El fútbol siempre llama dos veces

Los jugadores del Córdoba celebran el gol con Raúl Agné | JUAN HUERTAS/CÓRNER CORDOBÉS

El Córdoba viajaba al Nuevo Vivero con la oportunidad de hacerse, aludiendo a términos tenísticos, con un punto de set vital para sus intereses. El cuadro blanquiverde aterrizaba en el feudo pacense como quinto clasificado del Grupo IV de Segunda B y con la posibilidad de regresar a puestos de promoción a Segunda A. Todo ello en caso de vencer a su más inmediato adversario, que no era otro que el CD Badajoz, cuarto en la tabla y a dos puntos de distancia. Por tanto, la recompensa era realmente atractiva para los de Agné, tanto en lo deportivo como en lo psicológico. Era tiempo de confirmar lo que había adelantado hace una jornada en su estadio. Y todo ello con el apoyo de cerca de 500 aficionados blanquiverdes desplazados a la ciudad extremeña. Era el día y no se podía volver a fallar.

Además, el desafío significaba también dejar atrás viejos fantasmas, pues no era la primera vez que el conjunto califal disponía de una ocasión para volver a estar entre los cuatro primeros, un rango que no poseía desde hacía cinco meses. Volviendo al juego de la raqueta, sus intentos siempre se topaban con la red y en ese efímero instante que un simple movimiento puede otorgar la gloria o el desconsuelo, al Córdoba siempre la tocaba cruz. Pero esta vez no iba a ser así. En una auténtica pugna física, el cuadro califa logró sacar adelante el triunfo con un ajustado resultado de 0-1. Y vale lo mismo. El camino continúa. Y se crece desde el acierto.

Valiente, pero no osado. En ese plan se plantó de inicio el Córdoba sobre el césped del Nuevo Vivero. Los de Agné eran conscientes de la importancia del duelo, pues un triunfo les devolvía a puestos de ascenso. Y bajo esa premisa salió el cuadro blanquiverde, mostrando durante los primeros compases una presión alta y buscando el robo rápido en las inmediaciones del área extremeña. Eso sí, con poco peligro real por parte de ambos, ya que todo se jugaba en el centro del campo durante los primeros compases. De hecho, la primera ocasión llegó a los seis minutos. El italiano Piovaccari, mostrando una vez más su incombustible carácter incisivo, protagonizó una excelente arrancada en la línea de tres cuartos. El ariete sorteó a varios rivales y dejó para que Jesús Álvaro la centrase al área, y ahí fue Valverde el que impactó con un disparo raso que atajó el portero. Una primera oportunidad que no hizo más que despertar los aplausos de los aficionados blanquiverdes desplazados a la ciudad extremeña. El primer aviso ya estaba ahí.

Y es que el Córdoba proponía mucho más que su adversario, aunque sin asumir ningún tipo de riesgo. Si había ocasión de correr, se lanzaba al ataque, pero siempre intentando no descuidar posibles huecos libres atrás. Eso sí, enfrente se encontraba nada menos que el cuarto clasificado, el cual fue metiéndose más y más en el partido con el transcurso de los minutos. En una dinámica que no gozó de sobresaltos ni de un ritmo relativamente alto, el Badajoz fue creciendo desde el juego ensayado. De hecho, sería a balón parado desde donde llegaran las más claras para los de Pedro Munitis en la primera mitad. El cuadro local dispuso de varias oportunidades para adelantarse, con dos faltas consecutivas de Djetei y un balón colgado tras saque de esquina, aunque ninguna acabó entre los tres palos.

Poco más se pudo ver durante los primeros 45 minutos, en los que el intercambio de golpes apenas se alejó del círculo central. De hecho, el Córdoba apenas coleccionó un par de llegadas más, primero con un disparo de Willy en segunda jugada que se marchó escorado, y minutos después con un cabezazo de Piovaccari que se fue alto. Sin embargo, lo que sí que tuvo que sufrir fue el primer contratiempo del partido, con un cambio imprevisto antes del tiempo de asueto. El delantero pacense tuvo que retirarse lesionado, lo que obligó al preparador aragonés a variar su esquema de juego con la entrada de Imanol García.

