'Vivo como hablo': Córdoba arropa la presentación del legado intelectual de Julio Anguita

Presentación de 'Vivo como hablo', de Julio Anguita | TONI BLANCO

Vivir como uno habla, decir lo que uno piensa, y pensar por escrito para que sean otros los que lo juzguen. Es una forma hermosa de definir el modus vivendi de Julio Anguita (Fuengirola, 1941-Córdoba, 2020)​, referente “irremplazable” de la izquierda española, a juicio de la gran mayoría de personas que han acudido este martes a la presentación de su último libro, titulado convenientemente Vivo como hablo (Utopía, 2020).

En un atestado patio del Colegio Rey Heredia, escuela que el pueblo convirtió en un centro social en contra los intereses del Ayuntamiento y que hoy no parece que hubiera podido ser otra cosa -quién sabe, unos apartamentos turísticos-, decenas de personas, amigos y seguidores del político cordobés, se han reunido para una celebración que tendría que haber ocurrido con Julio Anguita, casi contra su voluntad -pues no le gustaban mucho los actos públicos-, en el centro del patio.

Porque el libro que se ha presentado este 30 de junio estaba escrito desde hace meses y fue la pandemia la que evitó que Julio lo pudiera presentar y la que le impulsó a ampliarlo para incluir los últimos acontecimientos que estaba observando. “El libro estaba terminado, pero cuando estalla la pandemia, Julio insiste en incluir algunas de sus reflexiones y artículos en torno al Covid y su impacto en la economía y a nivel mundial”, explicaba a este periódico Ricardo González, editor de Utopía, con la que el político repetía aventura literaria tras Conversaciones sobre la III República (2013, escrito en colaboración con nuestra compañera Carmen Reina).

González habla con una mezcla de pasión y melancolía sobre una obra concebida como continuación de Combates de este tiempo (Utopía, 2012) y que ha acabado siendo el legado intelectual de la última etapa de la vida de Julio Anguita, y un análisis contemporáneo de los hechos más relevantes del último lustro: el de la ruptura del bipartidismo, la corrupción en las altas esferas, los cambios en el seno de la izquierda, la irrupción de nuevas formaciones políticas, la constitución del primer gobierno progresista de coalición de la democracia y el auge del posmofascismo.

Una recopilación de casi 100 textos del maestro cordobés escogidos por González y Teresa Muñiz de entre más de 700 que había escrito en los últimos tiempos, y que incluye los últimos que hizo públicos hace apenas unas semanas. Así, Vivo como hablo se cierra, entre otros, con el manifiesto que impulsó junto al Colectivo Prometeo en el que reclamaba responsabilidad para superar unidos la crisis asociada a la pandemia.

El último de ellos, publicado en El Economista 10 días antes de su muerte (titulado Decía Gramsci), atisbaba la dificultaba que entrañaba la creación de un nuevo mundo postpandemia en una España rodeada de monstruos. Tres días después de aquel nuevo presagio, Anguita enfermó.

“Julio estaba en su máxima etapa de lucidez y de reconocimiento generalizado”

Su imagen este jueves era otra. La de la poderosa foto de la portada del libro, hecha por Braulio Valderas, y que se había ampliado e impreso para situarse en la mesa donde había de estar Anguita, y que han tenido que ocupar González; el prologuista del libro, el escritor Antonio Manuel; Rosa Blanco, de Rey Heredia; y Juan Rivera, presidente del Colectivo Prometeo. Frente a ellos, más de un centenar de personas, entre las que estaban su mujer Agustina, y su hija Ana, que han querido acudir a un acto que ha tenido mucho de reencuentro entre amigos, conocidos y seguidores del político ausente.

Una ausencia ante la que Juan Rivera asiste con incredulidad. “Julio estaba en su máxima etapa de lucidez y de reconocimiento generalizado. Si lo comparas con el restos de políticos de los 70 y 80 y ves lo mal que ha envejecido su figura, por ejemplo Felipe González, te das cuenta de la talla de Julio. Julio se había convertido en un referente ético”, señalaba a este periódico el presidente del Colectivo Prometeo antes del acto.

Rivera recuerda que Anguita “estaba en una fase tremenda de creatividad”, si bien su pensamiento basculaba entre la lucidez y el análisis de la realidad, y la situación de alerta “ante este nuevo fascismo que hay en España”. Con su muerte, para el presidente del Colectivo Prometeo se ha ido “la figura política más importante de los últimos 40 años, por lo que ha aportado a España en la teoría y la práctica”.

Alguien “irrepetible”, repite precisamente Rivera, que cree que su fallecimiento solo puede servir ahora de impulso para seguir trabajando en un proyecto colectivo, que es una de las tareas que con mayor entusiasmo acometió el político cordobés.

Un título surgido en la Taberna Puerta Nueva

Para Ricardo González, Anguita “ha sido ha sido un ejemplo de honradez, intelectualidad, estudio y trabajo”. Como autor, recuerda ahora el editor, aunque no presentaba un texto que no estuviera corregido “hasta la última coma”, dejaba a los demás hacer su trabajo y no se inmiscuía una vez que había fijado las líneas. En este sentido, el responsable de Utopía, cuya amistad con Anguita se remonta a finales de los 80, rememora como surgió el título del libro.

Fue en la Taberna Puerta Nueva, relata, cuando el editor le insistió en que el tiempo apremiaba y tenían que dar con el título. Entonces, le recordó aquella expresión tan suya, que otras veces había sacado a colación. Anguita reconoció que todavía estaba dándole vueltas al título, si bien finalmente dijo: “Vivo como hablo, lo dejamos ahí”.

Hoy, Vivo como hablo es, más que un libro, el testamento intelectual de un político que nunca perdió la oportunidad de decir lo que pensaba, aunque eso no siempre gustara a su interlocutor, y que construyó, artículo a artículo, una catedral de conocimiento que es esencial para entender este tiempo que vivimos y, como es lógico, para atisbar un posible cambio.

“Solamente la pronta aparición del nuevo mundo (si aparece) podría acortar el sufrimiento”, escribía sin rodeos en su último artículo. El nuevo mundo, si aparece, tendrá siempre una deuda con la palabra de Julio Anguita.

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