La resurrección blanquiverde en cinco claves

Jugadores del Córdoba celebrando un gol

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Es innegable que el cambio de cara es abismal en el Córdoba 2021-22. El club ha logrado dejar atrás fantasmas del pasado que le han hecho pasar de competir en Primera División en la 2014-15, a estar actualmente en la Segunda RFEF, cuarta categoría nacional. Muchos han sido los jugadores, los técnicos, e incluso los dirigentes que han pasado por la entidad desde entonces, con una venta de la unidad productiva incluida por medio, y no ha sido hasta ahora cuando parece verse la luz al final del túnel. El ave fénix que renace y que busca volver a disfrutar del fútbol. Y sin duda, quienes más anhelan eso son sus propios aficionados. De este modo, el proyecto actual parece cumplir con todas las expectativas y marcha con paso firme hacia el propósito de la promoción. Un sendero, de momento, exitoso y edificado sobre cinco claves principales.

El poder de El Arcángel

El feudo ribereño ha vuelto a convertirse en un fortín. Atrás quedó el tiempo en el que cualquier club que visitase El Arcángel podía llevarse el botín. La debilidad del equipo era prácticamente igual en casa y lejos de ésta, y la afición, aunque no le dio la espalda, fue poco a poco desencantándose. Eso sí, siempre quedaban los irreductibles fieles. Todo ello ha cambiado este curso, ya que la plantilla blanquiverde se ha vuelto prácticamente invencible como local. De hecho, el Córdoba suma ocho triunfos en otros tantos encuentros disputados en casa, siendo el mejor de toda la competición, a los cuales habría que sumar el triunfo en la final de la Copa RFEF. Es más, el único que ha podido salir con victoria del reino cordobés fue el Sevilla, equipo de Champions League, y que tuvo que utilizar todo su arsenal para llevarse una más que dura eliminatoria de Copa del Rey.

Todos para una y una para todos

El valor del colectivo se ha llevado a la máxima expresión este curso en el plantel califa. Todos pueden aportar y no hay nadie indiscutible. Ese es el mensaje que desde el cuerpo técnico se ha tratado de transmitir en todo momento. Y de momento, se cumple y funciona. Así es, el dato es que no hay nadie en toda la plantilla que haya disputado todos los partidos de lo que va de curso. Las rotaciones -algunas, también, propiciadas por lesiones- han sido continuas, tanto en portería como en el resto de posiciones. Y es que el mérito de haber superado los 1.000 minutos este año en liga únicamente lo atesoran, de momento, seis jugadores. Son los casos de Alonso, Ekaitz, José Cruz, José Ruiz, Willy y Simo, al tiempo que hay otros que, superada la barrera de los 900, están próximos a acercarse a dicha cifra. En este caso se encuentran Felipe Ramos, Javi Flores o Luismi. No obstante, no hay un once inicial fijo, por lo que cualquiera puede salir de inicio si se lo gana sobre el verde. Así es como el técnico mantiene enchufados a otros integrantes como Casas, Fuentes, Toni Arranz, Puga o el propio Carlos Marín.

Germán Crespo, el éxito desde la humildad

Uno de los nombres propios de este Córdoba es, sin lugar a dudas, Germán Crespo. El técnico granadino se ha ganado la plena confianza de toda la plantilla, con un mensaje claro y apostando por el colectivo. La entidad decidió en su momento mantener al nazarí, que tomó las riendas del equipo desde el filial, y la apuesta no ha podido salir mejor. Crespo está batiendo todos los récords positivos del club y va camino hacia su renovación, la cual, según confirmaron desde la propia dirección, se producirá en el momento en el que se culmine el ascenso.

Una máquina ofensiva

Si hay un aspecto donde el plantel es realmente superior a todos sus rivales hasta la fecha, ese es la parcela ofensiva. Nadie convierte más goles que el Córdoba, que, con 40 tantos anotados, marcha con una media por partido de más de dos dianas, a lo que habría que sumar los tantos en Copa. Unos números realmente reseñables. En el ámbito puramente de la competición doméstica, Willy, con once, y De las Cuevas, con siete, llevan el peso en ataque, aunque otros futbolistas como Luismi, Simo, Toni Arranz, Casas, Fuentes u Omar Perdomo también han visto portería este año. Las cifras son de récord. El Córdoba prácticamente dobla a su más inmediato perseguidor en lo que a goles anotados se refiere en el Grupo IV, que es el Velez (21), mientras que el segundo mejor artillero de todos grupos de la Segunda RFEF es el filial del Osasuna, aunque con siete tantos menos que los blanquiverdes.  

Un cerrojo bajo palos

Finalmente, el otro aspecto fundamental del buen rendimiento del equipo está siendo la portería. Aunque con menos margen que en el apartado ofensivo, la defensa también está cumpliendo con creces. José Cruz, Alonso y José Ruiz son los que han dispuesto de más regularidad en la zaga, aunque otros como Ekaitz, Bernardo o Puga han sido igualmente piezas imprescindibles. Asimismo, en la potería se han alternado durante buena parte de lo que va de curso tanto Felipe Ramos como Carlos Marín, lo que ha hecho que el Córdoba apenas haya encajado 11 dianas en los 16 encuentros disputados hasta la fecha, y la mayor parte encajados fuera de casa. Además, hasta el momento, el equipo ha conseguido mantener su puerta a cero hasta en siete partidos, además de otros tres en Copa RFEF.

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