Cara a cara | Manuel Garnica: “Es factible llegar a París 2024”

Cara a cara con Manuel Garnica

Una entrevista especial por todo lo que conlleva. Manuel Garnica es uno de los deportistas por excelencia a nivel nacional y uno de los referentes dentro de la provincia de Córdoba a pesar de que su lugar de nacimiento fue Granada. Su expediente deportivo resalta varios éxitos al alcance de muy pocos profesionales: diploma olímpico en los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008, cuarto en los Mundiales de Nueva Zelanda y Lyon, campeón de Europa en Berlín y varios campeonatos de España que él mismo reconoce no tener “ni idea” de cuántas medallas en específico se ha colgado. Y es que sus ganas de crecer dentro del atletismo no se han detenido a pesar de que le diagnosticaron pérdida de visión desde bien pequeño y ahora espera con entusiasmo la posibilidad de estar en la próxima cita paralímpica. Por ello, Garnica atiende a CORDÓPOLIS con alegría a las puertas del Centro Médico Castilla del Pino, lugar donde él desarrolla su profesión de fisioterapeuta.

PREGUNTA. Posees un palmarés y una trayectoria que muy pocos deportistas dentro de Córdoba tienen a sus espaldas.

RESPUESTA. La verdad que sí, aunque también hay muchos deportistas buenos en Córdoba. Depende de lo que valores. Yo cambio el mío por el de Fátima Gálvez o Rafa Lozano (risas).

P. ¿Cómo empezaste a interesarte por el atletismo?

R. Fue un poco por el tema de la pérdida de visión. A nivel escolar jugué al balonmano y fui perdiendo visión, jugué también al baloncesto... al final te va dificultando y mi padre estaba corriendo y me animó con el tema de las populares y con la cosa esta que en la adolescencia te pica. Me animé a correr y como los resultados salieron, ahí me quedé.

P. Es decir, empezaste con otros deportes antes.

R. Sí. Yo he hecho de todo (risas). Me gusta bastante el deporte. Lo que menos me gustaba era la natación y ahora con el tema del triatlón es lo que más tengo que entrenar.

P. Antes de pasar a la actualidad, la pérdida de visión comenzó desde muy pequeño.

R. Mis padres la detectaron con dos años, así que seguramente fuese de antes y tuve mucha pérdida con nueve, en el cuarto curso de Educación Primaria.

P. ¿Cómo fue crecer con esa discapacidad?

R. A mi se me olvida. El viernes estaba dando una charla en el colegio de mi hijo y me preguntaron lo mismo. Quitando cuatro detalles puntuales, a mi se me olvida, vas haciendo cosas, haces todo normal, la tecnología ayuda mucho en 2022 y desde hace diez años facilita muchas cosas como movilidad con el GPS o acceso a la información... Ahora mismo no es una cosa muy grave.

P. Eso te iba a decir. Cuando empezaste con esta discapacidad sería mucho más complicado que en la actualidad.

R. Cuando yo empecé a perder la vista, los libros en braille tardaban como cuatro o cinco meses. Mis padres pedían los libros que yo iba a dar en el colegio en junio para que me llegasen a tiempo para septiembre. Ahora cuando quieres un libro, si la editorial no te da un documento en PDF, lo pasas por un escáner y en un tiempo no muy largo tienes el libro prácticamente hecho.

P. Si te pregunta un niño de ocho o nueve años que está teniendo dificultad en la vista o que sabe que va a perder visión, ¿qué le dirías?

R. Hay que seguir adelante. Puedes tropezar o caer pero siempre levantarte. Con un poco de ayuda o pidiendo ayuda en momentos puntuales, se puede lograr casi todo.

P. A nivel deportivo no te ha ido mal. La discapacidad no te ha impedido entrenarte y de hecho has sido atleta paraolímpico, además de ganar numerosos Campeonatos de España que incluso no recordabas el número que llevabas.

R. No (risas). Siempre te queda la duda de saber, si hubiera visto bien o hubiera tenido la posibilidad de entrenar cuando estudiaba en Madrid, dónde hubiera podido estar. Hasta dónde podía haber llegado como deportista absoluto. Otro hándicap es haber practicado otros deportes y sabiendo que funcionas bien, porque en bicicleta funcionaba bien, pues saber que es imposible dedicarte a ello directamente.

