¿De qué somos capaces?

Carrión atiende a Javi Galán en un entrenamiento | ÁLEX GALLEGOS

El frescor del césped humedecido. El imperecedero y molesto olor a tabaco de cuatro o cinco butacas más allá. El calor, que por estas fechas es casi insufrible. El polvo del asiento y el pañuelo sobre el que aposentar el trasero. También el bocadillo aparece esta vez. El resoplido del vecino, que no aguanta la temperatura. Las quejas del típico compadre pejiguera. El murmullo generalizado. Las risas de los amigos de ahí abajo. El sonido ensordecedor, en ocasiones demasiado, de la megafonía. Los focos cuando cae la noche. El fútbol. Como cada verano, El Arcángel abre sus puertas de manera anticipada alguna semana antes de que arranque lo verdaderamente importante. Este año son poco menos de dos las que faltan para que comience la nueva campaña en el momento en el que la afición vive una de sus jornadas más esperadas en plena canícula. El Córdoba juega al fin esta pretemporada en su estadio. Lo hace con motivo de su presentación oficial y ante un rival de talla alta. Al menos, más elevada que la de todos sus adversarios anteriores. Vista el coliseo ribereño el Betis de Quique Setién, que anda sediento de triunfos. La fiesta, o eso esperan tanto el club como el equipo y los seguidores, retorna al teatro de El Arenal.

Después de un primer tramo intenso y positivo, el Córdoba encara la recta final de su período de preparación para el curso 2017-18. Y comienza esa fase con un partido de primer nivel. Atrás quedan los encuentros ante conjuntos de menor rango como lo fueran el Écija, el Linares o el Sanluqueño. E incluso el All Star Kenia, que demostrara un potencial mucho menor en la puesta de largo en lo que a los bolos se refiere. De idéntica categoría es el Almería, al que también venciera un cuadro califal que otea el horizonte, visto lo visto, con un optimismo renovado. Pero cuidado, que lo importante está por venir. De cara a esa hora de la verdad, que se cumple el 19 de agosto a las 20:30 (también en El Arcángel), el equipo de Luis Miguel Carrión mide de forma más clara sus capacidades ante todo un Primera. Al igual que los dos años anteriores, en los que el Granada repitiera como invitado a la gala de presentación (2-0 en verano de 2015 y 0-1, con Paco Jémez en el banquillo nazarí, en 2016). Esta vez cambia el rival.

La elección de adversario incrementa en esta ocasión el atractivo de esta tradicional cita veraniega en El Arcángel. Porque es el Betis el que llega al coliseo ribereño para testear el nivel competitivo actual del Córdoba, que desea continuar con su pleno de victorias estivales. Más si cabe este martes, dada la importancia, para la confianza y el estado de ánimo, del choque. Ganar a un Primera en época estival no otorga éxito alguno, pero sí una dosis extra de ilusión y estima en uno mismo. Es lo que busca el conjunto blanquiverde, que además quiere tener un reencuentro feliz con su afición. Un reencuentro que en realidad es una primera cita para muchos. Porque el cuadro califal vuelve a su feudo después de una remodelación que de nuevo vuelve a ser profunda en su plantilla. Hasta diez futbolistas son recién llegados y buscan su hueco no sólo en el plan de Carrión sino también en el pecho de los seguidores. También van a tener la oportunidad de luchar por ese doble objetivo ante los heliopolitanos Jaime Romero y Álex Vallejo, que después de unos días de ausencia reciben el alta médica. Quien va a ser baja, una vez más, es el lesionado Kieszek.

Por cierto, que antes de que ruede el balón, la afición tiene ocasión de ver la puesta de largo, con los tradicionales saludos en medio de las carreritas por el césped, de la plantilla. A las 19:30 arranca la jornada de retorno en El Arcángel con la presentación. Una hora después, es el instante elegido para que el estadio retome su pulso poco a poco. A las 20:30 el Córdoba inicia su lucha por agradar y agradarse, por seguir por el camino de la victoria y por creer en sí mismo. ¿De qué es capaz el cuadro califal de cara a la próxima temporada? Es la pregunta, pero cuidado que la respuesta no llega este martes, ni mucho menos. Eso sí, puede vislumbrarse una contestación.

Para que ésta sea correcta y reciba el visto bueno general no queda otra que dar una buena imagen ante un Betis que recorre el verano con discreción. Suma apenas dos triunfos en sus ya nueve encuentros amistosos -ante el Vitória y ante el Stuttgart-. El resto, excepto sendas derrotas ante el Linense, el Benfica y el Eintracht Frankfurt, está todo cortado por el rasero del empate -ante el Arcos, el Extremadura, el Valladolid y el Besiktas-. Los verdiblancos vuelven a Córdoba sin Rubén Castro en sus filas, pero sí con un hombre de la tierra llamado a ser importante en su segundo curso en Primera. Ése es el palmeño Sergio León, que marcara su segundo gol como bético el pasado domingo ante el Stuttgart y que pretende explotar definitivamente su vena anotadora.

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