con más de 150 partidos oficiales a sus espaldas. Inició entonces un periplo que le llevó al Getafe B, Elche -en Segunda A y con debut en Primera-, Real Murcia y Hércules. Tras dos cursos en el Rico Pérez el verano de 2017 firmó su regreso al cuadro franjiverde.

Y junto a Flores estuvo otro cordobés en el vestuario del Elche. Se trata de Manuel Sánchez Manolín (1988), que también vive el ascenso con el conjunto del Martínez Valero como un retorno propio a Segunda A. El centrocampista, que inició su camino en Segunda B también con 19 años como futbolista del Écija, se enroló en el cuadro levantino en verano de 2017 tras vivir el descenso del UCAM Murcia a la categoría de bronce. Después de militar en el extinto Poli Ejido, el Caravaca, el Guijuelo y La Hoya Lorca firmó con el Huesca, con el que festejó su primer salto a la división de plata. En ésta compitió durante cuatro campañas con los aragoneses, así como con la camiseta del Osasuna, del Alcorcón y del mencionado UCAM. Ahora es partícipe, de la mano de Pacheta con el que se convirtió en indiscutible y de su paisano Javi, del regreso de los franjiverdes al lugar que como mínimo, por historia, merecen.

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