Córdoba - Sanse
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Análisis del rival
Así llega la Real Sociedad B al duelo contra el Córdoba CF: plena madurez competitiva
El momento de la verdad llama a las puertas de El Arcángel y la urgencia ahoga a un equipo necesitado de redención. Tras una nefasta racha de resultados que ha dejado a la plantilla blanquiverde sumida en un profundo valle anímico, con cuatro derrotas consecutivas y una sangrante cifra de trece goles encajados, el Córdoba Club de Fútbol necesita ganar casi por obligación vital para no descolgarse -más aún- de la zona media-alta de la tabla. El mal estado de forma del cuadro local exige una reacción inmediata ante su afición, pero el escenario se presenta con una dificultad máxima. Y es que, precisamente cuando los califas más necesitan oxígeno, reciben a uno de los rivales más en forma de LaLiga Hypermotion.
Lejos de la etiqueta de filial tierno e inexperto que podía tener en el primer tramo del curso, la Real Sociedad B (13ª, con 37 puntos) aterriza en la ciudad califal alcanzando ya plena madurez competitiva y en su mejor momento de la temporada. Los pupilos de Jon Ansotegi son el segundo mejor equipo de las últimas seis jornadas, sumando 13 de los 18 puntos posibles tras haber ganado cuatro de sus últimos cinco partidos. De hecho, la dinámica asusta: vienen de golear al Castellón (4-2), de hacer sufrir de lo lindo al Deportivo logrando una remontada agónica (2-3) y de encadenar triunfos a domicilio ante el Cádiz (0-2), el Málaga (2-1) y el Andorra (1-2). Han dejado atrás la zona de quema y miran hacia arriba con un descaro absoluto.
De la inexperiencia a la ultracompetitividad
El equipo vasco ha evolucionado muchísimo a lo largo del año. Ansotegi ha forjado un bloque rocoso que, sorprendentemente para un filial, sabe bajar al barro y sufrir cuando toca, siguiendo los pasos de lo que ha logrado, precisamente, el primer equipo txuri-urdin. Un claro ejemplo de esta madurez fue su capacidad para llevarse la victoria ante el Málaga aguantando con un jugador menos sobre el verde. Además de ello, dominan varios registros tácticos. Aunque atesoran la calidad técnica y el buen trato de balón intrínsecos a la cantera de Zubieta, no se obsesionan con monopolizar el esférico. Los datos son reveladores: frente al 57,3% de posesión media que atesora el Córdoba, el filial donostiarra promedia apenas un 43,1%. No dudan en ser prácticos, buscar el juego directo si la presión aprieta y destrozar a su rival con transiciones rapidísimas hacia el área contraria.
Para ejecutar este plan, la pizarra del 'Sanse' se sustenta en una presión adelantada asfixiante, ahogando al oponente al igualar marcas uno a uno en todo el campo. Es un planteamiento agresivo que exige un despliegue físico brutal y que amenaza directamente con hurgar en la herida de un Córdoba que viene mostrando pánico y graves imprecisiones a la hora de sacar el balón jugado desde atrás. Sin embargo, si en algo destaca esta Real Sociedad B, es su capacidad de adaptación al contexto y al rival. Los de Ansotegui tampoco dudan en replegarse y salir a la contra, si es lo que necesita el partido. De hecho, así lograron vencer a todo un CD Castellón. Un filial camaleónico y que sin duda hará sufrir a los blanquiverdes.
La pólvora de Zubieta frente a una zaga de cristal
Esta verticalidad les convierte en uno de los equipos más goleadores de la liga, sumando 42 tantos a su favor -uno más que el CCF-. Gran parte de la culpa la tiene su dupla de oro. Gorka Carrera, con 12 goles y 3 asistencias, es un rematador de puro instinto, un auténtico 'cazagoles' que huele la sangre en el área. A su lado, el keniata Job Ochieng (7 goles y 2 asistencias) aporta una velocidad endiablada al espacio y muchísimo desborde, mientras que por el otro perfil destaca un Dani Díaz (2 goles y 1 asistencia) que ya ha debutado con el primer equipo, y que completa un ataque brutal.
No se queda ahí. Por detrás de ellos emerge la figura de Mikel Rodríguez, el director de orquesta absoluto. Aporta una calidad superlativa en la medular, distribuye, rompe líneas y tiene llegada (2 goles y 2 asistencias), acumulando casi 1.500 minutos de juego, aunque también tiene una vertiente defensiva crucial para Ansotegui, recuperando más de cuatro balones por partido y ejerciendo como un centrocampista adelantado en la presión, así como enlace con la delantera. Su único hándicap es una mecha excesivamente corta: es un jugador fácil de calentar, lo que le ha llevado a ver ya 10 amarillas y una tarjeta roja, que le impidió estar la pasada semana ante el Castellón.
Pero no todo reluce en el bando visitante. A pesar de su poderío ofensivo, siguen arrastrando fisuras evidentes en la retaguardia. Asumen demasiados riesgos en la salida de balón, lo que a veces les cuesta errores groseros. Asimismo, sufren una barbaridad a la espalda de sus laterales, especialmente cuando toca replegar. Son debilidades muy parejas a las que atraviesa el propio Córdoba, dibujando un duelo de necesidades donde el que cometa menos errores no forzados se llevará el triunfo.
Misión average al amparo de la historia
El choque de la primera vuelta en Zubieta concluyó con un disputado empate (1-1) que supo a poco para los blanquiverdes, por lo que el partido cobra una doble dimensión: ganar para curar la depresión y amarrar el goal average particula, que cada vez es más importante y que, en general, no le está favorenciaendo a los califas. Pese a distanciarse en cuatro puntos del 'Sanse', una derrota este domingo podría hacer que este average sea muy importante de cara a la clasificación final.
Pero la hemeroteca se erige como un pequeño clavo ardiendo al que agarrarse en medio de la tormenta. En sus cinco enfrentamientos oficiales a lo largo de la historia, la igualdad es máxima, aunque con un ligero color califa: dos triunfos blanquiverdes, dos empates y una victoria donostiarra. En precedentes disputados en El Arcángel, el feudo califa es inexpugnable para el filial, ya que solo ha visitado la ciudad en dos ocasiones y ambas se saldaron con victoria local: un 2-1 en la temporada 1986-87 (Segunda B) y una de las mayores goleadas en la historia del club ribereño, un escandaloso 9-3 en la eliminatoria de la Copa del Generalísimo en el 60. Un reflejo del pasado que el Córdoba espera emular en el presente para salir, de una vez por todas, de su particular pesadilla.
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