Sin intocables pero de nuevo a cero

Los jugadores del Córdoba tapan un lanzamiento de falta en El Molinón | LOF

Definitivamente, se ha convertido en un hábito. Aunque las circunstancias no obliguen siempre, el Córdoba avanza esta temporada sin tener un once fijo. Es un hecho que tiene lugar, principalmente, debido a la necesidad permanente de buscar soluciones. Pero también responde a la idea de su entrenador de mantener en forma a todos sus jugadores. Lo cierto es que José Ramón Sandoval no ceja en su empeño de obtener la alineación que mejores resultados considere le puede reportar en cada momento, tal y como demostrara el viernes en Gijón. Porque ante el Sporting ha realizado nuevos cambios en el equipo, hasta el punto de que ya no tiene intocables. Sus permutas en la zaga han provocado que Quintanilla pierda ese rol después de jugarlo todo en lo que va de Liga. El caso es que la retocada defensa puede presumir de dejar otra vez, junto a Carlos Abad bajo palos, su portería intacta.

Sin intocables pero de nuevo a cero. Es otro de los apuntes que ha permitido hacer el duelo con el Sporting. El Córdoba encaraba el partido en El Molinón con una duda en lo que se refiere a su defensa. En la misma actuó, en su eje central, Luis Muñoz en los tres encuentros anteriores. Lo hizo el malagueño a buen nivel, sobre todo en Elche -en Copa del Rey- y ante el Deportivo. Sin embargo, Aythami regresaba tras cumplir sus dos jornadas de sanción. Antes del encuentro en Gijón existía un claro interrogante: ¿Volverá el canario al once? Y de hacerlo, ¿por quién sería? La respuesta fue quizá sorprendente para todos, ya que el perjudicado en esta ocasión fue Álex Quintanilla. El vasco había sido hasta ese momento el único futbolista que disputó la totalidad de los minutos en Liga. Su plaza como titular era indiscutible. Hasta el pasado viernes.

En El Molinón quiso el técnico califal dar una vuelta de tuerca más y optó por devolver a la alineación a Aythami junto a Luis Muñoz. No fue la única modificación en la línea de retaguardia respecto del choque con el Deportivo. El lateral derecho volvió a ser para José Manuel Fernández, que entró por Loureiro. De esta forma, el Córdoba saltó al césped con una zaga que ya presentó en el Martínez Valero en el último partido por ahora de Copa del Rey -el Getafe visita el miércoles El Arcángel dentro del torneo del KO-. Quedaba por saber si había compenetración entre los centrales y si el cordobés estaba preparado para discutir la titularidad al gallego. Todo funcionó, pues la defensa blanquiverde se mantuvo en todo momento segura ante las escasas acometidas de su rival. Aunque en este sentido resultó importante la aportación atrás de los demás componentes del equipo con ayudas constantes.

Verdad es que los cambios eran inesperados, pero no menos que surtieron efecto. Eso sí, tampoco es que Álex Quintanilla pudiera ser señalado por presuntos defectos. Pocas costuras se le han visto al vizcaíno, que ahora debe elevar más si cabe su nivel de competitividad para recuperar el lugar perdido en el once. Quien tiene asegurada su posición en la escuadra califal es Carlos Abad. El guardameta logra poco a poco, y a base de buenas actuaciones, dejar en el olvido a Kieszek. En Gijón consiguió, de la mano de sus compañeros en defensa, echar de nuevo la persiana bajo palos. Lo ha hecho ya en cuatro partidos y de esta forma ha otorgado más opciones de triunfo a un conjunto blanquiverde al que, por el contrario, le cuesta demasiado marcar en algunos choques. Ejemplo sea precisamente el duelo con el Sporting.

La portería a cero es, sin duda alguna, un recurso del que ha de tirar el Córdoba si desea puntuar con más asiduidad. De ahí que resulte tan significativo el hecho de que en tierras asturianas echara el cerrojo. Porque además esto ha supuesto una muestra más de la línea de mejoría que describe el equipo de José Ramón Sandoval. Ésta es la tercera vez, en realidad, en que no encaja gol en Liga. No en vano, la cuarta antes mencionada correspondió a la primera eliminatoria de Copa del Rey ante el Nàstic de Tarragona (2-0). Más importante es otro dato: por vez primera en lo que va de curso, en cualquiera de las competiciones, el cuadro califal no recibe tanto lejos de su feudo. Ésta era una tarea pendiente sobre todo en el campeonato liguero, toda vez que hasta su comparecencia en El Molinón los blanquiverdes habían acumulado la friolera de 13 dianas en contra en cuatro jornadas. El pasado viernes, por tanto, el Córdoba logró frenar la sangría fuera de El Arcángel. Aun cuando jugó con diversos cambios en el once y una zaga modificada por enésima vez.

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