P. ¿Crees que si no hubieras tenido la discapacidad, podrías haber llegado a ser olímpico?

R. Es difícil saberlo. Los test decían que sí, pero luego hay mil factores más. La opción siempre la tenía. Tampoco le he dado muchas vueltas. Asumes lo que puedes hacer y lo que no y después ser olímpico es muy complicado. Hay factores en los que estas muy bien, pero después vas a trabajar y se te cae todo. Tampoco hay que darle muchas vueltas.

P. En la actualidad quieres volver a la actividad deportiva y te estás preparando para competir en triatlón. Esto supone que también recorras un tramo en bicicleta y, como has dicho antes, no se te da nada mal.

R. La bici se me da muy bien (risas). Creo que soy mejor ciclista que corredor, lo que pasa es que el ciclismo pasaba por depender de una persona hace muchísimos años y en atletismo hasta el año 2009 podía correr solo. Descarté un poco el ciclismo porque necesitaba de otra persona para poder entrenar y las dificultades que te vas encontrando últimamente en atletismo pues la hubiera tenido hace 20 o 25 años.

P. Has competido ya en un duatlón y la experiencia no ha sido del todo buena, pero poco a poco cogiendo sensaciones.

R. Hay que pulir todos los defectos que tengo porque Pedro Serrano, que es el que está entrenando conmigo, sí que tiene muchísima experiencia en triatlón y él no tiene los defectos que yo sí tengo. Por ejemplo, colocar las zapatillas y el equipamiento en las transiciones son desastrosamente lentas y después el entrenamiento del agua me tiene lastrada un poco la carrera. No estoy corriendo lo que debería correr.

P. Para este tipo de eventos deportivos, y en tu caso, la necesidad de que te compenetres con tu guía entiendo que debe ser primordial.

R. Sí. Hace falta un guía y entran muchos factores. En este caso estamos probando con Pedro Serrano e intentar llegar a París. Me está ayudando muchísimo en la parte del agua porque es la que llevo peor. A ver si conseguimos mejorar, que no sea un desastre absoluto y salir del agua muy descolgados para funcionar en bici y correr medianamente bien.

P. Aún quedan tres años para la próxima cita olímpica, pero, ¿ves factible llegar a París?

R. Es factible, pero hay que entrenar mucho. La posibilidad está ahí. Los test no nos dejan demasiado lejos y también depende de la gente que pueda aparecer con 20 años porque no es lo mismo que con 43.

P. Tampoco es lo mismo estar prácticamente desde la pandemia sin competir, como es tu caso.

R. Sí, pero las sensaciones compitiendo las cojo rápido. En tres carreras ya estás compitiendo bien. El tema del hándicap son los más de 40 años, tener una familia, un trabajo... es un poco más difícil de tener disponibilidad absoluta para entrenar. Tienes disponibilidad porque tu familia lo entiende y te apoya, pero es complicado. Yo dejo a los niños en el colegio, corriendo a entrenar, corriendo a comer y corriendo porque entras a trabajar.

P. También compaginas tu vida deportiva con la profesional. Actualmente eres fisioterapeuta, pero, ¿cómo empezaron esas ganas de querer dedicarte profesionalmente a este ámbito?

R. Pues por una mala orientación. En el instituto me llamaba la atención hacer Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, pero no me orientaron muy bien. Con nota entré en Fisioterapia y me gustaba sobre todo en el ámbito del deporte. Al final estoy en Castilla del Pino dentro de Traumatología.

P. Cómodo, ¿no?

R. Sí, la verdad que muy cómodo. Estamos trabajando con bastantes medios, no tenemos una lista de espera muy alta y se está relativamente bien. Tenemos nuestros problemas como todo el mundo, pero aceptablemente bien.

P. Hemos hablado de París, pero, ¿cómo ves tu futuro de aquí a cinco años?

R. Pues la verdad que no lo sé. Está el tema deportivo que llegará un momento en el que habrá que colgar las zapatillas. Posiblemente el apartado laboral lo tenga más orientado, pero no descartaría abrir una pequeña clínica.

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