El Arcángel: el aliado imprescindible

Aficionados blanquiverdes durante un partido en El Arcángel | MADERO CUBERO

La batería de ruegos, plegarias, invocaciones y llamamientos arrancó en la misma tarde del domingo pasado, justo después de que el Córdoba cayera derrotado en el Carlos Tartiere de Oviedo (2-0). "Ahora mismo tenemos que estar con el equipo, porque tenemos mucho margen de mejora", dijo Juan Merino entonces. Los jugadores que pasaron por la zona mixta insistieron en solicitar comprensión y cariño de su afición en el futuro que se avecinaba. Un porvenir complicado, marcado por un marcado declive y una posición -la penúltima- que el club no cataba desde hace muchísimo tiempo. Esta semana, Edu Ramos insistió en que necesitarán una alianza imprescindible con los aficionados.

"Vamos a salir muy fuertes. Necesitamos los puntos como el comer", dijo el centrocampista malagueño, uno de los referentes en la formación blanquiverde tanto para Luis Carrión como en el debut de Merino. El Córdoba-Numancia será de alto voltaje. A partir de las cuatro de la tarde del domingo se escenificará un estado de ánimo colectivo en el estadio ribereño. El personal está de uñas, decepcionado con el papel que están realizando los suyos, pero en la casa blanquiverde esperan que el comportamiento de la grada quede supeditado a un bien superior: la permanencia. Van sólo once jornadas y aún queda un mundo por delante, pero el aire de trascendencia que rezuma este duelo es palpable.

El Córdoba vuelve a casa muy magullado. Ha perdido cinco de sus últimos seis partidos. La última comparecencia ante su público resultó especialmente dolorosa, con una derrota sin precedentes (1-5) ante el Nástic de Tarragona que provocó la destitución fulminante de Luis Carrión. "Espero que con mi marcha se rebaje la tensión", expuso el catalán en una rueda de prensa de despedida. La animadversión de la grada hacia él fue patente prácticamente desde que llegó para suplir al defenestrado José Luis Oltra. Se le vio entonces como un hombre del presidente. Los críticos a Carlos González le situaron en la diana. El curso pasado ni siquiera la fenomenal racha final de resultados caseros logró apaciguar los ánimos encendidos contra Carrión. En la campaña actual, con la cadena de derrotas, las broncas fueron épicas.

El estreno de Juan Merino es uno de los alicientes de un partido que llega rodeado de inquietud para el cordobesismo. En sus cinco partidos de Liga en casa, el equipo sacó adelante con claridad dos de ellos -ante el Tenerife (2-0) y el Alcorcón (3-0)-, perdiendo el resto frente a Cádiz (1-2), Zaragoza (1-2) y Nástic (1-5). Con cuatro reveses seguidos en sus cuatro últimos desplazamientos, el recuperar el pulso en casa es fundamental. "No podemos perder más puntos ante nuestra gente. Queremos a la afición de nuestro lado", explicó Edu Ramos. El pulso de la hinchada se ha venido detectando en las redes sociales con mensajes que mezclan la esperanza con la resignación. Parece claro que el objetivo ya está marcado. Lo reiteró Merino: "Lo primero es salir del descenso". Está a tres puntos de la línea. Tres puntos como los que se pondrán en juego el domingo y que el Córdoba perseguirá con todo lo que tiene. Y ahí está la afición.

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