Aguado se incorpora al 'stage' de Segovia

Aguado se incorpora a la concentración en Segovia | CÓRDOBA CF

Desde este lunes, Álvaro Aguado estará en la concentración de Los Ángeles de San Rafael con el primer equipo del Córdoba. El club anunció que el jienense se incorporaba al grupo de Francisco apenas doce horas antes de la hora marcada para su regreso a la rutina: lo iba a hacer junto a los chavales del filial de Tercera División, que inician su preparación este lunes a partir de las 9 de la mañana en la Ciudad Deportiva. ¿Se ha desbloqueado la situación tras la salida de escena de Luis Oliver? Todo está por ver. De momento, el futbolista se sitúa en el escenario que se ganó. Ahora habrá que ver si la entidad acepta negociar su salida con alguno de los equipos que le pretenden para así generar ingresos y abrir margen en su tope salarial.

Aguado marcó el gol que cerró la temporada para el Córdoba, un 3-0 ante el Sporting de Gijón que enloqueció a El Arcángel y que hizo que afloraran las lágrimas en su rostro. Todo apunta a que esa alegría pudo ser la última que vivió en el césped y con la blanquiverde un jugador que está en el disparadero. Álvaro Aguado ha atravesado -y los que quedan- momentos extremadamente delicados en el Córdoba, que le integró en el filial después de que no se llegara a un acuerdo para cambiar los términos del contrato -hasta 2020- que el centrocampista firmó el verano pasado. Sus circunstancias han cambiado. Además de una licencia profesional -la tiene amateur-, el jugador aspira a un aumento de salario en consonancia con las ofertas que estaba recibiendo. Algunas de clubes de Primera. En el club blanquiverde eran conscientes de la revalorización del jugador desde el mes de diciembre, y desde esa fecha andan dándole vueltas al asunto. Lo llevaba encarrilado Luis Oliver, pero el director deportivo fue despedido este viernes. Ahora habrá que ver si el cambio y la llegada de Rafa Berges desbloquea la situación en uno u otro sentido. Si Aguado sigue o si es traspasado. O si se queda -obviamente, en el primer equipo- con un rol protagonista y alguna cláusula de escape. Habrá que ver. Estaba citado el lunes para volver a entrenar con el B. Ahora estará en el A. A saber por cuánto tiempo.

El nombre de Aguado apareció asociado a distintos clubes -Betis, Sevilla, Valencia, Leganés...- que le pretendían. El club madrileño parecía dispuesto a colocar sobre la mesa un millón de euros, pero el Córdoba siempre se remitió a la cantidad que figura en la cláusula de rescisión: 6 millones. A día de hoy, parece imposible que nadie desembolse ese montante por un futbolista de 21 años que ha jugado un puñado de partidos en un club de Segunda que se salvó en la última jornada. Tanto Oliver como León insistieron siempre en que el futuro de Aguado estaba en El Arcángel salvo en el caso de que alguien llegara con el dinero por delante, aunque la delicada situación actual varía la percepción. Así lo admitió el propio León en la rueda de prensa en la que anunció el cese de Oliver y desveló la necesidad de aumentar ingresos. "Yo voy a seguir pidiendo los seis por Alvaro Aguado, pero a lo mejor tengo que conformarme con menos visto lo visto", dijo.

Álvaro Aguado Méndez es, pese a su juventud, un trotamundos. Se formó en los escalafones inferiores del Real Jaén y sus actuaciones llamaron la atención a clubes más poderosos. Como tantos otros talentos jóvenes -en Córdoba ocurre algo parecido-, buscó un porvenir lejos de casa. Pasó por el Villarreal y el Levante hasta terminar su etapa juvenil. Luego fue al Ontinyent, en Tercera, y disputó el play off de ascenso a Segunda B. La entidad de su tierra le llamó y pensó que era una buena salida. Subió de categoría, pero el cuadro de La Victoria terminó descendiendo… y a Álvaro, uno de los puntales con más proyección, le echaron las redes. Lo querían el Betis, Las Palmas y el Córdoba para sus filiales. Su cláusula era de 3.000 euros y acabó saliendo en el verano de 2017 con destino a El Arcángel, sufriendo una agria polémica por el modo en que el club de la capital del Santo Reino anunció su adiós. El futbolista aclaró en su momento que no era una marcha unilateral, sino una consecuencia del pago de su cláusula por parte de otro club. Hubo tensión, pero todo terminó del único modo posible dadas las circunstancias. Y Álvaro cogió las maletas.

En el Córdoba se integró en el filial, donde fue básico a las órdenes de Jorge Romero. Titular indiscutible en las diecinueve primeras jornadas, dio el salto a la primera plantilla apenas días después de que su técnico en el B tomara las riendas en sustitución de Juan Merino. Con el primer equipo jugó 16 partidos -con Romero y Sandoval- y acabó festejando la permanencia del Córdoba ante cerca de veinte mil personas en El Arcángel. Si se va, se llevará un buen recuerdo. Y al Córdoba le dejará un buen pellizco.

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