La espera mereció la pena: Pedro Ríos, en su papel

Pedro Ríos lanza un beso al graderío tras el partido ante la Ponfe | MADERO CUBERO
El veterano extremo jerezano se ha convertido en una pieza clave para Oltra, que apostó por él en una laberíntica salida del Recre

A veces los veteranos dejan de jugar y se hacen viejos. Quienes no dejan de hacerlo mantienen más tiempo su lozanía y llegan a parecer eternamente jóvenes. Pedro Ríos (Jerez, 1981) cumplirá los 34 el próximo 12 de diciembre, el mismo día en que el cordobesismo tirará de nostalgia para celebrar el aniversario de la primera venida de Messi a El Arcángel un 12-12-12. El extremo es un clásico de la LFP, con más de un centenar de partidos oficiales de carrera en Primera División y otros tantos en Segunda. Siempre en la brecha. Siempre titular y hombre fuerte en los clubes por los que pasó desde que en 2001 inició su trayectoria en el Ceuta. Tres años con los caballas, cinco en el Xerez, tres en el Getafe, dos en el Levante y, en el curso pasado, fijo en el Recreativo de Huelva.

Con el Decano lo pasó fatal. Descendieron de categoría tras un curso aciago, en el que comenzó como jefe en el banquillo José Luis Oltra hasta que le despidieron. El valenciano no se olvidó de él. La opción de traerle al Córdoba se presentó el pasado verano. No fue fácil, pero al final todo se arregló. “Mi salida no fue de la forma que hubiera deseado, pero ya estoy aquí y solo pienso en el Córdoba”, dijo el jugador a su llegada. Renunció a dinero por salir de la Segunda B para reengancharse a un proyecto como el blanquiverde, donde apostaban claramente por él. Se lo dijeron a la cara: Pedro, te queremos. Vente. De hecho, su contratación fue un culebrón del mercado de verano. ¿Mereció la pena? La respuesta está en los datos.

Ríos ha jugado en todos los partidos disputados por el Córdoba en la Liga. Los tres primeros (Valladolid, Leganés y Alcorcón), incompletos. Los tres últimos, como titular. Y decisivo. Un golazo suyo en La Romareda firmó una victoria terapéutica para un Córdoba que empezaba a sentir la punzada de las dudas de su entorno. Su diana al Zaragoza (0-1) valió tres puntos. Siete días después, en El Arcángel, estuvo certero en una acción de estrategia. Colocó un córner en la cabeza de Florin, que marcó el 1-0 ante la Ponferradina. Asistencia y tres puntos más para el equipo. El pasado fin de semana, en El Sadar, ofreció su versión más sacrificada para ayudar en la defensa y la presión. El Córdoba salió del campo del líder Osasuna con un punto en su poder (0-0). Ya sea en las bandas o como segundo punta, Ríos se acopla a lo que le mandan. Tiene oficio, buen disparo lejano y dotes de mando.

“No es una presión el objetivo del ascenso”, dijo Ríos cuando aterrizó en El Arcángel, donde algunos ya daban por descartada su llegada. Incluso circulaban chistes sobre futbolistas que en su momento fueron objeto del deseo del Córdoba en épocas anteriores –durante años– como Dani Pendín, Congo, Changui... Nombres recurrentes que ocupaban espacio en los medios de comunicación durante el verano y que jamás vistieron la blanquiverde. Lo de Ríos iba tomando ese cariz, pero todo se resolvió y Oltra respiró más tranquilo. Ahora, a la vista de los resultados, se entiende la insistencia del club en esperar a Pedro Ríos hasta que éste resolviera su vínculo con el descendido Recre, que no tenía dinero para pagarle, pero sí un contrato firmado. Ahora el extremo jerezano sueña con un ascenso a Primera como el que vivió hace siete años con el club de su tierra.

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