¿Alguien había creído que en Puente Genil se iban a rendir?

Olea y Fuentes, jugadores del AX Puente Genil.
El Ángel Ximénez vence al Aragón y cierra la primera vuelta en la Asobal con sus aspiraciones de permanencia reforzadas

El último partido del año era “el partido”. Todos lo sabían. Desde el presidente hasta el aficionado que se sienta en la última esquina del Pabellón Alcalde Miguel Salas, donde se respiraba un ambiente electrizante. Había miedo. Y el equipo se comportó de la manera más valiente: reconoció la sensación, la dominó y la convirtió en un aliado. La victoria del Ángel Ximénez Puente Genil ante el BM Aragón (30-28) ha supuesto algo más que los puntos.

Los de Antonio Ortiz ya tienen nueve en su poder, lo que significa que permanecen fuera de los puestos de descenso y se despegan aún más de la última posición, una ubicación que estigmatiza a quien la ocupa y suele ser un inhibidor de entusiasmo. De jugadores y de aficiones. Les ocurrió a otros antes. A vecinos como el Prasa Pozoblanco o el Ars de Palma del Río, los equipos de la provincia que pasaron antes por la máxima categoría del balonmano nacional. Sólo pudieron estar un curso y descendieron. En Puente Genil quieren batir un récord: lo harán si logran la permanencia. Y están en el camino. Con tres victorias y tres empates (todos ellos en casa, en los viajes aún no se han estrenado), tienen echándole el aliento a Villa de Aranda (9 puntos) y Cuatro Rayas Valladolid (8). Por delante, al Puerto Sagunto a tiro (10). El último es el Bidasoa Irún, que tiene peor aspecto (5 puntos). Dentro de este grupo se van a pelear por evitar las dos plazas que conducen a la División de Honor B.

El Ángel Ximénez vive horas felices. No pudo terminar mejor el año 2013 en lo que atañe a la competición balonmanística en Puente Genil. Más de 800 espectadores vibraron en el graderío por el triunfo de su equipo ante un adversario complicado, que apenas 48 horas antes y en el mismo escenario les había eliminado de la competición de Copa. El BM Aragón se disponía a reeditar el mismo guión, pero el Puente Genil despachó una de las actuaciones más completas: por compromiso y por calidad, especialmente en el aspecto táctico. El técnico local, Antonio Ortiz, supo sorprender a su homólogo, el reputado Mariano Ortega, para combatir su planteamiento. Nacho Moya y Guille de La Sierra, con 7 goles cada uno, y Demovic, que firmó cuatro, brillaron en la anotación dentro de un grupo que sobresalió por su labor colectiva.

La fiesta fue completa. El Ángel Ximénez encandiló a sus aficionados, que vieron también en la grada a un histórico como el ex seleccionador nacional Juan de Dios Román. Esta leyenda del balonmano pudo comprobar en directo hasta dónde puede llegar la rebeldía de un club, un pueblo, que no quiere resignarse a ser ave de paso por la élite del balonmano. Quieren seguir ahí. Tienen muchas cosas por mejorar pero les sobra una fundamental: el orgullo. “Sí se puede, sí se puede...”, gritaban los seguidores pontanos el pasado miércoles, con el aroma de la derrota sobrevolando el pabellón después del mazazo en la Copa ante el BM Aragón. El equipo, dos días después, les dio la razón. Efectivamente, sí se puede.

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