El actor encasillado

Rodri celebra su gol en Anduva | LOF

No perder es, a día de hoy, un regalo para el Córdoba. Un punto ante el Mirandés, que llevaba cinco derrotas seguidas y un récord infumable de casi quinientos minutos sin marcar un gol, supuso para los de Oltra un alivio. Se mantienen a tiro de un partido de los puestos de play off... y también de la zona de descenso. Esa posición intermedia, tan poco emocionante como su fútbol, les permite seguir manteniendo un discurso pendular que resulta efectivo para evitar debates duros. El Córdoba sobrevive como puede en un campeonato que da segundas y terceras oportunidades hasta a quien no se las merece. Mientras el club mira el escaparate del mercado invernal (se supone que para hacer alguna adquisición de impacto), el conjunto de Oltra sigue arañando puntitos sin reparar en cuestiones como la estética y el estilo, que son asuntos superfluos cuando está en juego el pan de cada día. En Anduva despachó una primera parte bastante floja y mejoró después del descanso tirando de pundonor y apretando a un Mirandés que, dicho sea de paso, tampoco está para muchas alegrías. Al final, los locales frenaron la racha de derrotas y marcaron gol. Parecían felices. El Córdoba no perdió, lo que hubiera convertido su situación en la peor desde hace años. El golazo de Juli le permitió rescatar un punto y evitar el drama. Lleva ocho jornadas de Liga sin vencer -nunca estuvo tantas con Oltra al mando-, pero no se desploma. Eso es lo mejor que puede decirse de un equipo que vive tiempos oscuros y que parece incapaz de cambiar sus registros. Como un actor encasillado.

Oltra apostó por el mismo once que no pudo vencer al Mallorca pero que, a juicio del valenciano, no mereció el resultado. Con Caro otra vez de central al lado de Bijimine y Rodas en el banquillo, el Córdoba trató de explotar los complejos de un adversario encallado. Buscó mantener la pelota, tocar y buscar la velocidad en los extremos de Bergdych y Guille, con Rodri como avanzado para aliarse con tipos creativos como Rodri y Alfaro. La idea chocó con una realidad. Si el Mirandés anda deprimido, el Córdoba no va mucho mejor. Su entusiasmo parece impostado. Le faltan referentes fiables, sobre todo arriba, y lo cierto es que atrás tampoco le faltan grietas. Es lo que tiene la reconversión permanente. Antes del primer minuto, el Mirandés ya había tenido su primer disparo entre los tres palos. Lo hizo Néstor, que robó el balón a Luso, pero Pawel detuvo el inocente disparo del rojizo. Fue una advertencia, la primera, de que el Córdoba iba a pasarlo realmente mal.

Los de Carlos Terrazas fueron más constantes a la hora de armar su ataque. De su pesadez nacieron las ocasiones. En el minuto 12, el excordobesista Javi Hervás lanzó un latigazo con la zurda que salió rozando el palo. Diez minutos después, con el Córdoba bastante deshilachado, llegó el golpe para los blanquiverdes. Álvaro Bustos lanzó un centro muy largo desde la izquierda y el balón llegó hasta el segundo palo, donde lo cazó de un modo acrobático Pedro Martín para batir a Kieszek. Ni Bijimine ni Domingo Cisma lograron llegar antes ni tapar el disparo a bocajarro del delantero local, que festejó a diana de manera enloquecida. No era para menos. El Mirandés rompía una racha de casi quinientos minutos sin marcar un gol, un periodo de sequía que les ha reportado cinco derrotas consecutivas. El ponerse por delante en el marcador después de mes y medio a remolque de todo el mundo hizo a los de Terrazas creerse dioses. Se les activó el orgullo y eso se tradujo en un asedio constante al área del Córdoba, donde la retaguardia tuvo episodios francamente disparatados para desesperación de Oltra. El riesgo fue permanente.

