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De personalidad, nerviosa. Igual que en su juego, aunque no le tiembla su pierna zurda a la hora de realizar un quiebro o una delicatessen para una jugada de gol de su equipo, el Deportivo Córdoba, que milita en la Segunda División del fútbol sala femenino nacional. El cuadro cordobés vivió su época dorada hace no tantos años y quiere volver con paso firme. Una de sus principales esperanzas dentro de su plantilla tiene 17 años, es cordobesa y quiere ayudar lo máximo posible para conseguir el objetivo de volver a Primera División cueste lo que cueste. Por mucho que las lesiones puedan ser un obstáculo en el camino.

África Lozano Colón (Córdoba, 2003) se presenta sobre el parqué como lo es fuera de él. Inquieta, intranquila. Si bien no está acostumbrada a los micrófonos, se desenvuelve con naturalidad a pesar de su corta edad. Debutó con solo 15 años y 132 días en el primer equipo del Deportivo Córdoba; concretamente, el 28 de octubre de 2018 ante el Hispania. La presión no va con ella o, al menos, la disimula muy bien. “Llevaba desde los 13 ó 14 años entrenando con ellas, entonces estaba medio adaptada pero no había jugado partidos. La presión del partido la tengo ahora y la tuve el primer día. Aún sigo teniendo presión de: ¿Y si lo hago mal?”, confiesa la jugadora cordobesa. Lleva exprimiendo su talento desde que se apuntó al equipo de su colegio, el Trinidad Sansueña, donde empezó a jugar con chicos, aunque no fuera del agrado de su familia. “Al principio, mi madre no quería que me apuntase porque era una cosa rara para ella aunque ella sabía que el fútbol me gustaba. El primer año que yo estuve me miraban raro pero al final acabaron conmigo perfecto. Después me pasé al fútbol sala femenino y llevo ya seis años para siete”, explica. Toda una experta en la materia a pesar de no haber alcanzado aún la mayoría de edad.

Desde su debut hace más de dos años, África Lozano ha anotado 14 goles en dos temporadas y media con el conjunto cajista, todo un logro a sus 17. Sin embargo, ella mantiene los pies en el suelo y no quiere mirar más allá del presente. Subcampeona de España sub 19 con la selección andaluza en febrero de 2020, el vacío del futuro puede asustar. ¿Talento precoz? Ella confiesa llevarlo “bastante bien pero hay que tener cabeza y no creérselo mucho porque puede llevar a un mal papel”. Su segundo puesto en aquel campeonato nacional no se le subió a la cabeza ni mucho menos; de hecho, lo lleva con la mayor de las naturalidades. “Yo lo dejé pasar, era un hecho que tenía en mi vida. Poco más, muy contenta con eso obviamente. A cualquiera le gusta ir a la selección y llegar a una final”, señala. Ni sus logros tan tempranos ni su situación deportiva le hacen tener pajaritos

Por desgracia, el fútbol sala femenino no renta económicamente a las deportistas que lo practican y se tienen que buscar un futuro más allá del parqué. África Lozano, actualmente en segundo de Bachiller, tiene claro que su vocación es la de Educación Infantil. “Me gustan muchísimo los niños. Desde que era pequeñita, los niños pequeños eran mi debilidad”, confiesa. Tener un objetivo laboral claro en la vida es clave para el más allá de una carrera profesional. “Como las cosas no cambien mucho, vivir del fútbol sala femenino es muy complicado. Incluso la gente de Primera necesita un trabajo aparte para poder vivir más o menos bien, porque del fútbol sala no vives. Ojalá que cambie pero no creo que cambie mucho; a lo mejor un cambio pequeño, pero no llegar a ser como el masculino”, explica la ala cordobesa. Con su risa inquieta, expresa su reflexión acerca de su futuro, de si elegir en un momento determinado entre su trabajo vocacional y el deporte que practica. “No sabría qué decirte. Si veo que estoy muy mal en el fútbol sala, sí iría para Educación Infantil porque eso sí puede ser un futuro para mí y un trabajo durante mucho tiempo. En el fútbol sala, en el momento en el que pase de una edad, no es lo mismo para ti”, opina.

