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José Antonio Santaella: “Siento que mi lugar ya está más en México que en Córdoba”

Entrevista a José Antonio Santaella

Álex Jiménez

9 de julio de 2026 20:04 h

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El IDM Las Margaritas vive estos días la octava edición de las jornadas de tecnificación de Alley Oop Academy, la iniciativa que Fran Dorado y José Antonio Santaella pusieron en marcha para juntar en verano a la base y a la élite del baloncesto cordobés. El técnico atiende a Cordópolis un día antes de coger de nuevo el avión hacia México, donde acaba de proclamarse bicampeón de la liga femenina con Panteras de Aguascalientes y donde fue distinguido como entrenador del año. Antes de volver, repasa la temporada, el proyecto que le mantiene atado a Córdoba cada julio y el reto masculino que le espera al otro lado del Atlántico.

PREGUNTA. Octava edición del campus. ¿Cómo valoras en lo que se ha convertido Alley Oop Academy?

RESPUESTA. Lo valoro de forma muy positiva y con un sentimiento de satisfacción grande por Córdoba y por la gente de Córdoba. Ahora que por desgracia tengo que estar tanto tiempo fuera, estos momentos me dan esa cercanía, esa parte dentro de mí de contribuir y de seguir cerca de mucha gente, y no solo de jugadores y jugadoras, sino de entrenadores. Fran y yo estamos muy contentos de haber construido un grupo de entrenadores que son fieles a la idea y al proyecto. Al final eso es con lo que nos quedamos y lo que nos alimenta para seguir haciéndolo.

P. ¿Qué le aporta a un crío de aquí compartir pista con nombres de ese nivel?

R. Precisamente ayer lo comentaba con Pepo y con Rafael Moral, que coincidimos un momento y vimos a los chicos un poco embobados mirando cómo juegan los grandes. Es un nivel tremendo, que es el que al final tiene Córdoba, porque Córdoba tiene un nivel muy alto. Este año traemos a gente como Gonzalo Orozco, a Rafa Santos, que seguro que va a estar más pronto que tarde en Primera FEB, a Ismael Coraliza, que va a jugar en Segunda FEB, o a Pablo Tamba, que incluso está en ACB. Y luego a Gonzalo Fernández, que por la relación que nos une y por las raíces que tiene en Córdoba -sus padres son de Posadas- ha podido venir, o a Guille, un chico que va a salir ya de senior... Lo que intentamos es mezclar todo eso y que salga de la mejor manera: que los grandes, que en verano tienen muy complicado encontrar un sparring de su nivel, se junten entre ellos y mejoren, y a la vez seguir con esa misión de hacer crecer a los jugadores y jugadoras más jóvenes.

Santaella, en la Alley Oop Academy

P. Y también unir a todo Córdoba, más allá del club de cada uno.

R. Ese fue el motivo por el que esto nació, especialmente. Aunque a veces se me haya criticado, yo siempre he sido un entrenador de personas y no de clubes. Empecé en Adeba, para mí Carmela es como una hermana mayor y el Alto Guadalquivir un club hermano, y así te podría decir varios. La gente ha hecho hasta chascarrillo de esto: yo dije una vez que si Ramón Delgado montaba un equipo en Bélmez, me iba con él. Soy de las personas. La academia es precisamente ese lugar, para que se junten jugadores, jugadoras y entrenadores independientemente del club en el que estén, simplemente por querer mejorar. Aquí nadie viene a decirle a un niño o a una niña que el año que viene juegue en otro sitio. Me da igual quién gane en Córdoba, quiero que gane el que se lo merezca y cuantos menos problemas haya, mejor.

P. Mañana pones ya rumbo a México. ¿Qué supone volver a Córdoba, aunque sea unos días al año?

R. Ojalá siga siendo así. Mi objetivo ahora es seguir aprovechando el momento que estoy disfrutando en México haciendo lo que más me gusta, aunque esté tan lejos, porque he encontrado una segunda casa. Este verano me ha pasado algo que el año pasado no me pasó, y es que siento que mi lugar está más allí que aquí. Me he consolidado en México no solo a nivel deportivo, también personal, con mi grupo de amigos. Los españoles y los mexicanos conectamos muy bien, no es la primera vez que lo digo. He encontrado mi sitio allí.

Este pequeño parón me viene muy bien para resetear, porque allí una temporada de cuatro meses es casi como cuatro temporadas en España. Repasando el calendario, hay dos semanas de agosto en las que jugamos ocho partidos. En el baloncesto latinoamericano se paga a jugadores y entrenadores por jugar partidos, no por entrenar. De hecho ellos dicen que en Europa es al revés, que te pagan por entrenar y luego te piden ganar -ríe-. Pero sí, me viene muy bien este parón, también para ver a mi familia, que desde la distancia me acompaña de una manera muy bonita. Sin ellos mi desempeño allí no sería tan estable: los malos momentos serían más malos y los buenos no serían tan buenos.

