La escalada y el estigma

El serbio Jovanovic, en el partido ante el Nástic | LOF

Ganar. No hay otra receta ni otro mensaje. El Córdoba-Lorca aparece en el calendario en un momento trascendente. Ambos equipos habitan desde hace meses en la zona de descenso. Con 27 puntos aún en juego, están separados por diez. Los blanquiverdes andan inmersos en una fase de crecimiento ligada a la dirección de José Ramón Sandoval, que ha mejorado -junto con un grupo de fichajes- los números de sus tres antecesores en el cargo. Esa progresión no les ha servido para alcanzar una salida de los cuatro últimos puestos -los que marchan por delante también aprietan- pero sí para amasar unas opciones razonables de pensar en un desenlace feliz. Todo pasa por vencer el domingo (18:00) al Lorca en un encuentro que se está preparando como las grandes tardes. Se han activado todos los resortes: El Arcángel avista su sexto lleno consecutivo y desde la entidad blanquiverde se propagan arengas para enardecer los tensos espíritus cordobesistas. Los de Sandoval llegan después de haber visto frenada su mejor racha de la temporada -cinco jornadas sin perder- y los lorquinos tras haber roto con una victoria ante el Granada su peor fase en la campaña: 16 citas enlazadas sin ganar. Todo eso son números. Que significan nada o todo, según se mire.

El Córdoba ya anda escarmentado en partidos ante adversarios que pueden parecer accesibles echando un vistazo a la clasificación. En la primera vuelta ya cayó derrotado en el Francisco Artés Carrasco (1-0), en un partido que significó el ingreso definitivo del club en una inesperada realidad: lo suyo iba a ser pelear por la salvación. Y ahí sigue. Una victoria ante el Lorca puede reportar al Córdoba múltiples beneficios: el primero, tener la posibilidad de recortar el punto de desventaja ante la Leonesa (juega en el Mini Estadi ante el Barça B) o los cinco con el Almería (que visita el viernes al Cádiz). Además, dejaría a los rojiblancos sentenciados a un descenso que tienen ya prácticamente asumido: ni ganando todos sus partidos llegarían a los 50 puntos.

Hay, además, un detalle cuyos daños vienen siendo evidentes desde agosto pero que puede ser un estímulo moral para este Córdoba: si gana, traspasará al Lorca la etiqueta de equipo más goleado de la Segunda División. Esa coletilla ha acompañado a los califales durante mucho tiempo, siendo una sonrojante marca de la casa. El Lorca ha encajado 55 goles; el Córdoba, 56. La magnitud de la avería a la hora de defender la puerta propia se aprecia con toda su crudeza al compararla con la cifra de goles marcados. El Córdoba ha hecho 40, más que ningún otro equipo de los que ocupan la segunda mitad de la tabla.

Sandoval prepara un plan de corte ofensivo, tal y como corresponde a la situación. El principal referente ofensivo, el goleador Sergi Guardiola, se ha mantenido bajo vigilancia médica durante la preparación semanal por unas molestias. Contar con el jumillano en condiciones de competir es un asunto de prioridad extrema, por lo que se le cuidará con celo para que mantenga sus prestaciones -lleva firmados 17 tantos- en el tramo final de la temporada. También ha padecido molestias el jefe de la defensa -y goleador, con tres-, el canario Aythami Artiles, un hombre de referencia en la resurrección del equipo y en el freno de la sangría en la retaguardia. Si el Córdoba termina la próxima jornada sin ser el más goleado de Segunda División será una buena señal para sus propósitos. Y se quitará de encima un estigma.

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