El respeto presente entre ambas plantillas era máximo y el mismo se mantuvo tras el paso por vestuarios. Además, dicha constancia se agudizó aún más durante el reinicio de la contienda. Daba la sensación de que había más miedo a perder el botín que había, que ganas de ir a por él. Todo ello auspiciado por el cambio de planteamiento del conjunto blanquiverde, ahora con dos pivotes defensivos sobre el césped y con algo menos de mordiente arriba. No obstante, el que propone más termina por conseguir cierta recompensa. Y ahí fue una vez más el Córdoba el que llevó la voz cantante. Un centro por la derecha de Javi Flores lo impactó Piovaccari de cabeza, aunque el de Gallarate no pudo dirigir el balón de cara a portería. Y con la misma cara agridulce se quedó Imanol en la siguiente jugada, pues se repitió la acción protagonizada por su compañero, y de nuevo la pelota se marchó botando por el palo izquierdo. Era un quiero y no puedo permanente.

El acecho era total en dirección a la portería defendida por Kike Royo. Un asedio sin descanso. El Córdoba vivía sus mejores minutos del encuentro. Y todo desde la testa. Es más, la primera entre los tres palos llegó por parte de Fidel Escobar, que obligó al meta pacense a mandar el balón a saque de esquina. Y desde ese córner llegaría la recompensa, en este caso con el otro central como protagonista. Djetei se alzó más que nadie en el área e impactó un cabezazo que fue directo a las mallas locales. La euforia se desató a su máxima potencia. Pero de la alegría se pasó de nuevo a un relativo desconcierto, pues Agné tuvo que gastar su segundo recambio, una vez más de manera obligada. Ahora fue Carlos Valverde el que se retiró lesionado tras una fortuita acción con Kike Pina. Y apenas un minutos después, los problemas físicos lastraron al autor del gol, que completó el ciclo de cambios visitantes. Y todos hechos de manera obligada. En su sitio entró Chus Herrero. 

El Badajoz trató de aprovechar los escasos minutos es los que se mantuvo con uno más, a la espera de que se realizara la tercera permuta blanquiverde. Pero ahí el Córdoba supo aguantar la presión pacense. A falta de control del balón, los de Agné tiraron de orgullo y corazón para defender su resultado. Buen reflejo de ello fue el repliegue de Javi Flores en una ocasión franca del Badajoz superado el 70' de juego, en el que el de Fátima se cruzó todo el campo y molestó lo justo a su rival para impedir que el disparo fuese a la meta defendida por Becerra. El cuarto de hora final supuso un monopolio casi en exclusiva del Badajoz, que a tumba abierta se lanzó a terreno visitante. Los de Munitis acumularon multitud de oportunidades, logrando encerrar a todo el Córdoba en su campo. Pero no hubo acierto y los blanquiverdes se hicieron con tres puntos que les devuelven a los puestos de promoción.

FICHA TÉCNICA

CD BADAJOZ, 0: Kike Royo, César Morgado, Guzmán (Julio Gracia, 82'), Aquino, Corredera, Gorka, Bikoro (Caballero, 65'), Pablo Vázquez, Isma Cerro (Kevin, 75'), Fobi y Kike Pina.

CÓRDOBA CF, 1: Isaac Becerra, Djetei (Chus Herrero, 71'), Fidel Escobar, Jesús Álvaro, Iván Robles, Xavi Molina, Javi Flores, De las Cuevas, Carlos Valverde (Fran Gómez, 65'), Willy (Imanol García, 37') y Piovaccari.

ÁRBITRO: Aimar Velasco (Comité Vasco). Mostró cartulina amarilla a los locales Bikoro y Caballero; y a los visitantes Djetei e Iván Robles.

GOLES: 0-1 (62’) Djetei. 

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo cuarta jornada del campeonato de Liga en el Grupo IV de Segunda B, disputado en el estadio Nuevo Vivero, con cerca de medio millar de aficionados blanquiverdes. 

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