Entrevista a José Antonio Santaella

P. Al menos en lo deportivo no ha habido muchos malos momentos, porque ha sido una temporada bestial.

R. Esto es que los entrenadores nunca lo decimos. Al final se ve nada más que la copa que te dan, el evento que te hacen con la gobernadora y las fotos que hacen, pero se sufre, se sufre. Te reconozco que este año he sufrido más que el pasado. Sufrí deportivamente un mal momento cuando perdimos el segundo partido de la semifinal de zona, y sufrí más por el equipo, por la franquicia y por las jugadoras que por mí.

Como entrenador he vivido muchas cosas bonitas en el poco tiempo que llevo dedicándome a esto, pero también he sentido que te vas acostumbrando a las cosas que pasan, buenas o malas, porque al final esto es el deporte. En el Mundial lo estamos viendo ahora: yo celebré el segundo gol de Egipto más que el de España del día anterior, y al final le remontaron el partido. Pero es que al final es el deporte, un juego muy mental, de muchos detalles, en el que hay tantísimas cosas que se escapan de nuestra responsabilidad... Cuanto mejor lo veamos y mejor lidiemos con ello, menos nos afecta.

P. Pero el arranque fue bestial con aquel 12-0.

R. Nos quedamos a un partido, que perdimos en Cancún, del récord histórico de la liga, pero también tocaba perder ya. Yo estaba sufriendo. Giancarlo, mi asistente, me decía que me veía sufrir con más ansiedad que el año pasado, cuando las cosas estaban mucho más apretadas. Y es verdad: cuando las cosas están igualadas me llevo bien con la presión, pero ese otro tipo de presión la llevo peor, porque no estamos acostumbrados. Con un 8-0 o un 9-0 parece que tienes que ganar por obligación. Lo dije en la tele y lo compartí hace poco, porque conviene recordarlo: hay sitios en los que se naturaliza la victoria cuando lo menos natural es ganar.

Entrevista a José Antonio Santaella

El mérito de este equipo es enorme, porque las únicas personas que repetíamos de 2025 éramos yo, el presidente Gabriel Delgado, la directiva y Carla Martínez, la capitana mexicana. Un roster totalmente nuevo, unas expectativas muy altas y el calendario más exigente que nos podía tocar: abrimos a doble jornada contra el rival de la final del año anterior y luego jugamos fuera contra los otros dos monstruos: ganamos 2-0 a Monterrey y en Cancún fue cuando perdimos la imbatibilidad. Eso es lo que tiene mucho mérito.

P. ¿Y el secreto?

R. La clave fue elegir a las jugadoras correctas y tener ese poquito de suerte de que salga bien. Kaleena Lewis vino como una apuesta, una jugadora de muchísima calidad que se había retirado tres años, regresó y no había encontrado su punto todavía. La firmamos tras un año de prueba en Jairis, aquí en la Liga Endesa, y acabó siendo MVP. Firmamos a otra base que había estado en Cancún el año anterior... Son dos jugadoras con un talento ofensivo enorme, y el resto del equipo supo competir muy bien y acompañarlas. Esa fue la clave: elegir las jugadoras en un contexto que es tan complicado. La complejidad de esta liga es que tienes que lidiar con ocho jugadoras extranjeras, ocho refuerzos, cuando la mayoría de ligas domésticas tienen dos o tres. Son muchos egos y muchos liderazgos diferentes que hay que aunar para que las cosas salgan bien y no choquen entre ellas, y a veces es imposible.

P. Todo eso está reconocido también con el premio al mejor entrenador del año.

R. Pasó una cosa curiosa: nadie que había recibido antes el premio al mejor entrenador en femenino había ganado después la liga, y yo evidentemente prefiero ganar la liga que el título individual. Por cómo se desarrolló la liga regular, parecía que todos los premios iban a ser para nosotros, pero las instituciones también quieren ser políticas y habría sido raro, y mucha presión, que nos lo dieran todo. Yo fui el primero en decir que, si había duda, a mí no me lo dieran, porque prefería que se lo llevara Mayra Gil como MVP mexicana, o Mariana como novata, o Kaleena. Pero insisto en que la clave fue elegir a las jugadoras y saber lidiar con los egos a ese nivel.

Entrevista a José Antonio Santaella

P. Ahora vuelve con el equipo masculino. ¿Cómo se lleva esa dualidad?

R. Es una buenísima pregunta. Yo cada vez aguanto menos a las personas que, sin haber entrenado en masculino y en femenino, se atreven a hablar de las diferencias. Eso lo podemos hablar los que entrenamos de forma tan inmediata a un equipo femenino y a uno masculino. Y en ese contexto le doy la enhorabuena y le deseo lo mejor a Francis Tomé en Morón, que tras dos o tres años al máximo nivel en femenino, ahora vuelve al masculino. Estas son las personas que sabemos las diferencias que hay.

