El duro camino hasta Segunda: 30-J, cronología de una hazaña

Celebración del ascenso del Córdoba a Segunda A el 30 de junio de 1999 | LARREA

Para muchos va a ser como si hubiera transcurrido sólo un día. Muy probablemente es ésta la sensación que van a tener todos los que tuvieran ocasión de vivirlo. Sobre todo aquellos que nacieran a partir de 1975. Son las generaciones, más de una y de dos, que hasta 1999 sólo conocieran la Segunda B; que incluso sufrieran en Tercera -por fortuna, sólo una temporada-. Pero también se cuentan ahí los entonces veteranos, tras varios intentos fallidos de ascenso. La historia cambia de pleno un 30 de junio de 1999, el día en que el Córdoba escribiera el último capítulo de su relato más épico. Ésa es la fecha en que el conjunto blanquiverde lograra al fin su retorno a Segunda A después de más de tres lustros. El Cartagonova es el estadio en que ocurriera como broche a una campaña cargada de dificultades. Este domingo se cumplen 20 años de aquel hecho y ésta es la cronología hasta alcanzarlo.

Adiós a Rafael Gómez, llega Manuel Oviedo (mayo-agosto de 1998)

Otro fracaso. Varios sumaba el presidente, que dejó de serlo precisamente tras éste. El Córdoba cerró la temporada 1997-98 con un sexto puesto en el Grupo IV de Segunda B, por lo que ni siquiera jugó la Liguilla. Se despidió con Juan Verdugo en el banquillo, por el que antes se sucedieron otros tres técnicos. Rafael Gómez decidió dimitir después de tan tortuosa campaña y la entidad vivió un intenso tiempo de impasse. Ya en julio, Manuel Oviedo lanzó su propuesta para tomar las riendas. Su candidatura fue impugnada en un inicio, pero después fue validada y la única que existió. El exjugador se convirtió en máximo mandatario por aclamación en agosto. Ya había entrenador, Perico Campos, y se terminó de componer la plantilla, formada mayoritariamente por cordobeses.

Discreto inicio de curso con empate en Écija (30 de agosto de 1998)

Dejado atrás un verano convulso, y más una temporada decepcionante -la enésima-, el Córdoba arrancó la 1998-99 lejos de El Arcángel. Lo hizo en Écija, donde se encontraba como técnico un viejo conocido: Julio Cardeñosa. Los califales no lograron convencer en San Pablo, donde pronto se vieron por debajo en el marcador. Garrido adelantó a los astigitanos en el minuto 8. Loreto marcó en el 23 y concedió un punto al conjunto blanquiverde, que comenzó en novena posición. El inicio fue discreto, pero no existía preocupación. Mientras, la entidad mantenía estabilidad pese a su situación financiera.

Perico Campos, destituido con el equipo en barrena (6 de diciembre de 1998)

Tras un inicio dubitativo, el Córdoba consiguió colocarse en sexto lugar. Se recompuso rápido, tanto como se desmoronó. Desde el 18 de octubre el cuadro califal no volvió a vencer hasta diciembre. Encadenó siete jornadas sin conocer el triunfo y cayó a la decimocuarta plaza, con cuatro puntos de ventaja sobre la promoción de permanencia. El sexto día del último mes de 1998, los blanquiverdes cedieron por 0-2 ante el Sevilla B. Era la decimoquinta fecha del curso y el club decidió tomar cartas en el asunto. Perico Campos cerró el que hasta hoy fue su último ciclo en la entidad. El técnico cesó en sus funciones la misma noche en que el filial hispalense se llevó los tres puntos de El Arcángel.

Escalante cambia el rumbo tras golear al Isla Cristina (20 de diciembre de 1998)

El sustituto de Perico Campos fue su segundo, Pepe Escalante. El nuevo preparador se estrenó con un muy meritorio empate en el Juan Rojas ante el Polideportivo Almería (1-1), que ese día se alzó al liderato. Fue una semana después cuando tuvo lugar el necesario giro para reconducir la campaña. El cuadro califal goleó a un Isla Cristina (7-0) que apenas sumaba cuatro puntos tras 16 jornadas. Aprovechó la debilidad de su rival, que pagó los platos rotos, para cambiar al fin la dinámica. Ocurrió el 20 de diciembre y supuso el cierre de 1998. En la vuelta a la competición, el conjunto blanquiverde confirmó su recuperación. Fue total: se acumularon 16 encuentros sin perder. Todo, pese a los apuros económicos…

La plantilla se encierra en El Arcángel: las deudas asfixian (9 de febrero de 1999)

La recomposición del Córdoba era plena ya en febrero, un mes que arrancó con un valioso triunfo en Chapín ante el Xerez (0-1). Los de Escalante se colocaron sextos, a dos puntos de la Liguilla. Pero un par de días después surgió otro problema. El club mantenía deudas varias, entre ellas las referidas a las nóminas de la plantilla, que decidió encerrarse en los vestuarios de El Arcángel en señal de protesta. Era el 9 de febrero de 1999. Por la noche, el alcalde, Rafael Merino, aseguró en ‘Supergarcía’ -mítico programa de José María García en Cope- que todo estaba solucionado. El Ayuntamiento aprobó una subvención a la entidad y los jugadores no llegaron a dormir en el estadio. En el siguiente partido, el cuadro califal goleó al Betis B (3-0) y, con cinco triunfos seguidos, igualó con el cuarto puesto.

