Cádiz - Córdoba
Sábado de Pasión, sufrimiento y resurrección del Córdoba CF en Cádiz
El Córdoba Club de Fútbol decidió adelantar un día su particular Domingo de Resurrección. Tras semanas inmerso en un agónico Vía Crucis que amenazaba con arrastrar al proyecto hacia el abismo, el conjunto blanquiverde asaltó el feudo del Cádiz (1-3) en un auténtico Sábado de Pasión para poner fin a una sangría histórica de ocho jornadas sin conocer la victoria. Los tantos de Carracedo, Adri Fuentes e Isma Ruiz premiaron la pegada de una escuadra califa que supo sufrir en los compases iniciales, golpear en los momentos clave y resistir el empuje final de un cuadro local que acabó desquiciado, con un hombre menos y repudiado por su propia afición. Una victoria absolutamente balsámica que devuelve la fe y cambia por completo el panorama a orillas del Guadalquivir.
Con múltiples reoques tácticos por parte de ambas escuadras, el arranque del juego en Cádiz fue pausado y apático. Las malas dinámicas de ambos equipos pesaban -y mucho- sobre las piernas de los futbolistas, aunque fue el cuadro blanquiverde el que arrancó con cierta iniciativa, avisando pronto mediante un Carracedo muy incisivo. El paso de los minutos fue encerrando poco a poco al Córdoba en su propia área frente a la presión alta de los locales, las pérdidas en la salida de balón y la poca clarividencia ofensiva de los califas. Pero, justo antes del primer cuarto de hora, llegó el salvavidas. Kevin Medina interiorizaba desde su banda buscando a Sergi Guardiola dentro del área; el ariete trató de controlar desde el suelo, pero Diakité le pisó y el trencilla acabó señalando la pena máxima. Carracedo, desde los once metros, desataba la euforia.
Ponerse por delante en el marcador no es baladí en un duelo de estas características, y el tanto le sentó de maravilla a los de Iván Ania. El encuentro se abrió, dejando a un Vilarrasa muy protagonista que percutía de manera repetida por su banda, aunque el Cádiz también daba réplicas intermitentes. Lo que estaba claro es que las defensas evidenciaban sus nervios, pero era el conjunto blanquiverde quien acumulaba los acercamientos más serios. Rubén Alves, en el minuto 32 con un tiro desde la frontal, y Requena, tan solo un minuto después al cazar un balón en el pico del área pequeña, estuvieron a punto de ampliar ventajas para unos visitantes que parecían tener el choque donde querían.
Pero la oportunidad más flagrante de todo el primer acto fue, sin duda, para Sergi Guardiola. Corría el minuto 34 cuando una nueva asistencia de Kevin Medina dejó al ariete completamente solo en el segundo palo, pero acabó mandando el esférico fuera de forma incomprensible. En estos partidos, quien perdona suele pagarlo muy caro, y el Cádiz a punto estuvo de aplicar esa ley poco después por medio de Roger Martí, que cruzó en exceso su disparo al plantarse ante Iker Álvarez. El intercambio de golpes continuó hasta el descanso, obligando al meta local Aznar a sacar una mano magistral en el tiempo de descuento para repeler un gran disparo de Vilarrasa. Pese a las alternativas, los fallos imperaron y el marcador no volvió a moverse. 0-1, pero mucho aun por jugar.
El inicio del segundo acto trajo consigo ciertos nervios en las filas visitantes. De hecho, un desajuste entre Alex Martín, ya de central, e Iker Álvarez a punto estuvo de ser aprovechado por el ataque cadista, y apenas un minuto después, Isma Ruiz tuvo que aparecer in extremis para repeler a banda un peligroso servicio de Caicedo desde la derecha. Sin embargo, el Córdoba no tardó en sacudirse ese arreón local y avisó mediante una conexión entre Carracedo y Adri Fuentes que fue anulada por fuera de juego. Fue tan solo el preludio de lo que ocurriría en el minuto 57. El extremo diestro volvió a encontrar a Fuentes, quien se inventó un brillante autopase para plantarse ante Aznar y definir con muchísima clase, subiendo un balsámico 0-2 al luminoso.
Sergio González buscó una reacción a la desesperada introduciendo un triple cambio inmediato, mientras que el técnico califa oxigenó su ataque dando entrada a Diego Bri por un Kevin Medina que se retiró muy ovacionado por los aficionados desplazados. Pero, para colmo de males en el cuadro amarillo, la frustración terminó por dinamitar el encuentro. En el minuto 63, Climent midió mal y propinó una dura entrada muy arriba sobre Albarrán que el colegiado castigó con tarjeta roja directa. Con dos goles de desventaja y un hombre menos, el Cádiz quedó completamente noqueado, deambulando por el césped sin fe y muchísimos errores. El choque pasó a ser un monólogo blanquiverde, muy cómodo sobre el césped ante un Cádiz sin mordiente, y con el soniquete de las quejas en la grada.
El cuadro califa trató de aprovechar esta comodidada para coger más confianza si cabe y aumentar su rédito. El fantasma de lo ocurrido ante el Mirandés, pese a todo, aun se paseaba sobre el Nuevo Mirandilla. Tanto es así que, cuando restaba poco más de diez minutos para el final, llegó el 1-2. Un auténtico golazo de Sergio Arribas a la escuadra ante la estatua de Iker Álvarez. Volvían los miedos del pasado. El cuadro blanquiverde trató de contemporizar y aguantar su ventaja, pero los nervios eran evidentes. Tanto es así que el excordobesita Diarra tuvo en su cabeza una ocasión clarísima para empatar justo antes del 90, pero la mandó incomprensiblemente fuera ante la salida en falso de Iker Álvarez. Aun así, finalmente, con el tiempo cumplido, llegó la calma. En una contra de libro, Percan condujo y cedió para que Isma Ruiz lograse el 1-3 y sentenciase el encuentro.
El tanto produjo la desbandada en el estadio cadista y, con la afición desplazando entonando el himno blanquiverde, el Córdoba incluso rozó la goleada con una buena ocasión de Jacobo. Sea como fuere, el 1-3 bastó para poner fin, de una vez por todas, a la dramática dinámica en la que había entrado el cuadro de Iván Ania. Con el pitido final, la liberación en el bando visitante fue absoluta. El Domingo de Resurreción se adelantó al Sábado de Gloria en El Arcángel, que por fin puede celebrar un triunfo tras cerca de dos meses sin hacerlo. El próximo reto será hacer bueno este triunfo en El Arcángel ante el Zaragoza, y hacerlo, por fin, sin la tremenda losa mental que les ha oprimido durante casi dos meses.
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