Córdoba B: se pone en marcha la nueva generación

Ascenso del filial. De aquel equipo poco queda ya. FOTO: ÁLVARO CARMONA
José Antonio Romero, el técnico del milagro, manejará un grupo reconstruido para el curso en Segunda División B

Cuando el próximo lunes, poco antes de las nueve de la mañana, se pongan todos frente al entrenador, la sensación de novedad se podrá masticar. Será una sesión a puerta cerrada, fuera de focos, la que abra el curso 14-15 para el filial del Córdoba CF. Para afrontar la segunda temporada consecutiva en Segunda B habrá cambios drásticos. No en el banquillo, donde José Antonio Romero continuará llevando las riendas después de su éxito en el campeonato anterior. Agarró un grupo desvencijado, con la autoestima por los suelos tras una horrible racha inicial, y terminó convirtiéndolo en un equipo orgulloso y competente. Un buen trabajo. Ahora tendrá que empezar otra vez desde cero. Es la dulce condena de los equipos filiales, incompatibles con el concepto de continuidad en lo que a nombres se refiere. Todos acaban saltando de aquí para allá. Unos promocionan dentro de la casa, mientras a otros les esperan ofertas de otros clubes y a algunos, simplemente, se les dice que su aventura terminó. Un filial es una plataforma de oportunidades y un espacio de negocio para que el que así se lo proponga. El Córdoba B, por el que han pasado más de medio centenar de futbolistas en los dos últimos años, inicia una nueva aventura en Segunda B. La nueva generación se pone en marcha. Las sesiones de trabajo serán todas en la Ciudad Deportiva. Lunes, martes, jueves y sábado tendrán una práctica matinal, mientras que para el miércoles y el viernes se prevé una doble sesión (8 de la mañana y 7 de la tarde).

Habrá muchas caras distintas en el plantel. El central César Morgado (Badajoz) y los delanteros Juanfran (Arroyo) y Florin Andone (Atlético Baleares) han sido las últimas incorporaciones, además de una hornada de juveniles procedentes del equipo de Liga Nacional. En el papel de “veteranos” estarán chavales como José Antonio González, Fran Serrano, Antonio Lucena o Sebas Moyano, la perla de la cantera blanquiverde, cuyos derechos han sido vendidos a un fondo de inversión en previsión de que el internacional juvenil de Villanueva del Duque explote en breve. Entre las bajas más destacadas están los jugadores que, por edad, no encajaban dentro del perfil del filial cordobesista. El central Gonzalo Verdú está actualmente en el equipo de parados de la AFE, mientras que Mane, Damián Petkoff o Adri Cuevas están a la espera de conocer su destino definitivo. Fuera del Córdoba están ya Rafa Gálvez, que firmó por el Elche, y Mendi, que recaló en el Sporting de Gijón, y podría seguir pronto el camino de salida Dani Espejo -en la órbita del Atlético de Madrid-.

El ascenso a Primera División ha condicionado la política deportiva del filial de Segunda B, haciendo que el salto al primer equipo sea más complejo y posiblemente requiera periodos de cesión a clubes de Segunda. En esa tesitura se encuentra el comité técnico del Córdoba, que optará por competir en la Segunda B con una apuesta muy joven y ofrecer un segundo escalón de progreso con préstamos en la categoría de plata. Un plan coherente sobre el papel, pero que chocará a menudo -de hecho, ya se está comprobando- con las apetencias deportivas y económicas de algunos de los talentos de la cantera local. En cualquier caso, el desafío está planteado. Y le tocará a José Antonio Romero, “el Molowny del Córdoba”, como lo definió el presidente Carlos González, lidiar con un panorama tan arriesgado como apasionante.

Etiquetas
stats