Vuelven los fantasmas: la Liguilla se escapa (30 de abril de 1999)Liguilla

Después de una dinámica apabullante, el conjunto blanquiverde entró en crisis. Fue en el peor momento posible. El equipo no logró ganar al Poli Almería en El Arcángel (0-0) y cayó a la quinta posición. Era el 30 de abril de 1999 y faltaban tres jornadas para el final del campeonato regular de Liga. Volvieron los fantasmas del fracaso y la decepción. El Córdoba encadenó de repente cuatro jornadas sin ganar. En el entorno de la entidad resurgió el temor de sufrir otro varapalo, el enésimo en su historia reciente. La tranquilidad la ofrecía el calendario final, con duelos ante rivales de la zona baja de la tabla: el Isla Cristina, con apenas cuatro puntos y descendido de tiempo atrás; el Moralo, también con la categoría perdida, y el Plasencia, que apuraba sus opciones de salvación en zona crítica.

Rebelión en Plasencia para reavivar el sueño (23 de mayo de 1999)

El Córdoba acalló las alarmas de manera contundente. Goleó al Isla Cristina (0-4) y a dos jornadas para el final del curso regular de Liga recuperó el cuarto puesto. En la siguiente fecha también superó con claridad al Moralo (3-0). Sin embargo, todo quedaba para el último partido en una tarde de infarto, de fútbol añejo: al sol en los campos y con transistor pegado al oído. El conjunto blanquiverde dependía de sí mismo, pero sólo el triunfo le evitaba no mirar a otros campos. El Granada, el Ceuta y el Cádiz aspiraban a robarle el puesto en la Liguilla. Algún que otro millar de aficionados acudió a Plasencia, donde se aferraban a la esperanza de la promoción de permanencia -la salvación directa ya era imposible-.

Sin previo aviso, el club cacereño subió el precio de las entradas para los visitantes, que alcanzó las 3.000 pesetas de la época. La hinchada califal entendió que esa medida era un abuso, se rebeló y derribó una de las puertas del estadio -algo que no tenía justificación, por otro lado-. Con la jornada ya en juego, el Cádiz le arrebató la cuarta plaza al Córdoba durante bastante tiempo. Los blanquiverdes eran superiores en su encuentro, pero no marcaban. Los amarillos seguían a lo suyo: ganaban por 0-4 al Polideportivo Almería, con plaza asegurada en la Liguilla y relajado. Al fin, en el minuto 76 Juanito hizo el 0-1 en Plasencia. El cuadro califal retomaba su lugar de privilegio, que todavía había que certificar. Espejo anotó el 0-2 en el 84 y todo el mundo respiró. Poco después llegó la euforia.

Al grupo de la muerte con una premonición del presidente (24 de mayo de 1999)grupo de la muerte

El Córdoba cerró el curso regular del Grupo IV de Segunda B en tercera posición. El ánimo estaba por las nubes, pero un día después bajó hasta pisar tierra. El sorteo de la Liguilla deparó al cuadro califal el que fue visto como grupo de la muerte. Iba a luchar con la Cultural Leonesa, el Cartagonova y el Racing de Ferrol. El conjunto murciano estaba hecho para ascender y el castellano-leonés, también. Sólo el gallego parecía un rival asequible, pero no demasiado. Con cierto aspecto de Cenicienta encararon los blanquiverdes el reto último. Pero el presidente, Manuel Oviedo, tuvo una premonición… "No le tememos a nadie y creo que el Córdoba subirá, todo se decidirá en los dos últimos choques", dijo como si nada ese mismo día, 24 de mayo de 1999 -en Mundo Deportivo (25-05-1999)-.

https://www.youtube.com/watch?v=eN238qH3ZAE

Del mal inicio en León al fin anticipado en El Ferrol (mayo-junio de 1999)fin anticipado

El 30 de mayo de 1999 arrancó la Liguilla de ascenso en Segunda B. El sorteo llevó al Córdoba en la primera jornada del Grupo D -en que estaba encuadrado- a León. En la Cultural jugaban un tal Katxorro -con los años, futbolista blanquiverde- y una promesa de la cantera del Real Madrid… Meca estaba cedido al cuadro castellano-leonés y ese día tuvo protagonismo pese a saltar al campo en el 72. Suyo fue el gol que derrotó (1-0) a los de Escalante. El cuadro califal se rehízo una semana después ante el Racing de Ferrol (1-0), pero seis días después... los cordobesistas terminaron sonrojados en A Malata al recibir un rotundo 5-0. La manita fue más que un varapalo: cuarta posición, primer gol average perdido y a cuatro del Cartagonova. Aquello, el 12 de junio de 1999, fue un fin anticipado.

