Borja García y el desafío pendiente de ser el que era

Borja, pensativo sobre el césped en el entrenamiento | ÁLVARO CARMONA
“Espero aportar mucho más al equipo”, afirma | El jugador asegura que, más que presión, lo que existe es “ganas de ganar”

El día en que Borja esté a tono, el Córdoba lo notará y dará el salto de calidad. Eso dicen con insistencia los que confían en que el jugador sea capaz de desplegar una versión de sí mismo similar, o muy parecida, a la que enloqueció a El Arcángel en el curso 11-12. Y no crean que son pocos los que miran al punta madrileño como si fuera una especie de mesías. Es lo que tiene el fútbol. Quien hizo algo grande alguna vez ya tiene una corte de seguidores ansiosos por que lo repita. Aunque las circunstancias y el propio futbolista hayan cambiado. Borja tiene el reto de ser el que era y el cordobesismo aspira a verlo. Y a verlo pronto. Porque ni el jugador se parece a aquel que marcaba diferencias ni el Córdoba es capaz de ganar un partido. Todo eso puede cambiar muy pronto. El sábado, sin ir más lejos. Llega a El Arcángel el Málaga y Borja ve la cita como una oportunidad. Para él y para un grupo que, según comentó, no está atenazado por la presión. “Lo que hay ganas de ganar, de dar una alegría a la afición y entre todos juntos conseguir los máximos puntos posibles ahora en los dos partidos consecutivos en casa”, ha explicado el extremo.

¿Y cómo se hace eso? “El equipo debe estar concentrado durante los 90 minutos. Además, debemos mejorar en defensa y en ataque para conseguir la victoria”. Vamos, el ABC del fútbol. También hay que marcar gol, claro. Y ahí tienen todos algo que decir. En su etapa anterior como blanquiverde, Borja fue el máximo argumento en la vanguardia: firmó 17. Esas cifras decrecieron a su paso por el filial del Real Madrid, con el que vivió un curso regular y otro francamente malo para terminar descendiendo a Segunda B. Unas semanas después, el Córdoba lo rescató para ascender a Primera. Borja ha vuelto a un lugar donde se le recuerdan tardes maravillosas, de ésas de quitarse el sombrero. O de ponérselo, como hizo en alguna ocasión él mismo cuando le lanzaban desde el graderío un sombrero cordobés para que festejara algunas de sus dianas. Eran otros tiempos. Ahora hay mayores exigencias. Y, sobre todo, las urgencias escuecen. “En fútbol, cada semana hay una nueva oportunidad para resarcirte y ya tenemos muchas ganas de que llegue el partido”, ha dicho a los periodistas a propósito del encuentro más próximo.

Sobre el rival, el Málaga CF, Borja manifestó que “es un equipo bien organizado, pero debemos concentrarnos en nosotros mismos y el equipo está concienciado para plasmar todo lo trabajado”. Javi Gracia, ex jugador del Córdoba, es el técnico de una formación que se ha mostrado irregular en el inicio liguero. Pero en el vestuario blanquiverde no queda ni un resquicio para la confianza. Después de la marejada de Getafe y el periodo de reflexión durante el parón liguero por los compromisos de las selecciones, todo el mundo lo tiene más claro. Hay que dar un paso adelante. Y Borja se compromete a ser de los que no se escondan. “Espero dar mucho más al equipo, porque mi aportación está siendo escasa”, se sinceró en la sala de prensa. Ferrer le ha alineado en todos los partidos excepto en uno, el primero, en el Santiago Bernabéu. Su presencia estaba vetada por contrato por el Real Madrid, que posee sus derechos. En el resto, se movió por toda la zona de ataque buscando lo que aún no ha encontrado: la seguridad para crear lo que otros no son capaces ni de imaginar. Si Borja renace, el Córdoba lo notará. Como antes.

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