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Da mucho, pero recibe más

Aythami se lamenta tras un gol del Oviedo | ÁLEX GALLEGOS

Rafael Ávalos

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Un festival de goles es cada partido. Tanto es así que por ahora sus duelos son algo así como una garantía de espectáculo ofensivo. Los dos encuentros del Córdoba en el comienzo de temporada han terminado con los mayores marcadores del campeonato de Segunda A. Seis en ambos casos. Unos guarismos que llevan al cuadro califal a ser el máximo anotador de la categoría de plata -junto al Oviedo, su último rival-, pero también el equipo que más dianas encaja. Da mucho, pero recibe más. Un hecho que termina por desequilibrar la balanza hacia el lado menos deseado. Los blanquiverdes firman su más positivo arranque goleador en la división desde la campaña 1961-62 y sin embargo sólo logran sumar un punto. Así es debido a que, por el contrario, abren el curso con el peor bagaje defensivo de su historia a estas alturas: por vez primera en su existencia cierra las dos primeras jornadas de competición liguera con siete tantos en contra.

Es la ley de la compensación la que pasa factura al equipo que dirige José Ramón Sandoval. Sucede cuando la retaguardia es más débil que potente la vanguardia. Y ni siquiera conseguir una significativa cifra de goles es suficiente si la de golpes es aún mayor. En éstas se encuentra el Córdoba, que despide la segunda fecha del curso con un récord negativo. Nunca antes, en ninguna categoría, había encajado siete dianas como ocurre en la recién iniciada 2018-19. El peor registro en Segunda hasta ahora era de seis goles en las dos primeras jornadas. El compañero de @laligaennumeros, Álvaro Vega, aporta el demoledor dato, que se produjo en la temporada 1956-57. El cuadro califal abrió aquel ejercicio con una abultada derrota ante el Eldense (4-0) y después recibió otros dos tantos de un Betis al que al menos pudo vencer (3-2).

La negativa estadística, la peor hasta ahora, se repitió en Primera algo más de una década después. Fue en la campaña 1968-69, cuando el conjunto blanquiverde inició el campeonato en la élite con una goleada del Elche (4-1) y un empate ante el extinto Club Deportivo Málaga (2-2). Así resulta más sencillo entender la poca utilidad de los cinco goles que por el momento acumula en su cuenta el Córdoba, que es con clara diferencia el equipo más frágil a nivel defensivo de Segunda A tras dos jornadas. Sus siete tanto están por encima de los cuatro del Numancia -de los cuales tres los encajó en El Arcángel-, que es el siguiente en la lista de más goleados. Otro dato al respecto: el cuadro califal suma en contra casi la mitad de los tantos que recibiera con Sandoval en el tramo final de la anterior temporada. Entonces, fueron 16 en otros tantos duelos.

Deslucida queda con este negativo balance defensivo la capacidad anotadora que por ahora demuestra el Córdoba. Casi sin delanteros, con Piovaccari todavía en período de acoplamiento -pero con un gol firmado ya-, acumula cinco tantos. Un guarismo que es el mejor del conjunto blanquiverde en los últimos 24 años -a falta de unos días para que sean exactos-. Hasta la campaña 1994-95 hay que acudir, según apunta de nuevo el compañero de @laligaennumeros, para comprobar un torrente ofensivo como éste. Entonces el cuadro califal militaba en un Grupo IV de Segunda B del que se proclamó campeón. El inicio de curso fue prometedor, con un triunfo lejos de El Arcángel ante el Xerez (1-3) y otro posterior como local ante el San Fernando (2-0). Curiosamente, el hombre que más vio puerta en esos dos choques apenas consiguió doblar su cifra de dianas al final del campeonato. Fue Quini, que acabó con seis goles a pesar de marcar tres en las dos primeras jornadas. La estadística en realidad tiene trampa, pues el linarense salió en el mercado de invierno.

Mucho más lejos toca viajar atrás en el tiempo para obtener una cifra igual o superior en cuanto a goles a favor en Segunda. El precedente más inmediato de los cinco que contabiliza el Córdoba hoy por hoy se encuentra en la temporada 1961-62, hace más de cinco décadas. Fue la campaña del primer ascenso a Primera, título de campeón incluido. El cuadro califal arrancó la competición con una ajustada derrota en Málaga (1-0) y acto seguido castigó con dureza al Levante, al que endosó una manita (5-0). Los tantos fueron de Juanín y Homar por partida doble y de Martínez. Pero existe una cifra todavía mejor, que es la que lograra el conjunto blanquiverde -en la división de plata, cabe recordar- en el inicio del curso 1958-59. Aquella vez sufrió un revés en su visita al Cádiz (4-1, con diana de Brunet que abrió el marcador pero de nada sirvió) y en la siguiente jornada hizo otro 5-0. La goleada se la llevó precisamente el Levante. Anotaron dos Roque Olsen -entrenador en la 1961-62- y Homar para que Brunet cerrara la contundente victoria.

Por tanto, es un hecho el sobresaliente caudal atacante del Córdoba en el comienzo de la presente temporada. Un potencial que por ahora sólo consigue igualar el Oviedo con idéntica cifra de cinco goles -cuatro de ellos marcados en El Arcángel-. Pero la ley de la compensación provoca que, en efecto, esa cantidad de tantos no sea muy útil en las dos primeras jornadas. Las cierra con apenas un punto y en zona de descenso. Eso sí, empatado con hasta cinco rivales. Queda claro que la seguridad defensiva prima más que el olfato goleador para sumar de tres en tres.

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