Deportivamente hay dos diferencias claras: la velocidad a la que va la pelota y a la que se mueven los cuerpos, y que en masculino se juega por encima del aro. Eso no significa que en femenino no se pueda machacar, claro que se puede, pero esa velocidad y ese tamaño hacen que en femenino haya más espacios útiles en la pista, mientras que el masculino se ha convertido en triple o canasta debajo del aro. Luego, fuera de la pista también hay diferencias. A mí lo que más me ha costado con las chicas es que hay que convencerlas de una forma mucho más insistente; si no confían en ti, no lo hacen, aunque hablo en mi caso. Los chicos sí que te dan antes ese voto de confianza. Pero las chicas son mucho más agradecidas, y hay momentos más entrañables. Hay anécdotas, como que venga la hija pequeña de una directiva, y con un equipo femenino es un momento bonito y entrañable, todo el mundo quiere abrazar a la niña de 10 meses; y con los hombres como que sobra la niña. Son ese tipo de momentos más entrañables, que despiertan otro tipo de sentimientos, que en mi caso, a mí, también me gusta sentir.

Entrevista a José Antonio Santaella

P. ¿Y en lo psicológico? ¿Hay diferencias en los egos?

R. Nunca voy a decir que no me gusta el femenino ni que me gusta más el masculino, porque disfruto muchísimo con el femenino. Los egos son iguales. Pero creo que las jugadoras necesitan sentirse felices para jugar bien de una forma distinta a los hombres, que somos un poquito más básicos y podemos dar un desempeño estándar sin necesidad de estar felices. Luego hay excepciones, claro. Pero bueno, yo hay jugadoras que me llevaría a cualquier equipo del mundo. Carlie Littlefield ha sido una jugadora con una ética de trabajo como no le he visto a ningún jugador en mi vida, me la llevaría al fin del mundo. No te diría que hay egos diferentes. Al final egos son, y sobre todo a ese nivel, cuando hay mucho dinero en juego, aparece un componente que incomoda: el dinero incomoda.

P. Después de aquel periplo en Morón, ¿te ves volviendo a España o ya es México al cien por cien?

R. Quiero volver a España, sin duda. Mi vida ha cambiado un poco: el año pasado acabé una relación que me mantenía unido a Córdoba y a un proyecto de vida que perseguí hasta los 37 años, ahora tengo 38. Siempre intenté hacer compatible una vida aquí, con mi familia, con disfrutar del baloncesto al máximo nivel, y después de todo lo que ocurrió en México se presentó una oportunidad en la que, por primera vez en mi vida, he puesto todos los huevos en la misma cesta. No me importaría, cuando acabe en México, entrenar en Polonia o en Portugal, pero me encantaría hacerlo en España y especialmente en Córdoba, una ciudad en la que se vive muy bien, en la que tengo muchos amigos y sobre todo a mi familia.

Entrevista a José Antonio Santaella

P. ¿Sigues al Coto Córdoba, que está en un gran momento? ¿Te gustaría entrenarlo algún día?

R. Mi relación con el baloncesto de Córdoba ha mejorado muchísimo en los dos o tres últimos años. Antes yo era de los que, y en Córdoba podemos hacer una lista muy grande, parecía que quería que le fuera mal al de al lado. Eso lo he cambiado, y creo que ha sido por crecer en otro sitio, en Morón y sobre todo en México. Ahora veo a Córdoba diferente, sobre todo porque creo que este proyecto es serio, encabezado por la gente que está arriba poniendo y buscando recursos, y sobre todo por Gonzalo. Me parece la persona perfecta para llevar este proyecto adelante: un grandísimo profesional y una persona excelente, y yo insisto mucho en que antes que buenos profesionales tenemos que ser buenas personas, y él es de los mejores casos.

Es que, por ejemplo, prefiero que le vaya mal a un equipo de Sevilla y no a Córdoba. Ojalá sigan creciendo de la mano de Gonzalo hasta que ya no haya sintonía, porque a los entrenadores o nos echan o nos vamos, no podemos estar toda la vida en un sitio. Es lo que digo en Aguascalientes: mientras haya sintonía con Gabriel, quiero seguir allí, porque es una ciudad en la que estoy muy a gusto y en la que me quieren mucho. A Gonzalo creo que le pasa lo mismo: aquí le queremos mucho, y se lo ha ganado con su trabajo, su carisma y su talante. Le deseo lo mejor, y prefiero que le vaya mal a otro equipo de LEB Oro o LEB Plata y que al Córdoba le vaya bien.

P. Y ahora, ¿cuál es el siguiente reto?

R. La temporada masculina que viene es muy importante para mí a nivel personal, porque seguramente marcará si sigo apostando por el femenino en Latinoamérica, o si me va bien en el masculino. Me gustaría ponerme un poco más en el lado masculino, y no porque no me guste el femenino, que me encanta, sino porque, de cara a volver a Europa, a los entrenadores se nos etiqueta mucho según entrenemos a hombres o a mujeres. Me gustaría hacer dos o tres años más en México, a ser posible en Aguascalientes, pero dependerá mucho de cómo vaya esta temporada. Ojalá vaya bien, tengamos opciones, podamos elegir y, entre las opciones que haya, seamos buenos eligiendo.

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