Segunda División
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El Córdoba CF busca reencontrarse con un viejo 'amigo': el balón
Decía Iván Ania al término del encuentro del Córdoba CF ante el CD Castellón que su equipo debía quitarse el miedo, ya que pese a entrenar durante toda la semana un tipo de fútbol basado en la posesión, hubo momentos en el duelo donde “el balón no fue un amigo, sino un problema”. Y no es un tema baladí. El conjunto blanquiverde, pese a haber sumado su primer triunfo contra los 'orellut' tras una segunda parte de intensidad y presión, no logró dominar, como antaño, la posesión. Es la principal marca de la casa de Iván Ania, y, por ahora, el cuadro califa no ha logrado dar con la tecla para poder llevarlo a cabo.
Hasta hora, en estos cuatro primeros partidos contra Real Sporting, UD Las Palmas, Real Valladolid y CD Castellón, el Córdoba CF ha atesorado una media de un 55% de la posesión, lo que le hace colocarse como el cuarto equipo que más retiene el balón de la categoría, tan solo por detrás del Cádiz CF (55.3%), la UD Almería (56.3%) y, precisamente, el CD Castellón (58%). En este último duelo, la posesión estuvo completamente repartida entre blanquiverdes y castellonenses (51% para el Córdoba CF, 49% para el CD Castellón), mientras que contra el Real Valladolid perdió esta 'batalla' por la posesión (54% contra el 46% de los de Iván Ania).
Sin embargo, la otra cara de la moneda en cuanto a dominio del balón llega en forma de contradicción. Durante la primera parte del duelo contra el CD Castellón, los blanquiverdes fueron dueños y señores del esférico con un 58% de posesión, aunque no logró transformarlo en dominio. De un total de 214 pases, apenas 175 acabaron siendo pases precisos en estos 45 primeros minutos, y de todos ellos, tan solo 32 fueron al último tercio, y no lograron conectar ningún pase en profundidad ni realizar firmar ninguna ocasión clara, más allá del disparo al poste de Jacobo.
Las tornas, sin embargo, se volvieron en la segunda mitad, precisamente cuando el Córdoba CF estuvo 'mejor'. Pese a esa intensidad blanquiverde, los datos hablan por sí solos: la posesión pasó a ser del CD Castellón (42% de los blanquiverdes, 58 de los de Johan Plat), y los califas pasaron a intentar prácticamente la mitad de pases que en la primera mitad: 123, de los cuales tan solo 80 fueron precisos. Eso sí, pese a tener muchísima menos posesión que en la primera mitad, el Córdoba CF logró realizar más pases al último tercio que en la primera mitad (37), mostrando así una cara mucho más directa en cuanto a estilo de juego.
En el equilibrio está la virtud
De este análisis vienen esas palabras de Ania al término del partido: “hicimos una primera parte realmente mala: sin fútbol, sin alma, sin energía ni espíritu. En la segunda parte tuvimos un equipo totalmente distinto, presionante, pero sin mucho fútbol. El balón quema, pero tuvimos empuje y ganas”. Siguió analizando el partido el asturiano, recordando que necesitan quitarse “el miedo”, que su equipo estaba “miedoso”, al igual que ocurrió en Valladolid. “Cuando nos ponemos por delante tenemos que tener el balón, no hacer del partido un ida y vuelta. Entiendo que veníamos de dos derrotas y un empate, pero necesitamos encontrar nuestra identidad, que no es la de la primera parte. En la segunda somos un equipo reconocible en cuanto a presión e intensidad, pero necesitamos tener más fútbol y pie, y no jugar tan directo. En muchos momentos creo que el balón hoy no fue un amigo, sino un problema, y eso en muchos partidos no te va a dar la victoria”.
Y, en ese equilibrio, el Córdoba CF encontrará su identidad. Iván Ania lo reconoció al instante, y ahora es cuestión de que este triunfo, tan vital como necesario, siente las bases en cuanto confianza y fe de cara al futuro. Es el momento de quitarse ese “miedo”, de volver a ver el balón como “un amigo”, ya que esas han sido, precisamente, las claves que han llevado al Córdoba CF de Iván Ania a conseguir el éxito en estas últimas temporadas: posesión, atrevimiento, dominio, presión y una fe inquebrantable en el plan de Iván Ania. El peso de la primera victoria ya se lo han quitado: ahora llega el momento de reencontrarse a sí mismos.
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