No estaba escrito el desenlace… por fortuna (20-27 de junio de 1999)

La dramática goleada en El Ferrol llevó a pensar que el retorno a Segunda A era imposible -otra vez-. Visto lo visto con los años, pudo ser un gran error arrojar la toalla antes de tiempo… No sucedió. El Córdoba dio un recital ante la Cultural en El Arcángel, donde ya vencía al primer minuto gracias a Espejo. Aquello acabó con un 2-0 que no sólo otorgaba un gol average sino el rol de único rival capaz de arrebatar el ascenso al Cartagonova. Era el 20 de junio de 1999 y los murcianos sumaban diez puntos por seis de los cordobesistas. Los de Escalante se veían obligados a ganar sus dos choques con los departamentales -caprichos del sorteo- para volver al fútbol profesional 16 años después.

A los siete días, el cuadro califal completó su mejor encuentro de la temporada: pasó por encima de los cartageneros. Los albinegros llegaron a Córdoba relajados y con un once plagado de suplentes. El Córdoba hizo méritos no sólo para ganar sino para golear. Los de Escalante se impusieron por 2-0 en un partido en el que vieron cómo dos disparos morían en la madera. El pitido final del árbitro desató la locura en El Arcángel. La afición, tanto como lo hizo el equipo, constató que no estaba escrito el desenlace tras la debacle de A Malata… por fortuna. El ascenso se iba a dilucidar en el último choque de la Liguilla, en el Cartagonova. Se empezaba a cumplir la premonición de Manuel Oviedo.

https://www.youtube.com/watch?v=43vpQgGGrsg

La noche más mágica: ¡A Segunda! (30 de junio de 1999)

El Córdoba había dado la vuelta a la situación y tenía en sus manos el ascenso. Eso sí, partía en desventaja: al Cartagonova le era suficiente un empate. En la ciudad departamental todo estaba preparado para celebrar. Mientras, los blanquiverdes miraban a Madrid para saber si Espejo podría ser o no de la partida: el delantero cumplía ciclo de amonestaciones, pero la entidad recurrió. La decisión de Competición no llegó hasta casi el último instante. Además, el cuadro califal sufrió con una medida tomada por la directiva del rival: no había entradas para su afición. Según el presidente albinegro, Florentino Manzano, fue porque la hinchada de su equipo recibió mal trato en El Arcángel. La estrategia estaba clara: el estadio cartagenero debía ser un infierno. Por si fuera poco, ningún visitante había vencido allí desde el 29 de junio de 1997 (Barcelona C, 0-2, fase a Segunda B).

La encerrona era total, si bien unos cuantos valientes representaron a toda la ciudad. Fueron menos de diez y todos vivieron probablemente la noche más mágica junto al Córdoba. Vista Alegre, en la lejanía, estaba hasta los topes. Sin Espejo en el once, los blanquiverdes salieron a por todas. Dos balones al larguero intimidaron al Cartagonova, que en el minuto 21 frenó la oleada visitante con un gol de penalti. El tanto no estuvo exento de polémica, ya que el colegiado, Rodado Rodríguez, apreció derribo de Requena en una acción en la que ni siquiera rozó al atacante adversario. Marcó Keko. Tras el descanso, con Espejo ya en el campo, en apenas seis minutos todo cambió. Óscar Ventaja y Ramos mandaron el balón, en sendos lanzamientos de falta, a lugares casi inimaginables.

Por delante quedaba más de media hora de infarto. Y eso que el Cartagonova estaba con uno menos por la expulsión de Garrido en la falta del 1-2. No podía escaparse. El destino había sido muy cruel con el Córdoba a lo largo de años, pero esto era demasiado. Surgió en el tramo final Leiva, que salvó en el último suspiro. Sobre las 23:00 de aquel miércoles, sonó el pitido final. La ciudad cayó en el más absoluto de los éxtasis. Lo imposible ya había dejado de serlo. Tras 16 años de penurias en Segunda B y Tercera -una temporada-, el conjunto blanquiverde regresaba al fin a la categoría de plata. Ocurrió cuando menos se esperaba, ya desde el verano previo a la campaña. Sucedió después de no pocas adversidades. Fue el relato de una hazaña.

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