El filial blanquiverde está a punto de terminar los deberes

Los jugadores del Córdoba B celebran un gol FOTO: LARREA
El Córdoba B tiene casi atada su permanencia a falta de tres jornadas después de sumar 41 puntos de la mano de Romero

El milagro está cerca. Incluso podría materializarse de manera matemática el próximo domingo sin vence a La Hoya en El Carpio (12:00) y se dan otras carambolas. En cualquier caso, la opción de la permanencia está ahí,  al alcance de la mano, después de una reacción excepcional. Para explicarlo de una manera gráfica: el Córdoba B estaba muerto y ahora luce vivo y sano. Su debut en bronce no pudo tener peor comienzo. Un punto en ocho encuentros fue el pésimo dato que completó en el arranque de su primera campaña en Segunda B. Esos guarismos convertían la permanencia en un reto cada vez menos probable, algo que empeoró con el paso de las jornadas. De hecho, al paso por la décimo sexta apenas sumaba ocho puntos, con sólo un triunfo en su haber bajo la dirección del ex jugador blanquiverde Pepe Puche. Entonces los números hablaban de una salvación imposible si se atendía a lo sucedido a esas alturas del curso desde el 2000-01, éste incluido. No en vano, en todas esas temporadas ningún colista con un tanteo menor a diez en su casillero en ese momento había logrado evitar el descenso. Todo pintaba realmente mal para un equipo que ya dirigía José Antonio Romero, que al final consiguió devolver al cuadro blanquiverde a la competición.

Costó trabajo, pero se logró. Al final de la primera vuelta, el segundo equipo califal aún ocupaba la penúltima plaza del Grupo IV de Segunda B con 14 puntos. El trayecto era todavía largo. Las esperanzas de mantener la categoría, escasas. Sin embargo, con la segunda vuelta vino la definitiva recuperación, que alcanza la actualidad. Después de tanto padecimiento, el Córdoba B se encuentra sólo a un paso de sellar su salvación, la misma que meses atrás parecía un sueño apenas posible. Tras la décimo novena fecha del campeonato el filial fue capaz de sumar 28 puntos de 48 que disputó. Cuatro fueron los partidos que se le escaparon al conjunto blanquiverde, que nunca perdió más de uno de manera consecutiva.

Es así como el equipo de José Antonio Romero consiguió sobrevivir para después respirar con cierta calma. Porque en estos momentos, a falta de tres jornadas para que termine la temporada, cuenta con una ventaja de cuatro puntos tanto sobre la promoción de permanencia como sobre el descenso. El dato es mucho más alentador si se tiene en cuenta que desde la campaña 2000-01 sólo en dos ocasiones no bastó con 45 puntos (necesitaría sumar una victoria más el filial) para evitar la caída a Tercera, al menos de forma directa. Sea como fuere, el conjunto califal depende de sí mismo para lograr esa salvación que parecía ser un reto imposible de superar tiempo atrás.

Así las cosas, es mucho más que destacable el papel del cuadro blanquiverde desde que José Antonio Romero tomara el control. De su mano, el Córdoba B obtuvo la friolera de 41 puntos donde antes sólo se había sumado uno. Esas cifras permitieron que la reacción, aunque lenta, fuera posible. Pero sobre todo, se vio acrecentada en las últimas cuatro jornadas, cuando consiguió encadenar sendas victorias. Con éstas, pasó de vivir todavía bastantes apuros a vivir en un momento de calma anhelado. Tanto es así, que el filial ocupa ahora mismo su mejor posición histórica en Segunda B, un undécimo lugar en la tabla que ofrece más opciones si cabe para alcanzar el soñado objetivo de la permanencia.

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