Los sanitarios cordobeses, a las puertas de las medallas en el Mundial de fútbol médico

Se acabó de la forma más cruel posible: de estar a tan solo un penalti de llegar a la final y pelear por la corona mundial, a caer de una manera dolorosa en la final de consolación. Y es que la estancia de los médicos cordobeses en Australia ha sido inmejorable, dando un nivel altísimo desde el primero duelo y creyendo tanto en sus posibilidades como en su potencial, sin considerarse favoritos, pero siempre con las ganas y el espíritu competitivo presentes. Ahora bien, el deporte -y en este caso el fútbol- no es justo en varias ocasiones y esta vez ha mostrado su peor cara durante la madrugada de este sábado.
Por un lado, el camino hasta esta eliminatoria no fue nada fácil. En un primer momento, España -o en este caso Córdoba- tuvo que superar una fase de grupos con selecciones de alto nivel como Gran Bretaña, Alemania y un combinado mixto formado por Nueva Zelanda y Panamá, pero no se rindió y paso con el segundo puesto bajo el bolsillo después de caer ante los ingleses en el último duelo. Tras ello, demostró que su potencial no quedaba ahí y logró la victoria ante Irlanda, aunque se topó con Australia, la anfitriona, que, aun siendo superior, cayó en los penaltis hasta la final de consolación.
Y es que este fue un duro varapalo para unos cordobeses que vieron como tocaron la final con la yema de sus dedos, pero, finalmente, una tanda de penaltis cuando fueron muy superiores en el tiempo reglamentario les dejó fuera. Aun así, tocaba resetear la mente cuanto antes y pelear por el bronce en la lucha por el tercer y cuarto puesto contra una Polonia que se mostró más concentrado durante los 90 minutos y endosó un 4-0 a una escuadra califal que ni mucho menos mancha su más que digna participación en el Mundial de fútbol médico disputado en Australia.
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