Entre el “Berges vete ya” y el “Pablo Villa no se toca”

Los jugadores abrazan a Pablo Villa al final del Córdoba-Tenerife. FOTO: MADERO CUBERO
El mismo objetivo, las mismas inquietudes y los mismos puntos justo un año después en el Córdoba, que busca fórmular para homologar su etiqueta de aspirante

Hace un año, en El Arcángel se desmadró el asunto de mala manera después de una visita del Recreativo de Huelva. Ganaron los visitantes por 0-2 a un Córdoba desmadejado, sin pulso ni ganas, en un espectáculo lastimoso que enervó a la grada. Era el último partido del año 2012 y eran los mismos jugadores que apenas unos días antes habían ofrecido una memorable actuación en la Copa del Rey, ante el Barcelona de Leo Messi, en el mismo escenario. Pero aquel día se vio algo que el público consideró intolerable. Al Córdoba no le salió nada porque ni siquiera lo intentó. Jugó andando, a la expectativa, sin el más mínimo entusiasmo. El "Berges vete ya" se oyó con nitidez y el olímpico cordobés pasó después, en la sala de prensa, uno de los peores tragos de su etapa al frente del equipo blanquiverde.

En su partido final del 2013, el Córdoba enseñó una imagen francamente fea. Perdió por 3-1 en la Ciudad Deportiva de Valdebebas frente al Real Madrid Castilla. Tuvo suerte de que ese partido no se hubiera disputado en El Arcángel, porque tal y como andan los ánimos por la ribera del Guadalquivir podría haber ocurrido cualquier cosa. El caso es que la triste estampa cordobesista se paseó por Madrid y la última comparecencia en Córdoba fue distinta. El equipo ganó al Tenerife -que venía enrachado- por 1-0. Es el único triunfo en las seis últimas semanas. Suficiente para que en un sector del graderío se escucharan lemas a favor del entrenador. "Pablo Villa no se toca", gritaban desde el fondo.

Dos momentos puntuales. Dos fotos de fin de año en El Arcángel. En 2012, pitada brutal y descrédito absoluto. En 2013, abrazos en el césped y aplausos en la grada. ¿Qué ha cambiado? Según los números, nada. Aquel Córdoba de Berges y este Córdoba de Villa enseñan una estadística casi calcada. En la jornada 19, ambos equipos sumaban 26 puntos. Ambos han repartido el balance de modo similar: siete victorias, cinco empates y siete derrotas. En el aspecto goleador, el asunto también enseña igualdad: 21 marcados y 23 recibidos en el curso 12-13, para 22 y 22 en el presente. ¿Posición en la tabla? La décimoprimera ayer, la décimosegunda hoy.

Sólo hay un aderezo que endulza la situación. Un dato al que se agarra el Córdoba del mismo modo que lo hacen todos los equipos en la Segunda División, una liga de proyectos low cost y fútbol de gama baja. El conjunto de Pablo Villa está a dos puntos de los puestos de play off, mientras que el año pasado se encontraba a cinco. Una victoria da la llave para situarse en el grupo que peleará por subir, pero la situación tiene su reverso tenebroso. En la Liga 12-13, la zona de descenso se situaba a diez puntos de distancia. Ahora, a tres. Un par de deslices y... mejor no pensarlo.

Los números actuales del Córdoba van en la línea de los obtenidos por Paco Jémez en su primera etapa (23 puntos en la 07-08), José González (18 en la 08-09) o Lucas Alcaraz (21 en la 10-11). En todas esas ocasiones se acabó festejando la permanencia con la algarabía propia de los desesperados. No parece que ésa sea la intención del actual rector del club. En la temporada pasada hubo revolución en el mercado de invierno (siete bajas y cuatro altas), además de un posterior cambio de entrenador (Esnáider por Berges). Todo se hizo para meter al Córdoba en el play off de ascenso, porque en ningún momento hubo miedo por perder la categoría. Luego pasó lo que pasó. En la actual ya ha llegado un nuevo director deportivo (Pedro Cordero) y se ha fichado a un guardameta, Razak. Se prevén movimientos importantes en las próximas semanas. Todo sea por dar al Córdoba un perfil de aspirante a Primera. Como el que tiene el Recre, por ejemplo. El hermano andaluz será el primero en visitar El Arcángel en 2014.

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