Rubén Albés, tras caer ante el Córdoba CF: “Desde que salió Morata cambiaron determinadas cosas en el partido”
Rubén Albés ha comparecido muy molesto en la sala de prensa de Butarque tras la derrota del CD Leganés ante el Córdoba CF (0-1), y uno de los asuntos que más le ha costado digerir ha sido la expulsión de Álvaro Morata, que entró en el minuto 62 y acabó viendo dos amarillas. “Desde que salió Álvaro (Morata) parece que cambiaron determinadas cosas en el partido desde el punto de vista de las faltas, del enfado... No lo entiendo, me cuesta entenderlo”, ha explicado el técnico gallego. La primera tarjeta, según él, llegó “por tratar de levantar a un jugador para que se levante más rápido”, algo que no sabe si está tipificado como amarilla, mientras que la segunda la atribuye a la protesta de un futbolista “desquiciado”.
Tampoco ha dado por bueno el resultado. Albés ha calificado la derrota de “injusta” y ha señalado directamente a la acción que dio origen al gol de Eder García, el robo de balón previo a la asistencia de Carracedo en el minuto 82. “Hay una falta previa al gol tremendamente evidente, donde no toca pelota, donde le cargan por detrás. Es falta, hay un árbitro y hay un VAR. Por lo tanto, a partir de ahí no hay más lectura del 0-1”, ha zanjado. Con este tropiezo, el conjunto pepinero encadena cuatro derrotas seguidas, con diez goles en contra y ninguno a favor.
En lo deportivo, el entrenador del Leganés ha defendido la entrega de sus futbolistas, aunque ha admitido que no estuvieron bien con el balón. “La gente se ha dejado el alma. No hemos jugado un buen fútbol, pero la gente se ha dejado el corazón. Está muy lejos de lo que pasó en el partido de Cádiz”, ha señalado. Albés se ha definido como “el máximo responsable, no el único”, y ha rechazado que el próximo compromiso, ante el RCD Mallorca, sea una final para él: “No me he rendido en mi vida. Tengo más fuerzas que nunca, sé lo que necesitamos y así estoy, con mucha rabia hoy por lo que ha pasado”.
La comparecencia terminó de forma algo abrupta, con el propio técnico reconociendo que hablaba “muy caliente”, aunque aclaró que no era “contra” los periodistas. Antes había insistido en que todo el club, no solo el vestuario, debe centrarse únicamente en el siguiente partido y olvidarse de dónde quiere estar al final de la temporada: “Venimos de cuatro derrotas. No podemos pretender sumar de seis en seis. Nadie suma de seis en seis”.
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