El fútbol y otros contrastes

Entrega de alimentos en los alrededores del Arcángel FOTO: ALVARO CARMONA
Riqueza y pobreza extrema se entrecruzan durante 90 minutos en una nueva tarde en el Arcángel

Hay días en el que fútbol se desvela como un cúmulo de contradicciones. Eso ha ocurrido hoy en el Arcángel. El Córdoba,un equipo humilde con aspiraciones de ascenso jugaba en casa contra el Barcelona B, una formación millonaria de chavales que aspiran a ser inmensamente ricos pero jugando en un equipo que -cruz de todos los filiales- no puede subir a Primera.

Otros ejemplos de los contrastes entre riqueza y pobreza entrechocaban en la puerta del estadio como dentaduras ateridas de frío. Allí se han obtenido kilos y kilos de comida para los que no tienen absolutamente nada y viven en mitad de la nada. La peña Cordobamanía volvió a recoger comida con destino a los campamentos de saharauis refugiados en Tindouf. Legumbres, conservas. Productos no perecederos entregados por unos aficionados que acudían al campo para ver a un equipo -el Barcelona B- patrocinado por uno de los países con los ricos más ricos del planeta, Catar.

Los cataríes acaudalados tienen unas cuentas bancarias cuyos ceros podrían ir de una portería a otra del Arcángel. Pero no es el caso de Córdoba, donde el que más o el que menos las está pasando putas para llegar a fin de mes. Y eso lo sabe la directiva del club que hoy ha puesto en marcha la iniciativa de precios populares para acceder a las gradas. Una paradoja más de esta tarde.

Cuando el árbitro pitó el final del partido todas estas divagaciones no importaban absolutamente nada a los cordobesistas que empezaban a salir. Pero alguno sí usó las mismas conexiones neuronales al llegar a casa, cuando hizo balance de todo lo que había visto: chavales de 20 años del Barcelona que aspiran a ganar cien mil euros diarios persiguiendo una pelota como Messi y que no tendrán años suficientes para gastarlo; en la puerta, unos peñistas recogen garbanzos para los niños saharauis de los campamentos de Tindouf; entradas baratas para aficionados puteados en las gradas; y un país podrido de dinero en el pecho de los blaugranas. Y ahí se quedó con una idea que le hizo tragar saliva de puro temor: su Córdoba luce en la camiseta el anuncio de una empresa de cobro de morosos. "Demasiado para la cabeza. Mejor me bajo al bar a tomar una cerveza", se dice saliendo de casa. Mejor una cerveza, sí.

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30 de noviembre de 2013 - 21:53 h
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