El pasado 17 de noviembre sufrió su primer revés en forma de lesión importante. En un encuentro ante el Cádiz, en una acción del partido, su rodilla hizo un mal movimiento, le hizo caer y se quedó tirada en la pista de Vista Alegre gritando de dolor. No podía apoyar la rodilla en los primeros días. Ella, acostumbrada a esguinces que le tenían apartada pocos días en el dique seco, afrontó con dificultad esos más de dos meses sin jugar por un esguince en el ligamento interno de su rodilla. “Una lesión un poco complicada, porque yo soy muy nerviosa y he tenido lesiones pequeñas, a lo mejor muchos esguinces, porque tengo los tobillos reventados, de tanto esguince se me doblan fácilmente pero me recupero pronto, y tener una lesión que no sea de a lo mejor a la siguiente semana estar entrenando como yo hacía, tener esa lesión para mí ha sido un palo fuerte”, revela Lozano, que estuvo ese tiempo entre médicos y fisioterapeutas para su rehabilitación. 

Sin embargo, la indecisión de algunos profesionales de la Medicina respecto a la causa del dolor en su rodilla le hizo entrar en una espiral de agobio. “Yo pensaba que tenía rota la rodilla porque no era normal lo que a mí me dolía la rodilla, no podía apoyarla. Me tiré tiempo sin apoyar la rodilla. Al principio me dijeron que era un moratón, que eso se me iba a ir, que tenía un poco de líquido pero también se me iba a ir. Me hicieron la resonancia y a mí me seguía doliendo. No tenía sentido lo que tenía para llevar tanto tiempo lesionada. Al final me tuvieron que llevar al traumatólogo porque no era normal y ya en el traumatólogo me vio que tenía esguince en el ligamento interno”, cuenta la jugadora de 17 años. De diez días en diez días, África Lozano veía pasar el tiempo sin tocar balón y con la pierna en reposo. ¿Su mejor medicina? El Deportivo Córdoba. Asevera que “se lleva mal, muy, muy mal (risas)”. “Lo que pasa es que mis compañeras, el cuerpo técnico, he tenido unos fisios muy buenos, me han dado mucho apoyo. Eso, creas o no, para tu cabeza viene bien”, añade.

Aunque con derrota, el pasado 16 de enero pudo volver a disputar minutos con su equipo fuera de casa ante el Atlético Torcal, uno de los mayores rivales para las cordobesas esta temporada. “Yo me sentía muy bien en el partido, lo que pasa es que al 100% no estaba. Tenía un poco de miedo en los choques pero me ha venido muy bien el partido porque he perdido mucho miedo. Yo en los entrenamientos antes del partido, no entraba a los choques. Ya lo que me falta es seguir trabajando piernas, la rodilla que se mejore un poco más”, afirma Lozano. “Tengo que coger mucho físico, porque me falta pero tengo la facilidad de que cojo el físico, no en dos días, pero no me cuesta mucho cogerlo”, agrega. Mientras tanto, la derrota ante el equipo malagueño aquella jornada hizo que el conjunto califa se distanciara a tres puntos del liderato, ventaja que redujeron el pasado domingo tras la victoria califa ante el Almaraz y el aplazamiento del partido del Torcal. África Lozano señala que “se lleva mal el perder y perder el liderato pero todavía quedan muchos partidos, puede ser que cambie todo”. “Todavía no se sabe pero lo llevamos bien”, apostilla.

Llevan una trayectoria casi inmaculada en la Segunda División con ocho partidos ganados para poder entrar en la siguiente fase y aspirar más seriamente, si es que no lo han hecho ya, al ascenso a la máxima categoría. Como cualquier jugadora de este deporte, el ala del Deportivo Córdoba lo tiene claro. “Yo quiero llegar a Primera; por lo menos, pisarla aunque sea un año (risas). Volver a Primera es el objetivo que tenemos desde principio de temporada. Es muy complicado pero a ver si este año podemos conseguirlo”, expresa. En su tarea de alcanzar y superar sus cotas goleadoras de campañas pasadas, no faltará el esfuerzo y la dedicación para la joven perla cordobesa, que tiene un espejo ideal donde mirarse. “Hay una persona que me conoce desde pequeñita, que es Sara Moreno. La veo poco pero cuando la veo, la veo como yo”, revela. A pesar de ser pívot la veterana jugadora cordobesa, es un reflejo idóneo para crecer como futbolista.

En una temporada marcada inevitablemente por el Covid-19, hubo varios positivos en el equipo cordobés que hicieron parar la competición y que la plantilla y cuerpo técnico tuvieran que guardar cuarentena. “Al principio teníamos, y ahora también, muchísimo miedo. Cuando salieron los positivos, mucho más, porque lo teníamos todo muy controlado”, asegura África Lozano. En una de las campañas deportivas más complicadas de los últimos tiempos, una estrella brilla con luz propia pero con los pies en el suelo, sabiendo dónde está y poniendo su esfuerzo y talento innato al servicio del colectivo. Recuerden su nombre.

Publicado el
27 de enero de 2021 - 05:45 h
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