Los locales, conscientes de que era su momento, buscaron el modo de abrochar un poco más el partido. Al filo de la media hora, Pedro se marcó un jugadón para meter un pase filtrado por el centro a Iker Guarrotxena, que se dio la vuelta con un habilidad para lanzar un disparo alto. Poco después lo intentó Ortiz ante la actitud contemplativa de la defensa. En el marco de Roberto no pasó nada hasta que se entró en el tramo final. Después de haber achicado agua como pudo, el Córdoba apretó en los últimos cinco minutos de la primera parte y antes del descanso encadenó unas cuantas situaciones interesantes. Guille Donoso tuvo una buena oportunidad tras recibir un pase de Bergdich, pero su tiro dentro del área lo desvió Javi Hervás a córner. En el minuto 44, Antoñito finalizó una acción individual con un disparo colocado que paró el meta del Mirandés, que también se vio forzado a emplearse a fondo en un trallazo de Domingo Cisma.

El Mirandés volvió sin Javi Hervás, sustituido por Kijera, y el Córdoba retornó con los mismos y espoleado por la arenga del vestuario. Le puso un poquito más de intención al asunto y se dejó notar. Alfaro la tuvo clarísima en el 56, al cabecear picado un centro de Guille Donoso, pero Roberto se lanzó y atrapó el balón. En la grada de Anduva se pedía la beatificación del meta, que fue una de las sorpresas de Terrazas en la alineación titular. Los de Oltra fueron con más decisión hacia el área contraria, pero denotando siempre esas costuras que no termina de coser. Terrazas cambió a su goleador de cabecera, Guarrotxena, al poco de iniciarse la segunda parte. Oltra se mantenía a la expectativa, escudriñando desde la banda para detectar el punto débil del Mirandés para neutralizar la ventaja castellana. Los locales se mantenían serios atrás, con el cordobés Fran Cruz como jefe. Y entonces apareció él.

Juli vino para hacer cosas como la que hizo en el minuto 62. El veterano jugador alcoyano recibió un envío de Bergdich dentro del área. Tenía un par de rivales cerca, hostigándole. De espaldas a puerta, se dio la vuelta y colocó un disparo con la zurda que sorprendió a Roberto. El empate provocó un cambio de escenario al que contribuyó Oltra, quien de inmediato sacó del campo a Bergdich para introducir a Pedro Ríos. Con media hora por delante, el pleito tomó una nueva dimensión. Rodri, en un mano a mano con Roberto, pudo haber dado un vuelco a todo en el minuto 70 pero el meta local le sacó el disparo con la rodilla. El Mirandés reculó y el Córdoba se vio más fuerte. Oltra avivó el fuego sacando a Borja Domínguez por un cansado Guille para ajustar las cuentas en un tramo final enloquecido. Ahí estuvo, como siempre, Kieszek para evitar desastres con su paradón de rigor a falta de diez minutos. El polaco voló para desviar una andanada de Maikel. Un lanzamiento de falta de Borja fue la última oportunidad del partido. La tuvo el Córdoba, que al final se llevó un punto que no le saca de pobre.

A tres del fin, con los equipos bailando entre la extenuación, la prudencia y el miedo, Oltra hizo debutar en Segunda al delantero del filial Alberto Quiles. El onubense apenas entró en juego. El Córdoba y el Mirandés terminaron dando por bueno un reparto de puntos y miserias.

FICHA TÉCNICA

MIRANDÉS, 1: Roberto, Carlos Moreno (Ruper, 71'), Fran Cruz, Aurtenetxe, Álex Ortiz, Javi Hervás (Gorka Kijera, 46'), Maikel Mesa, Néstor, Pedro, Guarrotxena (Marco Sangalli, 56') y Bustos.

CÓRDOBA, 1: Kieszek, Antoñito, Caro, Bijimine, Domingo Cisma, Luso, Alfaro (Alberto Quiles, 87'), Guille Donoso (Borja Domínguez, 73'), Juli, Bergdich (Pedro Ríos, 64') y Rodri.

ÁRBITRO: Areces Franco (Comité Asturiano). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Carlos Moreno y Aurtenetxe y a los visitantes Juli y Bijimine.

GOLES: 1-0 (22') Pedro. 1-1 (62') Juli.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 15 del campeonato nacional de Liga 1|2|3, disputado en el Estadio Municipal de Anduva ante 2.496 espectadores.

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